mujer meditando playa

La psicología moderna cada vez más se enfoca en el aspecto emocional, en concreto, en la inteligencia emocional. El hecho de conocernos mejor a nosotros mismos, se ha convertido un uno de los objetivos de la psicología. De esta forma, aprenderemos a conectar con nuestro interior para saber manejar nuestras emociones así como nuestros pensamientos. Sin embargo, esta forma de introspección y cultivo de la mente no es moderno. El sabio Shantideva, un maestro budista nacido en la India en el año 685 d.C, dejó plasmado un profundo conocimiento es su libro «Bodhisatvacharyavatara», que significa, «La práctica del Bodhisattva».

En el budismo, un Bodhisattva es aquel que pretende alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres. Y para ello, una de los mejores senderos hacia la iluminación es a través de la práctica que predicó Shantideva. Dicho esto, es importante sabe que no hace falta ser budista ni querer alcanzar la iluminación para beneficiarse de las enseñanzas de Shantiveda. En este artículo se expondrán algunos párrafos de sus enseñanzas al mismo tiempo que se hará un pequeño comentario. De esta forma, sacaremos todo el jugo a unas palabras que 1.500 años después siguen muy vigentes.

Shantideva y la mente

Shantideva y el budismo en general, le atribuyen una gran importancia a la mente, en concreto, a la forma en que la conocemos y la dominamos. En los siguientes párrafos, se expone de lo que podríamos ser capaces si supiéramos controlar nuestra mente.

“Los tigres, leones, elefantes, osos,
las serpientes y toda clase de enemigos,
los vigilantes de los seres de los infiernos,
los espíritus malignos y demonios:

Con sólo atar la mente,
todos ellos quedarán también atados.
Con sólo controlar la mente,
todos ellos estarán también controlados».

Podemos observar como el sabio indio habla de toda clase de seres hostiles ante los cuales con sólo controlar le mente estarán controlados. A través de esta metáfora, Shantideva nos quiere hacer ver que todos esos monstruos que tanto nos inquietan sólo están en nuestra mente: son nuestros pensamientos y emociones. ¿A cuántas personas conocemos que pasan una gran parte de su tiempo afirmando que el mundo es hostil? ¿Cuántas personas ven enemigos donde no los hay? De esta forma, podemos ser conscientes de que sólo controlando nuestra mente, todos esos enemigos desaparecerán.

Shantideva y la ira

«Los seres dañinos, como el espacio, estar por doquier,
sería imposible acabar con todos ellos.
Si se vence tan solo a la mente del enfado
todos los enemigos serán derrotados».

Shantideva habla de los seres dañinos y de la mente del enfado. Cuando la ira es intensa en nosotros, tenderemos a ver a los demás como personas dañinas. Más de una vez hemos malinterpretado las palabras de un compañero y le hemos acusado de insultarnos o faltarnos al respecto. Sin embargo, cuando hemos pensado en la situación, nos hemos percatado que en ese momento estábamos tan agitados que cualquier cosa que nos hubieran dicho la hubiéramos interpretado de forma negativa. Es por ello, tan importe aprender a controlar nuestra mente.

«¿Dónde podría encontrarse suficiente cuero
para cubrir la superficie de la tierra?
Pero con tan solo el cuero de la suela de mis zapatos
es como si toda la tierra estuviese cubierta con él».

Querer tenerlo todo bajo control e intentar que los demás actúen como nos gustaría, es lo mismo que caminar descalzos y querer cubrir el suelo de cuero para no dañarnos los pies. Es imposible que todo salga como nosotros queremos, es decir, pretender tenerlo todo bajo control es una forma asegurada de acabar estresados un día sí y otro también. Además, a ese estrés también se le sumaría un estado evidente de tristeza.

Shantideva, un sabio muy actual

En la psicología moderna se hace especial hincapié en que los eventos no tienen demasiado potencial en causarnos un impacto emocional, sino que es nuestra interpretación de los mismos lo que nos provoca un estado negativo. Por ejemplo, dos personas ante un mismo hecho pueden reaccionar de forma opuesta, así pues, la causa de la reacción no es el hecho en sí, sino nuestros pensamientos sobre lo que ha ocurrido. Por lo tanto, ponerse cuero en la suela de nuestros zapatos equivaldría a dominar la mente para que ciertos acontecimientos no tengan la capacidad de robarnos nuestra tranquilidad.

Shantideva y la paciencia

Uno de los dichos más populares atribuido erróneamente a una multitud de sabios es original de Shantideva y habla de la paciencia.

«Si tiene remedio,
¿qué razón hay para estar abatido?
Y si no lo tiene,
¿en qué beneficia el desconsuelo?».

Estar abatido cuando algo tiene remedio es, sin duda, una de las peores opciones que podemos escoger. Shantideva no dice que no nos preocupemos por algo, sino que no tiene sentido estar abatido. Muchos de nosotros, ante situaciones que tienen solución, optamos por permanecer en un estado de agitación e intranquilidad que nos roba toda nuestra calma. Cabe decir que en muchos casos no elegimos estar mal, sino que no nos han enseñado a cómo sobrellevar ciertas situaciones. Esto es, no hemos recibido educación emocional.

Por otro lado, si algo no tiene solución, ¿qué beneficio tiene estar desconsolados? Una vez más, Shantideva no dice que no estemos tristes, matiza que no sirve de nada el desconsuelo. Cuando alguien nos traiciona, o nos despiden de un trabajo, o nos insultan… ¿de qué nos sirve desconsolarnos? Estamos dejando que las situaciones tengan más poder que el que debemos tener sobre nuestros estados emociones.

Reflexión final

Con tan solo cinco párrafos del libro «La práctica del Bodisatva» podemos cambiar la relación que tenemos con nosotros mismos. Si reflexionamos sobre este tipo de enseñanzas, caeremos en la cuenta de que tenemos más control y dominio sobre nosotros del que pensamos. Gracias a la introspección aprendemos a manejar nuestras emociones, nuestros pensamientos y nuestras reacciones automáticas. De esta forma, aprendemos a ser libres en lugar de estar bajo las órdenes de una mente agitada.

Bibliografía

Shantideva. (2008). La práctica del bodisatva. Novelda: Ediciones Dharma.

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