Biografía del Dr. Edward Bach

Verificado Redactado por Marta Guerri. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 1 mayo 2021.

Edward Bach nació el 24 de septiembre del año 1886, en una localidad cercana s Birmingham, en Inglaterra. Cuentan que el Dr. Bach sentía una gran admiración y respeto por el medio ambiente, así como una gran empatía por las demás personas. Poder mitigar el sufrimiento del resto de la gente quizás fue lo que le hizo soñar con ser médico, cosa a la que aspiró desde bien joven.

Su primera juventud

A edad de 16 años comenzó su vida laboral trabajando en una empresa familiar, dedicada a la fundición del latón, allí permaneció hasta la edad de los 19 años. Eran tiempos complicados por lo que intentó ayudar en todo posible a su familia. Curiosamente, trabajando en dicha industria su inquietud le llevó a la observar las enfermedades que padecían los obreros de la fábrica. Esta observación no fue en vano, pues gracias a ello se percató de que una misma enfermedad era manifestada de forma distinta en cada persona. No solamente llegó a esta conclusión, sino que también observó que la forma de recuperarse también era cambiante dependiendo de la personalidad de cada uno. Llegó a la conclusión de que las emociones impactaban en la salud, de tal forma que tanto la enfermedad como la recuperación se veían influenciadas por ellas.

Otra gran inquietud de Bach fue intentar comprender por qué el efecto de las medicinas tradicionales no era igual para todas las personas.

Estudios académicos de Bach

En 1906, cuando Bach contaba con la edad de 20 años, comenzó a estudiar Medicina en la Universidad de Birmingham en el cual se licenció, pasando seguidamente a la Universidad de Cambridge, donde acabó graduándose en Salud Pública por en el año 1912. Justo en ese mismo año fue nombrado Médico Oficial en el Hospital del Colegio Universitario (University College Hospital) llegando meses después a ser Cirujano en el National Temperance Hospital. Por aquel entonces abrió una consulta en la calle Harley Street, una calle que contaba con las consultas de los médicos más prestigiosos de esos tiempos.

Aun habiendo cumplido su sueño, el Dr. Bach no acababa de encontrarse del todo contento con los tratamientos convencionales. Quizás ese descontento le llevó a ingresar como Bacteriólogo en el Hospital del Colegio Universitario ten busca de respuestas. Trabajando realizó un estudio en el cual el pudo descubrir que las bacterias intestinales que están presentes en los enfermos de alguna patología crónica eran superiores numéricamente que en personas sanas. Este descubrimiento le llevó a crear una vacuna con la que se reducía de forma considerable el número de bacterias. Desgraciadamente producía efectos secundarios graves. Es por este motivo cambió la frecuencia en su aplicación antes de seguir investigando más. Dichos estudios médicos y más en aquellas fechas, fueron sin duda un gran avance en lo que conocemos hoy día por el nombre de Medicina Homeopática.

La primera Guerra Mundial y el debilitamiento de su salud

Sobre el año 1914 con el inicio de la Primera Guerra mundial, el Dr. Bach empezó a ver debilitada su propia salud, motivo por el cual no fue reclutado para combatir. No obstante, quedó como responsable al mando de 400 camas en el Hospital del Colegio Universitario. Ya en el año 1915 empezó a trabajar de Bacteriólogo dedicando su vida laboral a la investigación, en este caso de vacunas para enfermedades de tipo crónico. Posteriormente fue nombrado Director de Bacteriología.

En el año 1917 padeció una hemorragia intestinal, la cual hizo peligrar su propia vida y por ello tuvo que ser operado de urgencia. Debido a esto pasó varios días inconsciente y le diagnosticaron unos tres meses de vida.

No obstante el Dr. Bach, a pesar de llevar a cuestas un gran sufrimiento, no cesó su lucha por el conocimiento. Con una gran fuerza de voluntad siguió trabajando e investigando. Quizás esta conducta de lucha fue la que le llevó a su increíble recuperación.

El Dr. Bach y la homeopatía

En el año 1919 el Dr. Bach pasó a incorporarse en el Hospital Homeopático de Londres (London Homeopathic Hospital) como Bacteriólogo o Patólogo. Fue aquí donde pudo tomar contacto con el tratado de Homeopatía de Hahnemann. Gracias a esto descubrió la similitud entre esta técnica y sus ideas sobre la salud y la enfermedad. Ambas partes defendían que cada paciente debía ser tratado de forma individual, de forma específica en su salud tanto física como mental.

Dichos puntos de vista le ayudaron a establecer un patrón de salud según el comportamiento de las personas. Y no solamente en relación a su forma de ser, sino también según su forma de caminar, hablar, gestos faciales, etc… Logrando determinar patrones emocionales en los pacientes.

Llegó a la conclusión de que posiblemente personas con rasgos parecidos tendrían una respuesta también parecida a los posibles tratamientos para luchar contra una enfermedad. Esto le llevó a prescribir sus vacunas por vía oral.

Por estas fechas el Dr. Bach ya gozaba de una gran popularidad y por lo tanto con una gran prestigio, aunque él no estaba del todo satisfecho con los resultados de su trabajo. Tenía pleno convencimiento de que los métodos de ámbito natural podrían establecerse en relación con la enfermedad tanto a nivel físico como psíquico. Es por ello que no cesó en su búsqueda de conocimiento y desarrollo profesional.

Su viaje a Gales y el estudio de las plantas

En el año 1928 realizó un viaje a Gales, allí, rodeado de tanta naturaleza pudo seguir con sus investigaciones. Empezó a estudiar e investigar las propiedades de los distintos compuestos que procedían de árboles y de plantas. Casi de manera intuitiva fue descubriendo que sus respuestas estaban cerca. Empezó a relacionar el estado emocional de los pacientes mientras realizaban su tratamiento.

