Ser agradecido, conoce cómo puede cambiar tu vida

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Algo tan sencillo como dar las gracias esconde un beneficio tan grande que, en ocasiones, no podemos ni imaginar. Un simple gesto como decir “gracias” es el comienzo del proceso. Ser agradecido es una actitud psicológica que puede transformar nuestras vidas mucho más allá de lo que podemos pensar en un principio.

A lo largo del artículo abordaremos en qué consiste ser agradecido e indagaremos cuáles son sus beneficios. Por último, se plantearán unos pequeños ejercicios para practicar la gratitud. Unos ejercicios que se pueden realizar de forma diaria y, aunque parezcan sencillos, a la larga, observaremos que algo ha cambiado en nosotros.



¿Qué es ser agradecido?

Ser agradecido es más que dar las gracias cuando te hacen un favor o te hacen un regalo, aunque también está relacionado. Ser agradecido implica un proceso interno. Se trata de un proceso psicológico y emocional a través del cual reconocemos aquellos factores de los que gozamos en nuestro día a día. Un gran número de personas, a pesar de tener buena economía, gozar de vivienda, comida, ropa y tener sus necesidades fisiológicas básicas cubiertas, tienen la costumbre que quejarse por cualquier cosa. ¿Quién no conoce a alguien así?

Emmons y McCullough (2001) definen la gratitud como “un estado afectivo cognitivo resultante de la percepción de haber sido beneficiado por un agente externo, de manera solidaria, desinteresada y gratuita”. Sin embargo, estos autores van más allá y añaden que “el agradecimiento que se experimenta al recibir un regalo, ya sea material o no, es una estrategia de adaptación psicológica por la cual se interpretan las experiencias cotidianas de forma positiva.

La definición de Emmons y McChollough se circunscribe a aquello que recibimos de forma externa, sin embargo, aportan un dato fundamental: se interpretan las experiencias cotidianas de forma positiva. De esta forma, la gratitud va más allá de los regalos. Se trata de agradecer todo aquello que nos posibilita tener una vida más cómoda, incluso aunque transcurramos por contratiempos. La gratitud amplía nuestra visión de lo cotidiano y lo eleva a un estado en el cual somos conscientes de todo aquello de lo que gozamos.

De la escasez a la abundancia

En otras palabras, el discurso más escuchado es el de “me falta esto o me falta aquello para ser feliz”. Es decir, normalmente tenemos un discurso de carencia. Pero, ¿qué pasaría si nuestro discurso fuera de abundancia? “Tengo casa, comida, ropa, cama…”. Si cambiamos el enfoque, este impacto genera en nuestra mente un impacto tal, que transformaría nuestra forma de ver la vida.

Cuando se hace referencia a la abundancia, no se trata de engañarnos y pensar en tener más de lo que tenemos. Sino reconocer aquello que realmente poseemos y que, por lo general, nunca tomamos en cuenta. ¿Qué tengo para ser feliz? ¿Qué hay en mi vida que me facilita el día a día? Mis padres me han dado la vida y me ayudan, mis amigos están a mi lado, puedo comer a diario…

Beneficios de ser agradecido

Las investigaciones sobre los efectos de la gratitud todavía están siendo investigados, sin embargo, algunos de sus beneficios son ya evidentes.

Aumenta nuestra felicidad

Emmons y Stern (2013), afirman que “la potenciación y la práctica de la gratitud es muy beneficiosa para nuestro estado psicológico ya que nos aporta experiencias positivas como son el bienestar, la felicidad, el afecto positivo y las conductas prosociales que actúan como barrera ante las emociones negativas. Watkins, Cruz, Holben y Kolts (2003), remarcan que la gratitud “se relaciona de forma positiva con el optimismo, la alegría y el entusiasmo”.

Estos autores son conscientes de que un estado de gratitud cambia nuestra perspectiva sobre lo que nos rodea y nos convierte en personas más positivas. Si comenzamos a agradecer aquello que poseemos, tanto tangible como intangible, nuestra felicidad se verá aumentada y nos servirá para neutralizar las emociones negativas. Si sabemos que gozamos de un bienestar básico, seremos capaces de darle la importancia justa a ciertos contratiempos en lugar de hacer montañas de granos de arena.

Disminuye los síntomas de depresión

El equipo de Selingman (2005) afirma que la gratitud alivia los síntomas de la depresión. Sin duda, representa un “antídoto” para aliviar ciertos síntomas de la depresión. Como se ha mencionado con anterioridad, cuando nuestro discurso mental es de carencia, tanto a nivel material como psicológico, podemos entrar en un bucle de pensamientos que nos sumerjan en una enorme tristeza. Y, de este modo, no sería de extrañar que acabásemos por sufrir una depresión.

