Estas frases de Antonio Porchia nos harán entender muchas cosas sobre la vida, pues, sus vivencias no fueron nada fáciles. Él realizó trabajos duros desde muy joven para poder sustentar a su familia, siendo el primero de 7 hermanos.
Sin embargo, más allá del tejedor de cestas, carpintero y del hombre que fue en otros empleos humildes, lo que latía con fuerza en su corazón era la poesía.
Una única obra titulada Voces le bastó para obtener reconocimiento internacional a este poeta ítalo argentino, pues condensa las frases de Antonio Porchia más profundas, producto de sus más sinceras reflexiones.
Hoy recogemos algunas de las frases de Antonio Porchia más bellas y reflexivas. Entre sus frases más destacables se encuentran las siguientes:
Frases de Antonio Porchia
Qué te he dado, lo sé. Qué has recibido, no lo sé.
Antes de recorrer mi camino yo era mi camino.
Se vive con la esperanza de llegar a ser un recuerdo.
El mal que no he hecho, ¡cuánto mal ha hecho!
Las cadenas que más nos encadenan son las cadenas que hemos roto.
Nadie puede no ir más allá. Y más allá hay un abismo.
Está triste, porque te abandonan y no estás caído
Tú crees que me matas; yo digo que te suicidas.
Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.
El mal no lo hacen todos, pero acusa a todos.
A veces creo que el mal es todo y que el bien es sólo un bello deseo del mal.
El amor nace de dos amores y muere en uno.
Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy.
Cuando rompo algunas de las cadenas que me encadenan, siento que me disminuyo.
Situado en alguna nebulosa lejana hago lo que hago, para que el equilibrio universal de que soy parte no pierda el equilibrio.
Sin esa tonta vanidad que es el mostrarnos y que es de todos y de todo, no veríamos nada y no existiría nada.
Las pequeñeces no son lo eterno, y lo demás, todo lo demás, lo breve, lo muy breve.
Cerca de mí no hay más que lejanías.
Un poco de ingenuidad nunca se aparta de mí. Y es ella la que me protege.
El hombre no va a ninguna parte. Todo viene al hombre, como el mañana.
El frío es un buen consejero, pero es frío.
Mi padre, al irse, regaló medio siglo a mi niñez.
Si yo fuese como una roca y no como una nube, mi pensar, que es como el viento, me abandonaría.
El mundo perdona tus defectos, no tus virtudes.
La razón de todos es un monstruo y la razón de uno… Es la razón de uno.
Se puede no deber nada devolviendo la luz al sol.
Se me abre una puerta, entro y me hallo con cien puertas cerradas.
La verdad tiene muy pocos amigos y los muy pocos amigos que tiene son suicidas.
Creo que son los males del alma, el alma. Porque el alma que se cura de sus males, muere.
Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.
Dios mío, casi no he creído nunca en ti, pero siempre te he amado.
No hallé como quien ser, en ninguno. Y me quedé, así: como ninguno.
Las dificultades también pasan como todo pasa, sin dificultad.
Cuando tu dolor es un poco mayor que mi dolor, me siento un poco cruel.
El hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.
Dirán que andas por un camino equivocado, si andas por tu camino.
Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.
Casi no he tocado el barro y soy de barro.
Una cosa sana no respira.
Sí, están equivocados, porque no saben. Y si supieran… Nada. Ni estarían equivocados.
Sí, es necesario padecer, aun en vano, para no vivir en vano.
Mis partículas de tiempo juegan con la eternidad.
Quien busca en su bien un bien mayor, pierde su bien.
Lo que dicen las palabras no dura. Duran las palabras. Porque las palabras son siempre las mismas y lo que dicen no es nunca lo mismo.
Todo es como los ríos, obra de las pendientes.
El hombre, cuando es solamente lo que parece ser el hombre, casi no es nada.
Estar en compañía no es estar con alguien, sino estar en alguien.
Mi primer mundo lo hallé todo en mi escaso pan.
Una flor en la mano muere, apagando una estrella.
El mal de no creer es creer un poco.
Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.
Durmiendo sueño lo que despierto sueño. Y mi soñar es continuo.
Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos.
Sí, es entrando en todo como voy saliendo de todo.
Los aforismos de Antonio Porchia son muchos más, sin embargo, estos son algunos de los que tocan más profundamente el alma de cualquier ser humano. Si conoces más frases de Antonio Porchia, las puedes compartir con nosotros.