En su búsqueda encontró varias flores importantes en su investigación: la Impatiens, la Mimulus y la Clematis. Se puede decir que estas tres flores fueron las primeras de toda una serie mucho más larga de flores medicinales. Su objetivo inicial era encontrar en los árboles y las plantas un sustituto de las vacunas, para que no estuvieran compuestos por bacterias sino por sustancias de la naturaleza. Algo al alcance de nuestras manos.

flores de bach

El surgimiento de las Flores de Bach

En el año 1930 Bach se trasladó a Londres y tal era su convencimiento por los remedios herbales, que se dice incluso que llegó a quemar sus preparados médicos en su propio laboratorio. Aquí comenzó su búsqueda de la implicación emocional en la salud y la enfermedad, de tal forma que le llevó a seguir investigando y descubriendo nuevas flores hasta llegar a lo que se conoce como el Sistema Floral de Bach.

Dichos descubrimientos daban por hecho que algunas flores eran capaces de sanar emociones tales como la preocupación, la inseguridad o incluso el miedo, entre otros aspectos.

El Dr. Bach sin duda era una persona muy tenaz que logró integrar una gran cantidad de conocimientos, dicen que incluso podía, con solamente acercarse a los labios las flores, esclarecer la propiedad curativa de cada una. Era tan contemplativo que también observó que las flores que crecían en sitios con mucho sol, contenían una capacidad sanadora superior que las flores que crecían en sitios con sombra.

Pasó mucho tiempo investigando, llegando a catalogar entre los años 1931 y 1932 un primer grupo de flores el cual recibe el nombre Doce Curadores. Correspondían a un grupo de 12 grupos diversos de personas y por tanto de forma reflejo correspondían a su vez a 12 estados emocionales siendo primarios. Ya en 1933 añade al catálogo 7 más llamadas Ayudantes, hoy en día llamadas Las 7 Ayudantes. Encontramos pues en total 19 remedios de diferentes aspectos y grupos.

Finalmente y tras media vida dedicada al estudio de las propiedades de las plantas, llegó a catalogar hasta 38 flores que dieron paso a la terapia de Flores de Bach.

Las 38 flores de Bach

Cada una de las 38 flores del sistema Bach ayuda a equilibrar un estado emocional negativo:

  1. Agrimony: Indicada para las personas que ocultan sus problemas bajo una apariencia feliz.
  2. Aspen: Para el miedo o la ansiedad desconocida.
  3. Beech: Para la intolerancia.
  4. Centaury: Para saber decir ‘no’.
  5. Cerato: Para la autoconfianza.
  6. Cherry Plum: Para el miedo a perder el control.
  7. Chestnut Bud: Para aprender de los errores pasados.
  8. Chicory: Para luchar contra el egoísmo y el amor posesivo.
  9. Clematis: Para los que son demasiado soñadores y no viven el presente.
  10. Crab Apple: Para aquellos que les disgusta algo de su personalidad.
  11. Elm: Para los que están abrumados por la carga de alguna responsabilidad.
  12. Gentian: Para los que se han dado por vencidos.
  13. Gorse: Para los que han perdido la esperanza.
  14. Heather: Para el egocentrismo.
  15. Holly: Para el sentimiento provocado por la envidia y los celos.
  16. Honeysuckle: Para no vivir añorando el pasado.
  17. Hornbeam: Para el cansancio mental ante un esfuerzo.
  18. Impatiens: Para la impaciencia.
  19. Larch: Para la falta de confianza.
  20. Mimulus: Para el miedo de cosas conocidas.
  21. Mustard: Para tratar una tristeza sin razón.
  22. Oak: Para combatir el agotamiento de aquellos que luchan fuertemente sin descanso.
  23. Olive: Para el agotamiento tras un esfuerzo físico o mental.
  24. Pine: Para el sentimiento de culpa
  25. Red Chestnut: Para los que se preocupan en exceso por los seres queridos.
  26. Rock Rose: Para enfrentarse al miedo extremo.
  27. Rock Water: Para ser más flexibles mentalmente.
  28. Scleranthus: Para los indecisos.
  29. Star of Bethlehem: Para paliar un estado de shock.
  30. Sweet Chestnut: Para la angustia extrema.
  31. Vervain: Para el exceso de entusiasmo.
  32. Vine: Para el exceso de seguridad e inflexibilidad.
  33. Walnut: Para protegerse de influencias externas.
  34. Water Violet: Para los orgullosos y distantes.
  35. White Chestnut: Para luchar contra los pensamientos no deseados.
  36. Wild Oat: Para la incertidumbre ante la vida.
  37. Wild Rose: Para la apatía.
  38. Willow: Para la autocompasión.

El fallecimiento del Dr. Bach

El Dr. Bach falleció en noviembre del año 1936. Eso sí, parece que al final vio cumplido su propósito, no solamente de ser médico sino el de crear una terapia floral. Al final de sus días dijo la siguiente frase: “Mi tarea está cumplida, mi misión en este mundo está terminada”.

David Álvarez. Terapeuta

https://youtu.be/Sl8UjhKGhCc

Psicóloga con Máster en Terapia de la Conducta y la Salud. Máster en RRHH. Diplomada en Enfermería con postgrado en Salud Mental. Psicóloga especializada en terapia con familias con vulnerabilidad social en el Servicio de Orientación y Acompañamiento a Familias (SOAF).

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