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Cierta cantidad de estrés es necesario en nuestras vidas, cuando los niveles de éste son saludables, representa parte del proceso de adaptación humana, primordial para la supervivencia, ya que prepara y estimula al cuerpo para responder a los estímulos y ponerse en acción. Se necesitan niveles de estrés adecuados para que el cuerpo pueda desempeñar sus funciones de manera apropiada.

¿Qué es el arousal?

Es una activación general fisiológica y psicológica del organismo, que varía en un continuo que va desde el sueño profundo hasta la excitación intensa”. Goult & Krane, 1992.

El constructo “arousal” es un término que corresponde al nivel de activación cortical que es regulado por el sistema de activación reticular ascendente (SARA), cuando el nivel de excitación y de activación es muy alto puede indicar distrés o “estrés negativo”, cuando aumenta hasta que la persona comienza a experimentar  estados de ansiedad mayores, crisis de angustia o ataques de pánico, se reflejan en una disminución de la efectividad en su desempeño.

La excitabilidad cortical es una medida de la respuesta de la corteza a la estimulación. Existe gran activación cortical cuando estamos en estado de alerta,  o en “vigilia”, lo que nos permite la realización de varias operaciones mentales y físicas, la alta demanda existente en el estado de vigilia aumenta la actividad cortical de las neuronas.

La hiperactivación cortical se manifiesta cuando experimentamos emociones muy intensas, estrés, estados de ansiedad, así mismo comprende a los estados de pánico. En cambio, durante los estados del sueño o de relajación la activación cortical es más reducida.

Existe un vínculo causal entre las dimensiones básicas de la personalidad y la neurobiología del cerebro, hay una diferenciación entre  las respuestas corticales que tienen los extravertidos respecto a la de los introvertidos. Como mostró Eysenck en su teoría de la personalidad, estableciendo así las bases neurobiológicas de ciertos estímulos y sus respuestas en los centros corticales. Cabe mencionar, que el deterioro del rendimiento es distinto para cada tipo de personalidad antes citada.

Teoría de activación cortical o arousal

“A mayor activación cortical o arousal, mayor reactividad fisiológica así como actividad motora, y viceversa”.

Cuando existe mayor activación cortical, el individuo tiene la habilidad de producir  respuestas  y movimientos de manera más ágil, sin embargo al ir sobrepasando los niveles óptimos, tiende a decaer el desempeño, el rendimiento y la motivación, pues la persona no puede continuar con el mismo ritmo que llevaba, por eso es importante aprender a modular los niveles de ansiedad y estrés.

La hiperactivación cortical en el organismo se manifiesta por medio de gran actividad por parte del sistema nervioso autónomo (SNA) en su división simpática. Experimentando así, alteraciones en los sistemas de control de la homeóstasis o equilibrio interno del organismo, como: dilatación de la pupila y aumento de la frecuencia cardiaca, por citar algunos. La relación entre los axones histaminérgicos, los núcleos colinérgicos en el prosencéfalo y el troncoencéfalo son sustanciales para la activación cortical.

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El hipotálamo posterior desempeña un importante rol en la vigilia. Las neuronas histaminérgicas constituyen una de las fuentes de excitación para la activación cortical durante los estados de vigilia, especialmente cuando se requiere de un alto nivel de atención, y permanecen sosegadas durante el sueño.

Ley de Yerkes-Dodson

La ley de Yerkes y Dodson afirma  que el rendimiento tiende a mejorar cuando las personas poseen un nivel óptimo de arousal o activación, en cambio, cuando el nivel sobrepasa o se ubica por debajo de él, en ambos casos el desempeño, tiende a decaer significativamente.

Gráficamente se representa por medio de una curva en forma de campana o una “U” invertida.   Esta ley fue propuesta por Robert M. Yerkes y John Dillingham Dodson (1908), tiene su base neurobiológica  en la activación cortical y la influencia que ésta tiene sobre el desempeño. La investigación ha mostrado que en las diferentes actividades que realizamos varían los niveles de arousal necesarios para un óptimo rendimiento, cada individuo tiene un nivel óptimo de activación. Como se puede apreciar en la gráfica, la curva ascendente de la campana  representa la parte energetizante del efecto arousal  y el descenso es causado por los efectos negativos del distrés, en ambos casos los niveles de arousal  afectan  el desempeño de  procesos cognitivos como la atención, la memoria, el aprendizaje,  la resolución de problemas y la toma de decisiones, entre otros.

