conducta anormal analisis freudiano

El psicoanálisis freudiano, como modelo psicopatológico, de conducta anormal, tiene una serie de características principales:

  1. Los trastornos generalmente son el resultado de experiencias traumáticas tempranas
  2. Estos traumas operan a nivel inconsciente
  3. Los síntomas no serían más que manifestaciones “superficiales o visibles” de tales traumas.
  4. Por tanto, para lograr la curación se requiere bucear en el inconsciente para llegar a las causas primordiales del trastorno.

El modelo supone que, una vez hecha consciente la causa, a través de un proceso de análisis largo y sumamente complejo, los síntomas se reducirán o desaparecerán. La misión de terapeuta es lograr este insight en el paciente.


La personalidad en el psicoanálisis freudiano

La personalidad en el psicoanálisis freudiano se compone de 3 elementos principales: el ello, el yo y el superyó, siendo todas las conductas fruto de sus interacciones.

  • El ello sería la instancia más antigua de la personalidad, que representa los instintos y que opera bajo el principio del placer (buscando la gratificación inmediata de estos instintos)
  • Por otra parte, el yo es la estructura que media entre el ello y el superyó, y representa la parte racional de la personalidad (opera bajo el principio de la realidad)
  • Por último, el superyó sería la voz de conciencia, encargada de los juicios morales y la ética personal

El conflicto intrapsíquico en el psicoanálisis freudiano

Cuando el yo no puede controlar el conflicto entre el ello y el superyó, surge la ansiedad. Por lo tanto, el yo se tiene que defender, poniendo en marcha mecanismos defensa, para disminuir la ansiedad, siendo esta activación inconsciente.

Estos mecanismos pueden ser adaptativos o desadaptativos. Freud dice que lo que ocurre con las fobias y con las obsesiones es que cuando el conflicto interno es muy grande, la ansiedad que se genera el muy alta. La defensa que utilizara el yo va a ser para disminuir la ansiedad.

Los mecanismos de defensa más importantes

  • Negación: Es el rechazo, por parte de la persona de reconocer o aceptar la realidad. Ej. Negarse a creer que uno tenga una enfermedad.
  • Desplazamiento: Es transferir a otra persona el sentimiento que te genera incomodidad. Ej. Agresión al equipo de fútbol contrario.
  • Proyección: Atribuir falsamente a otros sentimientos que en nosotros resultan inaceptables. Ej. Cuando una persona dice que alguien se siente atraído por ella, cuando es ella misma la que se siente atraída por esa persona.
  • Racionalización: Ocultar las verdaderas motivaciones de algo aplicando la lógica, explicándolo. Ej. Decirse a si mismo “como todo el mundo lo hace yo no tengo que sentirme culpable”.
  • Formación reactiva: Una conducta que no es aceptada es sustituida por su opuesta. Ej. Tratar a alguien que nos desagrada de forma muy amistosa.
  • Represión: Bloquear algo que alguien desea hacer pero le perturba por eso lo bloquea. Ej. Olvido de hechos traumáticos.
  • Sublimación: Ordenar los sentimientos desadaptativos y convertirlos en una conducta social adaptable. Ej. Impulsos sexuales desplazados en actividades como la pintura o el cuidado de niños.

En cuanto se vuelven conscientes dejan de ser mecanismos de defensa.

El papel de los instintos en el psicoanálisis freudiano

Freud también enfatizó el papel de los instintos como fuente de motivación humana. Por ejemplo, la libido (de origen sexual), y los instintos agresivos requerían fuertes restricciones sociales y culturales para impedir el caos.

También habló de las pulsiones, como fuente del comportamiento: el Eros, o la pulsión de vida y amor, y el Thanatos, o la pulsión de muerte (el deseo del individuo por retornar a un estado inorgánico).

La confrontación entre los poderes de ambos instintos pueden determinar el comportamiento humano en gran medida.

El desarrollo de la personalidad en el psicoanálisis freudiano

El desarrollo de la personalidad se da a través de la consecución de una serie de estadios o fases del desarrollo psicosexual.

Si el individuo logra completar con éxito cada fase en el momento que debe, resultará en una personalidad madura. Por el contrario, estancarse en una de estas fases puede generar neurosis y otros desajustes importantes.

  • Fase oral. Dura desde el nacimiento hasta el primer año de vida. El individuo interactúa con el mundo a través de la boca, convirtiéndose ésta, en la principal zona erógena.
  • Fase anal. Es la segunda fase de evolución de la libido. Va desde el primer al tercer año. En esta fase, el sujeto obtiene placer a través de las sensaciones de tensión-distensión del ano (por ejemplo, durante la defecación).
  • Fase fálica. Es la tercera etapa del desarrollo psicosexual, que comprende de los 3 a los 6 años. Los genitales del niño son su principal zona erógena y de satisfacción. En esta fase de dará el complejo de Edipo, en el cual el niño reprimirá sus deseos carnales con el progenitor de sexo contrario y se identificará con el progenitor del mismo sexo. Tras la resolución del Edipo, se formará el superyó.
  • Período de latencia. Se extiende desde los 6 años hasta la pubertad. El niño mantendrá a raya sus impulsos sexuales y preferirá centrarse en actividades externas, como el estudio, las aficiones, etc.
  • Fase genital. La última fase del desarrollo psicosexual, que comprende desde la pubertad hasta la adultez, en la cual el sujeto está preparado para dar y obtener placer y amor a los demás. Las zonas erógenas principales se encuentran en los genitales.

Referencias

  • Freud, S. (2017). El malestar en la cultura (Vol. 328). Ediciones Akal.
  • Freud, S. (2013). La interpretación de los sueños (Vol. 267). Ediciones Akal.
  • Freud, S. (2015). Psicopatología de la vida cotidiana. FV Éditions.
  • Freud, S. (2015). Tres ensayos para una teoría sexual. FV Éditions.


Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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