El ser agradecido, invierte nuestro discurso interno. En la depresión nuestro discurso interno suele estar centrado en aspectos negativos: “no tengo trabajo”, “soy un fracasado”, “no tengo nada”… Sin embargo, si observamos con atención, y con ello no se pretende restar importancia a algo tan delicado como una depresión, con la gratitud se puede modificar parte de esta negatividad. ¿De qué modo podemos llevarlo a la práctica?

Por ejemplo:

  • “No tengo trabajo, pero doy las gracias por tener comida todos los días que me da la fuerza necesaria para lograr mis objetivos y seguir buscando mi oportunidad laboral”.
  • “Soy un fracasado. ¿Seguro? ¿Y si comienzo a valorar todo lo que he conseguido y a dar las gracias por lo que tengo? Gracias a mis padres por pagarme los estudios. Gracias a empresas por darme oportunidades laborales. Han llegado a mí situaciones en las que he hecho las cosas bien. Agradezco todas estas situaciones que han hecho sacar lo mejor de mí”.
  • “No tengo nada. ¿Hasta qué punto no tengo nada? Abro el grifo y sale agua. Le doy al interruptor y se enciende la luz. Voy vestido. Gozo de comida. Doy las gracias por todo aquello que tengo y que hasta ahora no he sabido valorar”.

Más beneficios de la gratitud

Park, Peterson y Selingman (2004) señalan más beneficios de esta práctica:

  • Nos proporciona un mejor afrontamiento de los problemas, por lo que influye en una mejor resolución de problemas.
  • Aumenta rendimiento laboral.
  • Eleva la resistencia al estrés y la ansiedad.
  • Mejora la salud física.

Recomendaciones para ser agradecido

Aunque parezcan simples, estas recomendaciones, si se practican de forma constante, consciente y de forma genuina, comenzarán a transformar nuestra vida.

  1. Agradecer todas las mañanas tener una nueva oportunidad de cambiar nuestra vida.
  2. Cuando nos aseemos y nos vistamos, agradecer que tenemos agua para lavarnos la cara y los dientes. Al vestirnos, apreciar que tenemos ropa en el armario.
  3. Unos segundos antes de desayunar, dar las gracias por tener comida justo delante de nosotros.
  4. Si tenemos trabajo, agradecer la oportunidad que nos dieron. Si no lo tenemos, agradecer todo lo que hemos conseguido hasta nuestro presente y seguir con ánimo y fuerzas para seguir buscándolo. O en su caso, también podemos intentar emprender algo por nuestra cuenta.
  5. Cuando sea la hora de comer, repetir lo mismo que con el desayuno. Pero en esta ocasión también podemos añadir un pequeño ritual y pensar en todas aquellas personas implicadas en que tengamos comida delante de nosotros. Desde los que sembraron las verduras, los vendedores… Es decir, dar las gracias a todo aquello que hace posible que tengamos un plato de comida delante.
  6. Agradecer cualquier gesto de aquellos que tenemos a nuestro al rededor, conocidos o desconocidos. Tanto alguien que nos ceda el paso con el coche, alguien que nos deje pasar en la cola del supermercado, etc.
  7. Antes de acostarnos, dar las gracias por todo aquello positivo que ha ocurrido en nuestro día. Pero, ¿qué pasa si consideramos que no ha ocurrido nada positivo? Como afirma la psicología budista, en este caso, debemos dar las gracias a los contratiempos porque de ellos podemos sacar grandes aprendizajes.

Bibliografía

  • Emmons, R. y McCullough, M. (2003). Counting Blessings Versus Burdens: An Experimental Investigation of Gratitude and Subjective Well-Being in Daily Life. Journal of Personality and Social Psychology, 84 (2), 377–389.
  • Emmons, R. y Stern, R. (2013). Gratitude as a Psychotherapeutic Intervention. Journal of clinical psychology: in sesion. 69 (8), 846–855.
  • Park, N., Peterson, C. y Seligman, M. (2004). Strengths of character and wellbeing. Journal of Social and Clinical Psychology. 23 (5), 603-619.
  • Seligman, M, Steen, T., Park, N. y Peterson, C. (2005). Positive Psychology
    Progress. Empirical Validation of Interventions. American Psychologist, 60 (5),
    410-421.
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