La fatiga por pandemia es una sensación cada día más común, caracterizada por la desmotivación y el agotamiento mental debido a las circunstancias actuales.
Es un hecho el que la humanidad se encuentra atravesando por una pandemia, y por ello es que se suele hablar de una fatiga por pandemia.
Ya no se trata solo de la tradicional fatiga, sino que ahora está ha resurgido desde la aparición de la covi-19, enfermedad que ha obligado a muchas personas a permanecer en confinamiento y a distanciarse socialmente.
Pero, ¿trae esto otras secuelas?, ¿puede ser tan abrumador como para dejar huellas mentales? Lo cierto es que este episodio que ahora vive el mundo entero, no pasará por alto.
Fatiga por pandemia
La fatiga por pandemia ha tenido lugar desde que muchas personas alrededor del mundo se vieron forzadas no solo a permanecer en casa y a distanciarse de otros, sino también a cambiar todos los hábitos en su vida, o casi todos.
Ahora, se incentiva la reducción del consumo de tabaco, el incremento de actividades físicas, la alimentación equilibrada, entre otras. Pero, además de estas recomendaciones físicas, también debemos seguir otras para cuidar la salud mental y evitar que esta fatiga por pandemia arrase con todo nuestro ser.
Es importante recordar que la palabra “fatiga” proviene del latín fatigare, fatim, affatum, y significa ‘cansarse’, ‘estar extenuado’. Por ello, la Real Academia de la Lengua Española define el término como “una molestia ocasionada por un esfuerzo más o menos prolongado…”.
Y, efectivamente, este cansancio prolongado, o agotamiento mental, está trayendo consigo muchas secuelas.
De acuerdo con Pedraz, en su estudio sobre la fatiga, existen algunos componentes que se suelen medir en la comunidad médica para identificar estos cuadros. Son los siguientes:
- Disminución de energía;
- Cansancio;
- Disminución de la resistencia física;
- Debilidad generalizada;
- Sensación de pesadez en los brazos o en las piernas;
- Sensación de pesadez generalizada;
- Disminución de la motivación;
- Disminución del interés;
- Disminución del esfuerzo o iniciativa;
- Disminución de la concentración;
- Disminución de la atención;
- Lentitud del pensamiento;
- Reducción de la nitidez mental y otros.

Según el instrumento utilizado, los componentes para medir la fatiga pueden ir cambiando, pero, básicamente, los mencionados son los principales. De allí la importancia de reconocer si se está padeciendo alguno de ellos para comprobar que se está siendo víctima de la fatiga por pandemia y acudir por ayuda.
El confinamiento y el aislamiento social
La fatiga por pandemia también ha sido ocasionada debido a esa situación prolongada en la que muchas personas se encuentran confinadas, y obligadas a permanecer aisladas. Los beneficios psicológicos de un abrazo ya los conocemos, pero ahora ni siquiera podemos arriesgarnos a recibirlos.
De modo que, quienes están viviendo en carne propia la fatiga por pandemia –que son incontables alrededor del mundo- además de problemas de insomnio, también están sufriendo hasta de problemas físicos como los de hipertensión.
Todos los síntomas que ha ocasionado la situación actual, está también produciendo costos en el sistema de salud, pues, ahora el cuidado de salud mental está requiriendo una demanda sin precedentes.
Esto se debe a que muchas personas ahora sienten ansiedad, miedo o temor a contagiarse, están expuestos a noticias terribles a cada momento, sienten terror a la soledad, extrañan el contacto con sus familiares y seres queridos o, peor aún, temen perder sus empleos –quienes aún lo tienen-.
Esta fatiga por pandemia también está consiguiendo que muchas personas se sientan irritadas, frustradas, agotadas e indefensas, con trastorno del apetito y otros.
Por ello, es necesario seguir algunas pautas para evitar este tipo de fatiga que ahora se suma a los males comunes.
Consejos para evitar la fatiga por pandemia
Algunos consejos que podemos seguir para evitar padecer esta fatiga por pandemia son los siguientes:
- Cuidar nuestro cuerpo: esto no podemos abandonarlo. Ahora más que nunca necesitamos contar con un sistema inmune fuerte y la buena alimentación es fundamental.
- Atender nuestro patrón de sueño: y procurar que este sea el más adecuado.
- Hacer algún tipo de ejercicio: meditación o actividad, incluso si es en casa porque esto nos ayudará a mantener nuestro equilibrio mental.
- Tener un consumo limitado de noticias: si bien es cierto que debemos mantenernos informados, también lo es el que estar todo el día sumergido en noticias terribles, puede costarnos muy caro, ya que va a terminar de sobrecargar nuestra capacidad mental.
- Ver comedias: ahora está en auge esta práctica porque necesitamos reír mucho para beneficiarnos del poder terapéutico de la risa. Esto mantendrá nuestro estrés a raya.
- Distanciados, pero no aislados: esto significa que, aunque limitemos el contacto físico, aún nos quedan las llamadas telefónicas, los correos por escribir, las videoconferencias, asistir a eventos espirituales en línea, entre otros, que nos mantienen conectados de cierto modo. Al final, somos seres sociales, aunque hay quienes disfrutan su soledad, y esto también es respetable.
- Buscar ayuda: jamás debemos negar lo que sentimos. Si una persona siente que la tristeza se está convirtiendo en una constante en su vida, debe buscar ayuda de inmediato, sobre todo profesional. El estigma sobre las enfermedades mentales ya debe quedar a un lado. Lo importante es nuestro bienestar emocional.
- Evitar la angustia de pensar mucho en el mañana: pues, ese día no ha llegado. Disfruta el momento que ofrece el hoy.
- Comenzar a dedicarte tiempo: y disfrutar haciendo todo aquello que antes no podías.
- Aprender algo nuevo: esto siempre mantendrá tu entusiasmo.
En estos momentos en los que la fatiga por pandemia prevalece, tenemos la tarea de aprender a mirar hacia nuestro interior, silenciar las voces negativas y ejercitar nuestra capacidad de ver el futuro con optimismo.

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