Lo primero que debemos saber es qué es la gastritis exactamente. La gastritis es un dolor en la parte superior del estómago, que se caracteriza por ser un dolor punzante y continuado. Y, más concretamente, la gastritis nerviosa es una variante de esta gastritis que deviene directamente de la ansiedad, el estrés o el agobio que nos produce una situación determinada. Lo que se produce es una hinchazón en la mucosa que recubre la boca del estómago, y puede afectar a este. De esta forma, se produce un dolor bastante fuerte.

Por tanto, podemos concluir que un estado de nerviosismo prolongado sí que puede producir una gastritis. De hecho, es un trastorno emocional que está muy extendido en la población. Es sabido y conocido por todo el mundo que el siglo XXI está marcado por la tensión que sufre la mayor parte de la población mundial. Esta tensión se debe al veloz ritmo de vida que llevamos todos en el día a día, y de esta manera muchas personas acaban sufriendo algún trastorno emocional severo. Y uno de ellos es la gastritis emocional, que es realmente grave porque puede afectar a nuestro estómago.

¿Cuál es su causa?

Normalmente, la gastritis se produce por una serie de bacterias que alteran toda nuestra flora intestinal. Ello hace que los procesos digestivos se dificulten sobremanera, y lo peor de todo, es que esto se nota a nivel fisiológico. En el caso de la bacteria, esta se llama Helicobacter Pylori. Pero esta bacteria no es la que afecta a nuestra mucosa gástrica en los casos de nerviosismo y ansiedad.

En estos casos, lo que realmente sucede es que se liberan una serie de hormonas por el cerebro, y el cuerpo comienza a entrar en un estado de altera, como si estuviese frente a una amenaza. Y que esto pase solo ocasionalmente no tendría por qué tener ninguna incidencia negativa en nuestro cuerpo.

Sin embargo, cuando estamos sometidos a una presión muy fuerte en nuestra vida cotidiana, si no sabemos organizar nuestra vida o si no sabemos gestionar bien nuestros sentimientos, la ansiedad se agudiza cada vez más. Es en estos momentos en que prácticamente nos encontraremos agobiados todo el día, y el cuerpo entrará en este modo defensa desde que nos levantemos hasta que nos acostemos. Este estado emocional, sencillamente, mata todas las bacterias sanas que recubren nuestro estómago. Esto es la conocida flora intestinal. Gracias a estas bacterias, necesarias para todo el mundo, los procesos digestivos se llevan de una forma normal.

En cambio, cuando estas bacterias comienzan a escasear en nuestro cuerpo, la digestión es una tarea bastante engorrosa y que puede costarnos mucho dolor. Esto es bastante peligroso, ya que la persona que sufra gastritis nerviosa puede, realmente, comenzar a tener miedo a comer. Esto es algo lógico, nadie quiere sufrir ardores y dolores punzantes después de cada comida. Por lo que una persona que sufre este trastorno puede dejar de comer, o incluso, que empiece a alimentarse de productos suaves y deje de consumir otros más pesados pero que son, igualmente, necesarios para mantener nuestra salud al día.

¿Cuáles son sus síntomas?

La gastritis nerviosa tiene una serie de síntomas que resultan ser muy característicos de este trastorno en particular. Es lo que le diferencia de una gastroenteritis, de una úlcera, o de otras enfermedades estomacales. Cuando este trastorno se desarrolla en el cuerpo de una persona, esta comienza a tener dolor en la zona abdominal, que se concreta, como hemos dicho antes, en la boca del estómago. Este dolor es un dolor punzante, agudo y prolongado, que muchas veces nos da el impulso de querer tumbarnos en posición fetal.

Sin embargo, este no es el único síntoma que resulta característico de la gastritis. En muchas ocasiones puede aparecer también sensación de acidez en el estómago o de ardor en el estómago. Siempre, ya sea dolor o cualquiera de estos dos síntomas anteriormente mencionados, se va a producir una alteración en la boca del estómago. Si estamos sintiendo dolor en otra parte de nuestro sistema digestivo, probablemente no estemos ante un caso de gastritis nerviosa.

La gastritis nerviosa es, además, perjudicial a nivel psicológico. Ya no nos estamos refiriendo al hecho de que podamos comenzar a tener un cierto miedo o temor a ingerir alimentos, sino otro tipo de síntomas emocionales. El hecho de sentir un dolor o un ardor agudo después de cada comida del día, puede provocarnos aún más estrés, nerviosismo y tensión, puesto que no sabemos exactamente por qué no es está pasando eso, y mucho menos, cómo solucionarlo. Estos son casualmente los mismos elementos que provocan una gastritis nerviosa. De esta manera se forma un círculo vicioso que hace que no podamos deshacernos de este desagradable trastorno con facilidad.

