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Quien más quien menos conoce el mito o la leyenda del Ave Fénix, una criatura de fuego capaz de renacer de sus propias cenizas. Muchos han comparado esta capacidad con el poder de resiliencia del ser humano.

Sobre su leyenda…

Es un mito bien conocido, que viene nutriendo prácticamente todas las culturas, doctrinas y raíces de leyenda de nuestros países. Y no es para menos, pues es un símbolo de poder y sabiduría profunda.

El Ave Fénix además, tiene muchas cualidades, como el conocimiento o sabiduría adquirida a lo largo de todos sus inmortales años. Se decía además que poseía una increíble fuerza y que sus lágrimas tenían propiedades curativas.

El Ave Fénix tiene sus representaciones en diferentes culturas, como la china (el Fêng-Huang), la japonesa (el Ho-oo), la rusa (El Pájaro de Fuego, que inmortalizara musicalmente Stravinsky), la egipcia (el Benu), la hindú (el Garuda), e incluso en los indios de Norteamérica (el Yel), o los aztecas, mayas y toltecas (el Quetzal).

Esta leyenda del pájaro de fuego se da, como vemos, en varias civilizaciones siendo realmente reseñable en la de Egipto y, además, siendo incluida su historia en la Biblia. Comentemos un poco más ambas historias y culturas.

El Ave Fénix en el paraíso cristiano

Se cuenta que en el origen del Edén, el paraíso inmortal que Dios construyó en la Tierra, bajo el famoso Árbol del Bien y del Mal floreció un pequeño arbusto de rosas. Allí mismo, junto a su primera rosa nacería un pajarito de plumas preciosas y un canto incomparable.

Este pájaro fue el ser con los principios más férreos, pues fue el único que no quiso probar las frutas del Árbol del Bien y del Mal, siendo así fiel al precepto divino que había sido marcado como condición para permanecer en el paraíso.

Cuenta la historia que, cuando Adán y Eva fueron expulsados del paraíso por comer de la fruta prohibida por Dios, cayó sobre el niño de este pájaro una chispa de la espada de fuego de un querubín y así el ave ardió al instante.

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Pero de estas propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix. Su plumaje era inigualable, con alar de color rojo escarlata y un cuerpo dorado. Dios lo había premiado con la inmortalidad por si fidelidad, así como con sus demás cualidades: el conocimiento, las lágrimas curativas o su increíble fuerza.

La misión de este Ave Fénix será la de transmitir el conocimiento que atesora desde el origen al pie del Árbol del Bien y del Mal y servir de inspiración a los buscadores de este conocimiento en sus trabajos, tanto artistas como científicos.

El Benu en el Antiguo Egipto

No obstante, y esto vale la pena recordarlo, es en el Antiguo Egipto donde aparecen los primeros testimonios culturales y religiosos alrededor de esta figura y donde a su vez, se da forma a esa imagen que tenemos en la actualidad sobre la resiliencia.

Para los egipcios, esta majestuosa Ave era Benu, asociada a las crecidas del Nilo, al Sol y a la Muerte. Era una criatura fantástica que entendía que renovarse cada cierto tiempo era necesario para adquirir mayor sabiduría y, para eso, seguí un proceso muy meticuloso.

Una vez cada 500 años, el Ave volaba por todo Egipto para construirse un nido con los elementos más bellos: que si ramas de canela o de roble, nardos y mirra. Una vez acomodado el nido, entonaba una de las melodías más bellas para a continuación dejar que las llamas lo consumieran por completo.

Tres días más tarde, de las cenizas de su combustión renacía otro Fénix lleno de fuerza y poder, más sabio. Luego, cogía su nido y lo dejaba en Heliópolis, donde se encuentra el templo del Sol, para iniciar así un nuevo ciclo donde ofrecer inspiración al pueblo egipcio.

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El “nido de transformación” para los humanos

Como hemos podido comprobar, el mito del Ave Fénix es una historia muy bella. A la que además puedes sacarle mucho partido si analizas sus detalles. Por ejemplo, pensemos un poco más en cómo el Fénix construye su nido.

Busca las materias más ricas de su tierra, aquellas que en combinación aportan delicadeza y fortaleza y que van a ayudarle en su transformación, en su renacer. Si le damos una vuelta, este proceso es muy similar al de la resiliencia.

También nosotros buscamos esos elementos que nos ayuden a “construir un nido” resistente para aunar fortalezas. Todos ellos nos ayudarán en nuestra transformación, dejando atrás los restos de un pasado que formará parte de nuestro renacer.

Un renacer mayor, mucho más fuerte, más grande y más sabio, que nos permitirá seguir adelante con la cabeza bien alta y las “alas de Fénix” bien abiertas. Tal es la inspiración de esta ave para la capacidad de resiliencia humana.

Como ves, el Ave Fénix tiene una gran historia, y múltiples significados. Hay algo que nos liga inconscientemente a este icono. De lo contrario, no llevaría miles de años acompañándonos en nuestro día a día.

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El mito del Ave Fénix y la transformación personal
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