Técnica

Si notas que con el paso del tiempo cada vez te cuesta más concentrarte para ser productivo y que las horas apenas te cunden, eso tiene una explicación mucho más fácil de lo que crees. Basta con conocer al principio cómo funciona nuestro cerebro y nuestras energías de cara a mejorar nuestra productividad.

¿En qué consiste la técnica “may8”?

Esta técnica consiste ni más ni menos que en aprovechar nuestro ritmo ultradiano. O lo que es lo mismo, un proceso que se repite en nuestro organismo de forma cíclica. Quizá tú ya hayas sido consciente de tu ritmo ultradiano o quizás no.

Es más, si lo conoces y lo utilizas de la manera correcta, puede incrementar exponencialmente tu productividad y el tiempo que le dedicas a cada tarea, sin importar que esta sea más compleja o más sencilla. Tan solo se trata de adaptar los tiempos.

Dicho de otra manera, se trata de ajustar los ciclos de actividad y de descanso aprovechando los periodos más indicados de nuestro organismo y nuestra actividad para ello.

Así, en un ciclo de hasta 120 minutos, debería programarse una sesión de actividad de hasta 90 minutos, seguida de otra sesión de descanso de hasta 30 minutos. De todas maneras, estos tiempos son orientativos y tampoco conviene que seas demasiado estricto. Tu cuerpo te irá hablando.

Pero lo primordial para poder aplicarlo es conocer sus bases. No pretendas implementarlo de golpe de la noche a la mañana. Pues como ya te advertimos, lo mejor será que vayas encontrando de forma natural tu ritmo y que acoples el resto de tu actividad diaria a él.

Encuentra tu momento más activo del día y aprovéchalo

De toda la vida se ha dicho que hay dos tipos de personas: los que aprovechan los primeros momentos del día a tope o, por el contrario, los que tienen su mayor pico de productividad y creatividad por la noche, cuando todos duermen.

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Y es que muchas personas podrían pensar que esto se debe más a un tema de costumbres o de hábitos. Pero lo cierto es que nuestros ritmos ultradianos influyen más de lo que podríamos pensar.

Así, si nunca te ha costado madrugar demasiado para empezar a trabajar a primera hora del día y crees que es tu momento óptimo, entonces aprovéchalo. Lo mejor de todo es que después te quedará mucho tiempo libre a partir de la tarde.

Quizá no eres tan madrugador y tu pico de energía será a media mañana. Pues no pasa nada, simplemente se trata de aprovechar aquella franja horaria que por tu propia naturaleza te hace estar más despierto y producir más y mejor, y con menos esfuerzo.

Si por el contrario eres un animal nocturno y adelantas mucho más trabajo cuando el mundo está en silencio y todos duermen, no te culpes por ello. Si tu organismo trabaja mejor a esas horas de la noche, aún puedes organizar el resto de tu día para ser aprovechado al máximo y que no interfiera en tu vida personal.

Cómo empezar a implantar la técnica “may8” para obtener los mejores resultados

Ante todo, y como ya te hemos dicho anteriormente, no te precipites y ve escuchando a tu cuerpo sin ninguna prisa. Lo que se trata es de amoldar tus hábitos a tu propia naturaleza, y no al contrario. Por lo tanto, lo primero que deberás hacer será armarte de paciencia.

Es muy posible que ya partas desde el principio con ciertas costumbres que te han venido impuestas por diversos motivos tanto personales como profesionales. Sin embargo, si eres capaz de reorganizar tu tiempo en torno a esta técnica, tu día te cundirá mucho más y agradecerás los cambios.

Se estima que de media podemos dedicar unas tres horas y media al día a tareas más complejas o que requieran de mayor creatividad. Lo ideal sería que acto seguido, nos dedicásemos alrededor de otras tres horas y media a tareas más livianas y sencillas.

Por lo tanto, se trata de aprovechar al máximo esas tres o cuatro primeras horas para realizar las actividades más complejas e importantes. Pero no se trata de hacerlas de manera continuada sin descansar. Si recuerdas, tras 90 minutos de actividad como máximo, es importante tomarse un descanso de otros tantos minutos.

Eso sí, para empezar tu periodo de mayor actividad con éxito, es importante que antes dediques unos 10 minutos a ciertas tareas de aceleración. Deben ser tareas que te motiven y despierten, como unos momentos de actividad física, meditación, visualización o lectura.

Tras el periodo de actividad y tareas complejas con sus correspondientes descansos, será importante que vuelvas a la calma. Igual que al acabar de hacer deporte necesitas unos estiramientos, es importante que termines con otras tareas más livianas para descargarte.

Una vez termines esas tres horas y media de actividad a pleno rendimiento, será momento de comenzar esa segunda franja en la que nuestra actividad es de carácter más mecánico y fácil.

Una vez llegues a este punto, da por seguro que no te quedarán ganas de continuar trabajando en tareas complejas o creativas, pero si has aplicado bien la técnica “may8”, podrás continuar trabajando a menor intensidad. Eso sí, descansando cuando te lo pida el cuerpo.

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