El cerebro, para adaptarse y protegernos funge como un “detector de amenazas y peligros”. Cuando tienes una preocupación muy grande, tanto que no puedes “sacártela de la cabeza”, eso le resta atención y energía a otras tareas que tienes que desempeñar a lo largo del día,  en ocasiones puede afectar el avance de otras actividades pendientes, dado que el cerebro busca sobrevivir, por lo que responde primero ante los peligros. Cuando la amenaza, ya sea real o percibida, hace que los niveles de arousal sobrepasen los óptimos, entonces el funcionamiento adecuado disminuirá.

Eustrés y distrés

¿El estrés siempre tiene efectos negativos en las personas? Cuando el estrés y la preocupación que sientes te motivan a prepararte y a estudiar para presentar un proyecto, por ejemplo, al terminar de hacerlo, puedes experimentar cierto grado de satisfacción, a esto se le conoce como “estrés positivo” o eustrés. Mismo que puede agudizar tu memoria, a su vez, hace que se produce adrenalina, la cual añade energía que resulta necesaria para culminar con tus tareas y deberes justo antes de que los tengas que entregar. Por esa razón, a veces las últimas horas resultan las más productivas.

¿Cómo puede afectar la ansiedad patológica y el estrés sobre la productividad y el rendimiento? Cuando existe un exceso de angustia y estrés algunas habilidades cognitivas pueden verse afectadas o ir en detrimento, como son la atención, el pensamiento lógico y el creativo, así como el aprendizaje y la motivación, entre otros, se ha observado que afecta en gran medida en la toma de decisiones.

Al perdurar los estados de ansiedad y estrés o que sobrepasan los niveles óptimos de activación durante largo tiempo, esto tiene un efecto nocivo en la vida de las personas y neurológicamente corresponde a una respuesta de activación fisiológica poco adaptable a las circunstancias que se experimentan, siendo así, los  niveles de rendimiento, atencionales, motivacionales y de productividad del individuo pueden ir en detrimento; hay personas que viven bajo ese yugo de manera constante y por mucho tiempo, es cuando llega a ser crónico produciendo un impacto negativo en la vida de las personas.

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La ley de Yerkes & Dodson en diferentes ámbitos

Aplicar la ley de Yerkes y Dodson puede mejorar el desempeño en los distintos ámbitos en los que la persona interacciona como pudiera ser: el académico, el deportivo, el empresarial e incluso dentro del hogar. Es importante identificar los niveles de estrés y motivación  a los que puede llegar una persona y no exceder la dificultad de las tareas que realiza el individuo para que no decaiga su rendimiento.

El cuerpo sano busca la homeostasis, estar en el justo medio corresponde a los niveles óptimos de desempeño y al equilibrio, cuando existe la justa medida entre la motivación y el estrés sano, se produce una respuesta que ayuda a adaptarnos y a tener un adecuado afrontamiento de la situación, ya sea en casa, en la escuela o en el tarea que realizamos.

El estado ideal de rendimiento, se caracteriza por una sensación de relajación y soltura, de calma, quietud interna, sin ansiedad o nerviosismo; una sensación de estar cargado energéticamente, de optimismo y actitud positiva; un sentimiento de goce y diversión en la competición”. James E. Loehr, 1990.

En el área organizacional puede ser un recurso valioso el conocimiento de la ley de Yerkes y Dodson, pues el exceso de estrés y de ansiedad generalmente influye en la productividad y el rendimiento de los trabajadores negativamente. Cuando se quiere lograr buenos niveles de productividad dentro de la empresa u organización debe existir un ambiente laboral que motive a los empleados y se les reconozca  de alguna manera cuando su desempeño es bueno.

El arousalbrinda energía” para poder realizar las actividades físicas, desde las moderadas hasta las intensas como en el caso de los deportes extremos y aquellos que requieren de grandes exigencias motoras específicas de acuerdo a la actividad física realizada.

Tareas que requieren de persistencia pueden ser realizadas mejor con altos niveles de arousal para incrementar la motivación.”

