ADLER, ALFRED (1870-1937)


Frases célebres de Alfred Adler

Alfred Adler nació en Viena el 7 de febrero de 1870, era el segundo de seis hermanos de origen judío. Adler ocupa un puesto importante en la historia de la psicoterapia, junto con Sigmund Freud y Carl Jung, constituyen lo que suele denominarse "los tres grandes", los fundadores de la Psicología Profunda. Adler se encontraba entre los partidarios de Freud en los primeros tiempos del psicoanálisis, pero luego tuvo discrepancias con él e inició su propia escuela de psicoterapia, denominada Psicología Individual. En contraste con el psicoanálisis, la Psicología Individual ponía el acento en la importancia de la voluntad consciente y en la capacidad de cada individuo para asumir su propio destino.

Antes de dedicarse a la psiquiatría, Adler ejercía como médico especializado en oftalmología, y a partir de su atención de pacientes con problemas en la vista llegó a formular el concepto de compensación. Notó que algunos de estos pacientes se volvían ávidos lectores y adjudicaban una importancia excesiva a la facultad de la visión. Adler había comenzado a coleccionar material de pacientes con discapacidades físicas, estudiando sus reacciones orgánicas y psicológicas. Fue en el 1902 cuando finalemte se incorpora al psiconálisis de Freud, él y otros pensadores se reunían cada miércoles en la casa de Sigmund Freud.

En 1898, a la edad de 28 años, Adler escribe su primer libro y cinco años después, en 1907, Adler publica su libro sobre las compensaciones. Por aquel entonces, los puntos de vista de Freud y Adler se empiezan a distanciar y aparecen grandes discrepancias, finalmente Adler deja el círculo de Freud en 1911 junto con otros nueve miembros del grupo y forman su propia escuela.

En 1911, Adler, crea su propio sistema psicoanalítico que se basa en la importancia de las compensaciones (nuestra integración en el medio). Las compensaciones tienen la finalidad de compensar nuestros complejos. El complejo más estudiado en Europa y en EEUU es el de inferioridad, que se compensa creando psicológicamente un complejo de superioridad (en el ámbito inconsciente, sentirse superiores a los demás). Ambos mecanismos inferioridad-superioridad, se suelen dar juntos.

Adler crea así la Psicología Individual donde lo importante es el individuo, la persona. Le interesa la integración, con un Yo que controla todas las facetas de la personalidad, para ver como una persona se adapta e integra en la sociedad. Para esta psicología, el individuo debe integrarse en la sociedad y ser lo más feliz posible.

Un punto importante aquí es la situación ambiental en la que se mueve la persona, para poder conocer los valores donde vive. Progresivamente se fue incorporando al psicoanálisis, cuando se visitaba a un individuo, la valoración de su familia como referencia.

Otro factor importante para la Psicología Individual que permite la integración de la persona, son las metas, los objetivos que la persona se propone. Las metas u objetivos propuestos deben requerir un esfuerzo pero no deben ser muy difíciles de lograr (es una especie de equilibrio psicofísico) puesto que si no se consiguen provocan frustración (definida como el estado resultante de no poder lograr las ilusiones y expectativas puestas en un objetivo).

Ejercieron gran influencia en Adler los escritos de Friedrich Nietzsche sobre el tema de la voluntad de poder, definida por el filósofo como un impulso innato hacia el dominio, la competencia y la superioridad sobre los demás. Adler se persuadió de que la voluntad de poder era tan importante en los asuntos humanos como el impulso sexual, y sostuvo que su frustración genera un complejo de inferioridad, un sentimiento de insuficiencia que está en la base de muchos trastornos. Ese fue uno de los varios puntos teóricos en que discrepó con Freud, Adler sostenía que Freud había atribuido excesiva importancia al impulso sexual, y Freud, por su parte, pensaba que Adler había exagerado la importancia de la voluntad de poder.

Hacia el final de su vida. Adler definió el concepto de sí-mismo creativo, que es el poder que hay dentro de cada uno de nosotros para enfrentar las fuerzas externas que modelan nuestra personalidad. Es la capacidad de la persona para crear hasta cierto punto su propia personalidad. En esencia, Adler sostuvo que no somos instrumentos del destino y no necesitamos asumir el papel de víctimas en el juego de la vida. Estas concepciones de Adler se relacionan con las ideas del existencialismo y lo convierten en un precursor de la psicología humanística.

Entre los libros de Adler cabe mencionar Práctica y teoría de la psicología del individuo (1927) y El sentido de la vida (1932).

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