Solomon Asch fue un psicólogo americano muy reconocido por sus aportaciones a la psicología social, disciplina de la que fue pionero desde sus comienzos, durante los años 50s. Las teorías de Asch son aún estudiadas y sus experimentos siguen estando en boga a pesar de los años transcurridos. Uno de ellos es el experimento de la conformidad, una investigación que logró explicar muchos de los comportamientos sociales y que hoy en día sigue siendo uno de los grandes descubrimientos de la psicología social.



¿Quién fue Solomon Asch?

Solomon Asch nació en Polonia en el año 1907 y al cumplir 13 años emigró a la ciudad de nueva York, en los Estados Unidos. Aunque al principio de su vida en América tuvo muchos problemas por no dominar el idioma inglés, consiguió aprender leyendo a Charles Dickens. Tras estudiar literatura en el City College de nueva York, el joven estudiante se interesó por la psicología tras leer a William James y recibió una Licenciatura en Ciencias a los 21 años. Posteriormente obtuvo su doctorado en la Universidad de Columbia y poco a poco fue interesándose por la Psicología de la Gestalt gracias a la influencia de su trabajo con Max Wertheimer, uno de los fundadores de esta corriente.

Solomon Asch llevó a cabo numerosas investigaciones que aún hoy en día son reconocidas a nivel mundial y han influido en la psicología posterior, inspirando a posteriores investigadores como Milgram, famoso por sus experimentos sobre la obediencia y que afirmó abiertamente haberse inspirado para sus estudios en las investigaciones de Asch. El trabajo del psicólogo, partía de la idea gestáltica de que “el todo no solo es más que la suma de sus partes, sino que además, la naturaleza del todo altera a estas partes”. Según palabras de Asch “La mayoría de los actos sociales deben entenderse en su contexto, y pierden significado si están aislados. Ningún error al pensar en hechos sociales es más grave que el hecho de no ver su lugar y función”. Observando pues los actos sociales dentro de un contexto, Asch realizó muchas investigaciones en las que investigó la influencia del grupo y el contexto sobre las opiniones de las personas. Es exactamente esta base la que le llevó a realizar su más conocido experimento: el experimento de la conformidad.

El experimento de la conformidad

El experimento de la conformidad de Asch supuso el principal hallazgo del psicólogo, cuya popularidad trasciende generaciones. El psicólogo se preguntaba hasta qué punto la sociedad puede influir en las opiniones de las personas individuales, incluso aunque se la opinión social se contraponga totalmente con su percepción personal.



Así pues, desarrolló un estudio con 123 participantes masculinos a los que se les informó que iban a formar parte de un experimento relativo a la percepción visual. A estos se les mostraba una tarjeta en la que podía visualizarse una línea de tamaño concreto. Posteriormente, a los participantes se les enseñaban otras tres tarjetas etiquetadas como a, b y c, que contenían líneas de diferentes tamaños, una de ellas igual a la línea de la primera tarjeta.

Los participantes debían elegir por turnos, junto a varios compañeros, cuál era la tarjeta que mostraba esta línea similar a la primera. Todo fue bien en las primeras rondas cuando el resto de los participantes, que realmente eran actores, elegían la opción correcta. Sin embargo, en la cuarta ronda, los actores elegían al unísono una tarjeta incorrecta. El verdadero participante del estudio, que solía tener el último turno de respuesta, debía decidir si escoger la respuesta obviamente errónea que acababan de dar todos sus “compañeros” o elegir la respuesta correcta.

Los resultados mostraron como tres cuartas partes de los participantes sucumbió a elegir la respuesta incorrecta al menos una vez para no contradecir la opinión del grupo, aunque esta respuesta fuera errónea a ojos de cualquiera.


Fragmento del experimento de Asch en vivo.

Este experimento se ha replicado posteriormente en numerosas ocasiones, mostrando los mismos resultados. Esto supuso una contradicción a la teoría de la comparación social, entonces dominante. Según esta teoría, las personas suelen buscar evidencias sobre una situación para sacar una conclusión sobre ella. Cuando la información disponible no es suficiente, es cuando se recurre a la opinión de otros para formar la propia conclusión. Sin embargo, Asch rompe con esta afirmación mostrando que incluso cuando las personas encuentran evidencias concretas ante una situación, tienden a seguir la opinión popular aunque esta sea errónea.

La percepción de los otros y el prestigio

Una de las grandes curiosidades de Solomon Asch fue la de saber cómo las personas formamos percepciones sobre los demás. Desde este punto de partida, el psicólogo llevó a cabo diferentes experimentos en los que estudiaba este proceso de formación de impresiones hacia personas, hallando que este sigue un patrón organizado en el que se comparan cualidades centrales y secundarias de un sujeto para sacar una conclusión general.

Por ejemplo, si hablamos de una persona “X” a la que le gusta comprar por internet y ver la televisión, sacaremos una conclusión final diferente a sí a la persona “X” le gusta comprar por internet y leer novelas históricas. Es decir, se da un procesamiento de datos en los que unas cualidades, tanto centrales como secundarias, se sobreponen a otras, hasta llegar a una conclusión total sobre la persona con la que tratamos.

Además, a raíz de las catástrofes de la Segunda Guerra Mundial, Solomon Asch se interesó en saber cómo funcionaba la propaganda que consigue que múltiples personas se comporten como uno o unos pocos interesados exigen. Así pues, el psicólogo investigó sobre la influencia de las figuras de prestigio en la transmisión del mensaje, encontrando que existe más probabilidad de que las personas acepten un mensaje y se conformen con él, cuando la persona que lo transmitía tenía un alto prestigio.

Los tres experimentos de Asch plantean diferentes conflictos: La investigación de la conformidad muestra un conflicto entre la informacion sensorial y la informacion social. La investigación del prestigio proponía un conflicto entre la evaluación de una informacion y la evaluación de la fuente a la que se atribuye la información. En último lugar, las percepciones de la personalidad de otros plantea un conflicto entre los rasgos positivos y negativos que encontramos en las personas.

Estas nuevas perspectivas supusieron una revelación debido a que la idea de conflicto genera una nueva forma de ver al ser humano, como integrador de estás informaciones contrarias, uniendo ciencia y sociología y generando una fuente de investigación a partir de sus teorías que contribuyeron a la formación de lo que hoy conocemos como Psicología Social.

ASCH, SOLOMON (1907 – 1996)
4.8 (96%) 5 voto[s].