Por ese motivo, muchas veces los jefes, maestros y entrenadores, presionan constantemente con la obtención de resultados en cierto periodo de tiempo, para que no decaiga el rendimiento, el desempeño, la motivación, la atención en las tareas y la productividad misma.

Académicamente, al incrementar el arousal sobrepasando el nivel óptimo del mismo, debido a una situación muy estresante para la persona, por ejemplo, ese aumento de la activación cortical producirá una reducción en la efectividad del desempeño de las tareas.  En cambio, el equilibrio emocional puede hacer que se incremente el aprendizaje.

“Mientras más compleja sea una tarea de aprendizaje, más bajo será el nivel de la emoción que puede tolerarse antes de que disminuya el nivel de rendimiento”.

Existe una correspondencia entre los óptimos niveles de motivación sobre el rendimiento y el desempeño. Los impulsos motores se movilizan con mayor facilidad que los impulsos intelectuales, pues requieren a menudo de una motivación muy compleja. En parte por eso, se deben tomar en cuenta las características personales. Libet y cols. (1983), demostraron que el cambio potencial en el cerebro sucede antes de que el sujeto “mentalmente decida” qué movimiento o acción debe emprender, este fenómeno está relacionado con los mecanismos de alerta cerebral.

Tres recomendaciones para mantener niveles de arousal óptimos

  1. Autobservación. Para mantener un buen nivel de desempeño en tus actividades, un paso clave es el ser capaz de identificar tus respuestas emocionales ante los estímulos que se te presentan. Para esto, se pueden poner en práctica algunas técnicas de autobservación para hacerte consiente de tus reacciones fisiológicas y cognitivas. Cuando las personas son capaces de identificar que los niveles de estrés y de angustia empiezan a sobrepasar su nivel óptimo, es más factible que puedan aplicar técnicas de relajación y de respiración con el fin de modular esos estados, afrontando las situaciones con una respuesta más adaptable y funcional.
  2. Activación física. Realizar un deporte o una actividad física que disfrutes, al menos 5 veces por semana durante 30 minutos consecutivos, puede traer grandes beneficios para tu cuerpo y tu mente, puede ayudarte a reducir los niveles de ansiedad, a la vez que contribuye a una sensación de bienestar general.
  3. Apoyo psicoterapéutico. Cuando no son suficientes tus esfuerzos por regular tus estados de distrés y de ansiedad, puedes buscar la asistencia psicológica, en este tipo de espacios puedes aprender técnicas para manejar el estrés, la ansiedad y en caso necesario, se te puede referir con otros profesionales de la salud.

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Conclusión

El distrés y la ansiedad excesiva pueden generar conductas, emociones y cogniciones que pueden caer en la disfunción, ser poco adaptativas o inconvenientes; algunas de las reacciones relacionadas con el distrés a nivel cortical se manifiestan por dificultad para tomar decisiones, para focalizar la atención, por alteraciones del sueño y fatiga entre muchos otros factores que pueden tener correlación con la disminución del desempeño. Por lo que es necesario procurar el equilibrio cuando se quiere tener calidad de vida, aprender a manejar adecuadamente el estrés y la ansiedad, a modularlos a niveles óptimos en caso de que se requiera, para mejorar o mantener el rendimiento, la productividad y el desempeño de varias tareas que ejecutamos en los distintos ámbitos de nuestra vida.

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Referencias bibliográficas

  • Tamorri, Stefano, (1990). Neurociencias y deporte. Psicología Deportiva. Procesos mentales del Atleta. Barcelona: Editorial Paidotribo.
  • Vallejo Ruiloba, J. (1992). Introducción a la psicopatología y a la psiquiatría. México: Salvat.
  • Nuñez Alonso, J.L. y Martín-Albo Lucas, J. (2004). Psicología de la competición. Sevilla: WANCEULEN, Editorial Deportiva. S.L.
Arousal o activación cortical y la ley de Yerkes-Dodson
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Miryam Gomez Obregon
Psicóloga NeuroEducativa/ Freelance. Diseño de programas y gestión del tiempo mediante el mejoramiento de habilidades y competencias. Técnicas de programación y sugestión en Nivel Alfa, de Respiración y Relajación Profunda. Promoción de estilos de Vida Saludables a través de las Tecnologías Educativas. Musicoterapia. Redacción de contenido especializado.

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