Frases célebres de Sun Tzu: El Arte de la Guerra

Sun Tzu (544 a. C. – 495 a. C.) fue un militar y filósofo chino que revolucionó el concepto de la guerra, así como la forma de hacerla. Vivió y murió durante la época de los llamados Reinos Combatientes.

Sun Tzu se puso al servicio del Rey de Wu, un reino muy pequeño cercado y amenazado por enemigos poderosos que amenazaban con aniquilarlo. Sin embargo, este brillante estratega consiguió vencer a todos sus rivales, superiores en número y armamento, a través de una serie de ideas y conceptos novedosos sobre la forma de llevar a cabo la guerra.

Frases célebres de Sun Tzu: El Arte de la Guerra

Cuando las órdenes son razonables, justas, sencillas, claras y consecuentes, existe una satisfacción recíproca entre el líder y el grupo.

La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o muerte, el camino hacia la supervivencia o la extinción: es forzoso manejarla bien.

El arte de la guerra se basa en el engaño.

El supremo arte de la guerra es someter al enemigo sin luchar.

Si conoces a los demás y te conoces a ti mismo, ni en cien batallas correrás peligro; si no conoces a los demás, pero te conoces a ti mismo, perderás una batalla y ganarás otra; si no conoces a los demás ni te conoces a ti mismo, correrás peligro en cada batalla.

La psicología de los soldados consiste en resistir cuando se ven rodeados, luchar cuando no se puede evitar, y obedecer en casos extremos.


Los guerreros victoriosos primero ganan y después van a la guerra, mientras que los guerreros vencidos primero van a la guerra y después buscan ganar.

Aparenta inferioridad y estimula la arrogancia del enemigo.

Las armas son instrumentos fatales que solamente deben ser utilizadas cuando no hay otra alternativa.

Cuando se está cerca, se debe parecer lejos, cuando se está lejos, se debe parecer cerca. Se muestran carnadas para incitar al enemigo. Se finge desorden y se lo aplasta.

La peor táctica es atacar a una ciudad. Asediar, acorralar a una ciudad sólo se lleva a cabo como último recurso.

Si no puedes ser fuerte, y sin embargo no puedes ser débil, eso resultará en tu derrota.

Golpear al enemigo cuando está desordenado. Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte.

Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo.

Antiguamente, los guerreros expertos se hacían a sí mismos invencibles en primer lugar, y después aguardaban para descubrir la vulnerabilidad de sus adversarios.

La fuerza es la energía acumulada o la que se percibe.

Utilizar el orden para enfrentarse al desorden, utilizar la calma para enfrentarse con los que se agitan, esto es dominar el corazón.

Un gobierno no debe movilizar un ejército por ira, y los jefes militares no deben provocar la guerra por cólera.

Si utilizas al enemigo para derrotar al enemigo, serás poderoso en cualquier lugar a donde vayas.

El espionaje es esencial para las operaciones militares, y los ejércitos dependen de él para llevar a cabo sus acciones.

Un general sabio se ocupa de abastecerse del enemigo.

No presiones a un enemigo desesperado. Un animal agotado seguirá luchando, pues esa es la ley de la naturaleza.

Si el enemigo ve una ventaja, pero no la aprovecha, es que está cansado.

Si los emisarios del enemigo pronuncian palabras humildes mientras que éste incrementa sus preparativos de guerra, esto quiere decir que va a avanzar.

Si las tropas caen en un terreno mortal, todo el mundo luchará de manera espontánea. Por esto se dice: “Sitúa a las tropas en un terreno mortal y sobrevivirán”.

Sitúa a tus tropas en un punto que no tenga salida, de manera que tengan que morir antes de poder escapar. Porque, ¿ante la posibilidad de la muerte, ¿qué no estarán dispuestas a hacer? Los guerreros dan entonces lo mejor de sus fuerzas. Cuando se hallan ante un grave peligro, pierden el miedo. Cuando no hay ningún sitio a donde ir, permanecen firmes; cuando están totalmente implicados en un terreno, se aferran a él. Si no tienen otra opción, lucharán hasta el final.

Si las leyes de la guerra no indican una victoria segura, es adecuado no entrar en batalla, aunque el gobierno haya dado la orden de atacar.

Avanzar y retirarse en contra de las órdenes del gobierno no se hace por interés personal, sino para salvaguardar las vidas de la población y en auténtico beneficio del gobierno.

 

Documental Sun Tzu, El Arte de la Guerra:

 


Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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