¿Cómo se puede tratar?

La gastritis nerviosa es un trastorno emocional que tiene una solución bastante sencilla. No estamos ante un caso tan grave como pueden ser los trastornos de ansiedad o la depresión, que realmente no desaparecen hasta que no vamos a un psicólogo o psiquiatra. En estos casos, prácticamente en la mayoría de las ocasiones, necesitaremos medicamentos y ayuda profesional seria para poder retomar nuestra vida con normalidad.

Sin embargo, en el caso de la gastritis nerviosa, es mucho más sencillo. La corrección de este trastorno es realmente sencilla y no tenemos que preocuparnos. El tratamiento es muy simple, y funciona tanto para casos en que la causa sea el estrés, como para casos en que la causa sea la batería anteriormente mencionada, la cual está afectando a nuestra flora intestinal.

De esta manera, para corregir el problema, debemos llevar a cabo una dieta más suave o blanda de la que llevamos normalmente. Podemos aumentar nuestra ingesta de alimentos como sopas de pollo o de ave, arroz, pescado, pollo, fruta y verduras, y leche de soja. Además, es altamente recomendable que bebamos mucha agua. Hay que mantener el estómago bien hidratado para que todo nuestro organismo comience a generar nuevamente todas esas bacterias que hemos estado matando con nuestro estado de agobio.

Sin embargo, aunque el tratamiento sea el mismo tanto para un caso como para otro, en el caso de la gastritis nerviosa nos encontramos más dificultades. Estas dificultades no son fisiológicas, sino psicológicas. Está claro que el desarrollo de este trastorno se debe a que no somos capaces de llegar a un estado de relajación o de tranquilidad pleno, o que no sabemos gestionar correctamente los estímulos que nos llegan desde fuera. Por ello, lo recomendable sería ir a un psicólogo para que nos oriente y nos sepa guiar hacia un estilo de vida más sereno.

Puedes complementar esto con actividades que te hagan olvidar el ritmo que pones en tu vida. Puedes escoger ir a un spa, pasear por el campo un fin de semana, ir de compras, salir a cenar, quedar con amigos, ir al cine, etc. Hay miles de planes que una persona puede llevar a cabo para despreocuparse y olvidar, aunque sea por un instante, todo aquello que nos perjudica.

Ante todo, debes saber diferenciar los momentos del día en que te encuentras. El trabajo a veces puede ser una de las principales causas por las que aparezca este trastorno emocional como es la gastritis nerviosa. De esta manera no tiene sentido que llegues a casa después de un largo y estresante día en el trabajo, y sigas pensando en ello. Aprende a diferenciar los momentos en los que estás, y de esta forma, gestionarás mejor tus emociones.

Esto es muy importante, ya que la gastritis nerviosa puede derivar en una gastritis aguda, e incluso en una gastritis crónica. Estos problemas ya no se solucionan tan fácilmente como en un caso normal de gastritis emocional. Estos comienzan a aparecer cuando nuestro estado emocional comienza a tener incidencia en nuestro cuerpo.

De esta forma, el nerviosismo podría alterar nuestro metabolismo, provocarnos diabetes, o enfermedades renales. En estos casos, evidentemente, el problema se vuelve mayor y los tratamientos serán mucho más invasivos para con nuestra salud. Por ello, es realmente vital saber identificar a tiempo el problema y actuar en consecuencia.

Recuerda que tu salud es lo primero, y que debes atender las necesidades del mismo. Tu cuerpo te habla, solo tienes que saber escucharle. Cuando empieces a notar síntomas que podrían ser de gastritis nerviosa, no esperes más. No tengas esos pensamientos tan típicos de que es un problema leve que en cualquier momento puede pasarse, o que no merece la pena acudir al médico para esto. Ir a una consulta nos ayudará tremendamente.

Otra cosa que puedes hacer cuando estás padeciendo una gastritis nerviosa o emocional es reducir el consumo de fármacos que sean antiinflamatorios o que contengan ácido acetil salicílico. Estos, si su consumo es elevado, no solamente pueden provocarnos una gastritis aguda que es más difícil de tratar, sino úlceras estomacales y hemorragias severas que pueden ser extremadamente graves para nuestra salud.

Lleva una vida sana y saludable tanto física como mentalmente, y podrás evitar todos estos problemas.

¿Puede provocar el estrés gastritis nerviosa?
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  • PARA LA GASTRITIS Y REFLUJO GASTRICO, pelar una naranja, comer los gajos, luego en un vaso, llenarlo de agua y mezclar una cucharada de bicarbonato de sodio para uso personal, tomarlo, si molesta la naranja, tomar primero el bicarbonato, todas las noches antes de acostarse, remedio simple pero extraordinariamente efectivo, como quiera consulta al medico, dede palau para el mundo, felices sueños