¿En qué consiste el Efecto Zeigarnik?

Bliuma Zeigárnik, una psicóloga de origen lituano fue quien describió por primera vez este curioso efecto en su tesis doctoral en la década de 1920. Se dice que Zeigarnik notó este efecto mientras que estaba viendo trabajar a unos camareros de un restaurante. Los camareros parecían recordar órdenes complejas que les permitían ofrecer la combinación correcta de alimentos a las mesas, sin embargo, dicha información se desvanecía rápidamente cuando la comida era entregada. La psicóloga observó que, las órdenes no completadas, parecían quedarse en la mente de los camareros hasta que éstas eran por fin completadas, momento en el cual se evaporaban de su memoria.

Tras esta observación, Zeigarnik regresó al laboratorio para poner a prueba una teoría acerca de lo que estaba ocurriendo. Les pidió a unos participantes realizar una veintena de pequeñas tareas sencillas en el laboratorio, como la resolución de puzzles y un collar de cuentas (Zeigarnik, 1927). Excepto en algunas ocasiones, los participantes fueron interrumpidos a mitad de la tarea. Después se les preguntó qué actividades se acordaron más de hacer. Observó que las personas eran dos veces más propensas a recordar las tareas durante las que habían sido interrumpidas, que aquellas que habían completado.

Casi sesenta años más tarde Kenneth McGraw y sus colegas realizaron otro experimento sobre el efecto Zeigarnik (McGraw et al., 1982). En él los participantes debían realizar un puzzle muy complicado; pero se les interrumpió la tarea antes de que cualquiera de ellos pudiera resolverlo y se les informó que la prueba había terminado. A pesar de esto casi el 90% de los participantes decidió seguir trabajando en el rompecabezas de todos modos, hasta finalizarlo.

Y es que, si miras a tu alrededor, podrás encontrar el efecto Zeigarnik prácticamente en todas partes. Se utiliza especialmente en los medios de comunicación y la publicidad. ¿Alguna vez te has preguntado por qué los melodramas funcionan tan bien o por qué no puedes dejar de ver esa serie en la tele (sólo un episodio más…)?

El efecto Zeigarnik y su utilidad en la productividad laboral

Aunque no te lo parezca, el efecto Zeigarnik en realidad se puede utilizar para mejorar positivamente la productividad en el trabajo.

Cuando no logramos terminar con éxito una determinada tarea, experimentamos pensamientos intrusivos sobre la misma, y este efecto proporciona la clave de la productividad, que se basa en trabajar durante periodos de tiempo en los cuales nos centremos en una única tarea, evitando la multitarea y las interrupciones. Conseguir terminar una tarea nos aporta tranquilidad, mientras que los pensamientos intrusivos por una tarea pendiente son sinónimo de ansiedad.

La multitarea nos obliga a desviar nuestra atención de una tarea a otra (básicamente haciendo que la nueva tarea interrumpa la anterior y así sucesivamente), en estos casos, tu cerebro no te permitirá concentrarse plenamente en la nueva tarea, ya que han dejado la anterior incompleta. Es por eso que las técnicas de productividad tales como la Técnica Pomodoro  funciona tan bien. Por supuesto, otro elemento clave es la adaptación de la duración según se requiera en cada trabajo; algunas tareas requerirán un período de trabajo centrado mayor que otros.

Sólo hace falta empezar…

Ya que por lo visto somos menos propensos a posponer las cosas una vez que las empezamos, entonces, ¿el problema dónde radica? Pues en empezar a hacer las tareas.  Todo depende de qué tipo de postergador seas. Si eres una persona que tiende fácilmente a posponer las obligaciones, sobre todo cuando crees que te enfrentas a un gran proyecto, entonces la mejor estrategia que puedes llevar a cabo es que no empezar nunca por la parte más “dura” del proyecto. Empieza con lo que te parezca más manejable en ese momento. De este modo será más probable que termines la tarea, simplemente porque la empezaste. El efecto Zeigarnik nos muestra que la clave para vencer la dilación está empezar algún punto… en cualquier punto.

Las recompensas nos ayudan a “demoler” el efecto Zeigarnik

Un estudio publicado en la Revista de la Personalidad en 2006 mostró que el efecto Zeigarnik es socavado por la expectativa de la recompensa. En este estudio se puso a un grupo de participantes a trabajar en una tarea, interrumpiéndoles antes de poder terminarla. Mientras que una parte de los participantes se les dijo que iban a recibir una cantidad de dinero por participar en el estudio, a la otra parte no se le dijo nada. El resultado fue que el 86% de los sujetos que no iban a recibir la recompensa, optaron por regresar a la tarea igualmente después de que fueron interrumpidos, mientras que sólo el 58% de los sujetos que estaban esperando la recompensa regresó a la tarea. A medida que el estudio terminaba y se les daba la recompensa a los participantes, no encontraron ninguna razón para volver a la tarea. Lo que es más, los sujetos que estaban esperando la recompensa en realidad pasaron menos tiempo en la tarea una vez que regresaron a ella, los que regresaron.

Ahora compara esto con una jornada de trabajo de 8 horas. El final de la jornada de trabajo es igual que la interrupción en el estudio: una vez que las 8 horas se terminan, la tarea se interrumpe también. Además, sabemos que ya hemos ganado la paga por dicho trabajo. En otras palabras, el trabajo a 8 horas al día en realidad nos hace despegarnos de alguna forma de nuestro trabajo…

El efecto Zeigarnik y nuestra necesidad de finalización
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