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Hay un proverbio que decía lo siguiente:

“Un abuelo nativo americano estaba hablando con su nieto sobre sus sentimientos y pensamientos. Entonces le dijo: “me siento como si dos lobos estuvieran luchando en mi corazón. Un lobo es violento y vengativo y el otro es amoroso y compasivo. El nieto le preguntó ¿qué lobo saldrá ganador en la pelea de mi corazón? Y el abuelo respondió: aquél al que alimentes”. Halcón Negro

Que gran verdad, ¿no? Hay muchos factores  en nosotros que “alimentados”  por nosotros mismos o por las personas que tenemos a nuestro alrededor,  influirán de manera impactante en nuestro constructo personal: Lo que somos y si nos gusta cómo somos pueden decantar nuestra valía personal a gustarnos y querernos  o por lo contrario, contribuir a un “Yo” frágil y desequilibrado.

Desde pequeños hay dos aspectos: el autoconcepto y la autoestima que juegan un papel fundamental en la persona que más adelante seremos.

Hoy me gustaría hablar de la importancia del desarrollo de un autoconcepto sano y una autoestima equilibrada ya no solo es nosotros, sino también en todas aquellas personas que tengan hijos.

Contenido

¿Qué es el autoconcepto?

Es un constructo en psicología que permite responder a la pregunta: ¿Quién soy?

Como constructo  mental,  evoluciona con el desarrollo del niño, por lo tanto es cambiante y se verá fuertemente influenciado por la familia como factor principal.

Como padres es importante entender que no sólo debe ser algo cambiante sino que debe ir enriqueciéndose  para construir factores de protección sanos para el niño.

El autoconcepto no empieza a construirse hasta que el niño no es consciente de que existe para los otros, ya que va ligado el desarrollo social, es decir al desarrollo de las relaciones, por tanto para su evolución y éxito el papel básico de una buena comunicación será fundamental.

Al ser un concepto social será de gran complejidad y por tanto siempre deberá entenderse como el resultado de un conjunto de factores.

¿Qué es la autoestima?

En psicología es un concepto que da respuesta a la pregunta: ¿Cuánto me quiero?

Responde a la evaluación que nos hacemos a nosotros mismos sobre las cualidades, pensamientos, éxitos y fracasos que logramos.

Al igual que el autoconcepto es un constructo cambiante y la familia, una vez más jugará su papel más importante.

Principalmente la autoestima está formada por múltiples y complejos componentes:

  • Valoración física: Percepción que uno tiene de si mismo, tanto de su apariencia física como de las habilidades basadas en competencias físicas.
  • Valoración académica: Resultado de las experiencias basadas en los éxitos y fracasos.
  • Valoración social: Consecuencia de las relaciones sociales, habilidad para solucionar problemas sociales, adaptación al entorno social y aceptación de los demás.

¿Cómo podemos contribuir como padres y educadores?

La familia no es un factor más sino el principal, será la base para la edificación equilibrada de nuestro hijo.

Los padres y educadores son para los hijos un modelo de cómo quieren ser. Se produce un proceso de admiración entre ambos, al mismo tiempo que esta unión, permitirá ser la base del crecimiento (edificación sobre una base sólida).

Debemos tener la función de que la familia sea un factor de protección y seguridad para nuestros hijos, ha de ser entendido como un espacio de confianza (comunicación), estima, gratitud y esperanza para nuestros hijos. Contribuyendo a equilibrar el yo real (quien soy)  con el yo del espejo (quién me gustaría ser).

Construir relaciones de calidad no de cantidad, una autoestima y autoconcepto equilibrado permite relaciones sólidas, de complicidad dando lugar a establecer un vínculo más fuerte con nosotros y menos posibilidades de ser dañado por malas o relaciones tóxicas.

Crear relaciones de calidad permitirá diferenciarlas de las relaciones tóxicas o malas al mismo tiempo que crear una comunicación favorable que ayude a dar a los hijos las herramientas adecuadas para hacer frente a ciertos desequilibrios de autoestima baja (mentira y evitación) o autoestima alta (problemas de falta de empatía, relaciones jerárquicas desembocando en un narcisismo).

Es muy importante, como padres, educadores, responsables de una sociedad  establecer valores como el amor incondicional, la confianza en nuestros hijos y  la verdad como bases para una conducta íntegra y equilibrada.

Pautas para educadores y padres

Hay multitud de pautas y técnicas para contribuir en el autoconcepto y autoestima equilibrada de un niño,  algunas de las más eficaces y sencillas son:

  1. La técnica del espejo: sobre todo en los primeros años puede ser realmente positivo que nuestros hijos, alumnos, niños tomen conciencia de quienes son. La técnica del espejo consiste en poner al niño delante del espejo al mismo tiempo que tú en voz alta, le vas expresando frases sencillas y concretas sobre quien es, lo querida o querido que es y como mayores animarles a luchar, quererse y no dejar menospreciarse. Le ayudará conocerse y Hacer frente a las experiencias de manera más saludable, ayudarles a ser conscientes de quienes son y la importancia de ser únicos y queridos de manera incondicional.
  2. Facilitar la expresión de las emociones darles herramientas para aprender a canalizarlas correctamente y disminuir el grado de frustración
  3. Evitar comparaciones, etiquetas y críticas poco constructivas
  4. Intentar no sobreprotegerlos y darles recursos para participar en la toma de decisiones cada vez más importantes.

Construyendo el autoconcepto y autoestima de los niños
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