El sentimiento de gratitud puede ayudar a las personas a resistir la tentación, según un nuevo estudio publicado en la revista Psychological Science.

Si bien la práctica de la gratitud ya se sabe que se trata de una forma poderosa para mejorar la felicidad, sus vínculos con la toma de decisiones parecen mucho menos claras.

Muchas personas piensan que las emociones tienden a ponerse en el camino de la toma de decisiones personales, por eso pensamos que debemos ser “fríos” y “calculadores” para tomar las decisiones correctas, y no dejarnos llevar por el corazón.

Por ejemplo, cuando nos enfrentamos a la tentativa de tener en nuestras manos un montón de dinero, pero que en realidad no es nuestro y no debemos hacer uso de él, apelamos a nuestra capacidad de autocontrol para resistir la tentación (aunque por lo visto muchos no lo practican a la hora de la verdad, sólo hace falta fijarnos brevemente en nuestra clase política, directivos, banqueros y muchos otros cargos…).

Las personas agradecidas saben controlar mejor sus emociones

Una nueva investigación, sin embargo, considera que las emociones también pueden ser aprovechadas para frenar dicho deseo.

En el estudio, llevado a cabo por la Universidad de Northeastern con David DeSteno y sus colegas, cogieron a 75 participantes y se les dio una prueba clásica de su auto-control financiero (DeSteno et al., 2014). Se les dijo que podrían tener 54 dólares ahora o 80 en 30 días.

Pero antes de que pudieran tomar una decisión, se les indujo a tener uno de los siguientes tres estados emocionales:

– Agradecido.
– Feliz.
– Neutral.

Los resultados demostraron que las personas que estuvieron felices o neutrales, mostraron una fuerte preferencia por tener menos dinero pero conseguirlo en el mismo momento, sin esperas.

Esta es la situación habitual: la mayoría de la gente no quiere esperar.

Las personas en la condición de gratitud, sin embargo, mostraron mucho más moderación y estaban dispuestos a esperar para una ganancia mayor.

Además, cuanta más gratitud sentían, mayor era su paciencia por una recompensa más grande.

Uno de los autores del estudio, profesor Ye Li, dijo:

Se ha demostrado que una emoción puede fomentar el autocontrol, descubriendo además una forma de reducir la impaciencia con un ejercicio simple gratitud. esto abre enormes posibilidades para reducir una amplia gama de males sociales como la apropiación indebida, la compra impulsiva, el ahorro insuficiente, la obesidad o el tabaquismo.”

No sabemos exactamente por qué la gratitud tiene este efecto, pero puede ser porque nos hace sentir más sociales, cooperativos y altruistas.

En otras palabras: la gratitud puede hacer que nos sintamos menos egoístas, lo que nos da más paciencia.

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