Existen infinitas maneras en las que se aplica violencia sobre las mujeres, siendo una de ellas el imperativo de alcanzar cánones de belleza inalcanzables. Las mujeres, al igual que los hombres, pero en mucha menor medida, se ven forzadas a modificar su apariencia con tal de llegar a una belleza que no deja de ser arbitraria, producto de silenciosos y consensos sociales.
La violencia estética se traduce en una presión exagerada para que las personas, especialmente las mujeres, consigan encajar con el canon de belleza impuesto, aun si eso supone poner en riesgo su salud física y mental.
Si estás interesada en leer más sobre este tema, a continuación, desarrollamos unos puntos de suma importancia que te enseñaran a tomar conciencia del maltrato que en ocasiones le damos a nuestro cuerpo para explotar nuestra belleza.
Violencia estética. Significado
La violencia estética se puede entender como la presión social para cumplir un determinado prototipo estético a toda costa, incluso cuando alcanzarlo supone algún riesgo para la salud mental y física de la persona.
Esta violencia es especialmente ejercida hacia las mujeres, quienes son las que más se ven presionadas a someterse a modificaciones estéticas invasivas para alcanzar cánones de belleza que, en la mayoría de las ocasiones, son imposibles.
Ángel Álvarez, académico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, indica que la violencia estética es ejercida por personas que reproducen esta norma de belleza, al considerar que es universal y que no acepta la diversidad de los cuerpos.
Características
Esther Pineda, doctora en sociología y autora de “Bellas para morir: estereotipos de género y violencia estética contra la mujer”, afirma que la violencia estética se fundamenta en cuatro formas principales de discriminación: El sexismo, racismo, gerontofobia y la gordofobia.
El canon de belleza es sexista porque se exige casi de forma exclusiva a las mujeres y se considera una condición inherente y definitoria de su feminidad. Mientras que en las mujeres la belleza aumenta su feminidad, en los hombres se percibe como que disminuye su masculinidad.
Los estereotipos de belleza son gerontofóbicos porque hay un rechazo absoluto de la idea de vejez. Se prefiere a las mujeres con rasgos casi neonatales, ausencia de defectos relacionados con la vejez como arrugas o manchas en la piel. El canon de belleza femenino ha hecho que las mujeres se obsesionen por mantenerse jóvenes. La juventud es una condición imprescindible para ser considerada bella.
El canon de belleza es racista porque se ha constituido a partir de la blanquitud. Las mujeres negras, asiáticas, indígenas, en fin, aquellas que no sean de piel clara, han sido invisibilizadas en el canon de la belleza.
Es también gordofóbico porque en el canon de belleza se rechaza, de manera inmediata, los cuerpos de grandes proporciones. Es un hecho que las personas con tamaños corporales grandes se han enfrentado al estigma, la discriminación y el menosprecio por parte de la sociedad.
Consecuencias de la violencia estética
La presión por encajar a ciertos modelos e ideales desemboca en situaciones de malestar, generando estados de estrés, ansiedad y baja autoestima. Muchas personas son discriminadas y estigmatizadas por no cumplir con ese “debería” que prescribe la belleza.
Es por ello que algunos se someten a estrictas dietas que conllevan a trastornos alimentarios que perjudican la integridad física y mental. Como es el caso de la bulimia, anorexia, ortorexia, entre otros.
También hay personas que se exponen a cirugías estéticas para borrar arrugas y líneas de expresión o para disminuir el abdomen y aumentarse el busto. De esta manera, el cuerpo comienza a ser moldeado en función de mandatos, alejándose cada vez más del aprecio y del respeto por uno mismo.
La violencia estética se encuentra entre las causas del acoso escolar. Todos conocemos a alguien que era acosado por su peso y a quien no elegían para el equipo de deportes. Su peligro es aún mayor porque se comienza a desarrollar a edades tempranas y tiene un impacto negativo en la identidad, autoestima y en los cuerpos en desarrollo.
Existen adolescentes que, para llamar la atención y ser aceptadas, muchas veces se muestran en poses muy llamativas y sensuales, inadecuadas para su edad y para su madurez emocional. Por lo que se puede decir que la violencia estética expone a las personas a riesgos tanto en la salud física como mental. Al mismo tiempo, como sociedad nos convierte en intolerantes y discriminadores.
Cómo actuar ante la violencia estética
No es necesario esperar a que todo se salga del control para empezar a hablar de un cambio. Podemos comenzar a ser partícipes del mismo con acciones cotidianas y pequeñas, aunque no menos significativas. Entre las más recomendadas mencionamos.
- Habilita otros modelos para seguir
- Evita comentarios referidos al cuerpo de una persona
- Elimina los comentarios burlistas que sostienen y reproducen la violencia estética
- Reconoce los atributos y cualidades de las personas
¿Cómo enfrentar a la aparente perfección de las redes para no sentirnos mal con nosotras mismas?
La toma de conciencia y el trabajo o entrenamiento en la conexión con una misma, prioritaria a la externa, resultan factores de protección para el azote de esta dictadura que afecta a toda la población, pero con mayor virulencia a las mujeres.
Aprende a conocerte, a aceptarte y amarte tal como eres. Porque, precisamente, ser única y no como las demás es lo que nos hace especiales y humanas. Inicia el camino de sinceridad con uno mismo, quizás podría resultar complicado, pero es la única vía para lograr nuestra felicidad.
Cómo se puede evitar la violencia estética en el trabajo
El profesor Ángel Álvarez considera que se debe establecer un protocolo con el fin de nombrar el fenómeno y generar las condiciones para que la gente identifique un caso de violencia de este tipo en los espacios de trabajo.
María Elena Esparza señala que las empresas deben mostrar con acciones que la violencia estética es inaceptable en cualquiera de sus formas en los centros de empleo. Por lo que afirma que se debe tener cuidado al momento de redactar los perfiles para las vacantes hasta los criterios para el crecimiento laboral.
Es importante decir que la responsabilidad frente a este problema está en cada uno y una de nosotras, por eso invitaría a revisar cómo la sufrimos y la ejercemos y, desde ese ejercicio de reflexión, detectar cómo podemos modificar nuestro comportamiento cotidiano, frente a otros y frente a nosotras mismas.
Sé lo que quieres ser
Si usamos la estética por placer, maquillándonos, operándonos, depilándonos por nosotros queremos, es totalmente aceptable. Por muy invasiva que sea la práctica para ser más guapa, si hemos decidido voluntariamente someternos a la misma está bien.
Recuerda que cada uno puede hacer lo que quiera con su cuerpo, sé cómo quieres ser, eres libre y nadie tiene derecho de decir lo contrario. Pero eso sí, hazlo porque tú lo quieres por libertad propia.
Si nos preocupamos mucho por cómo nos vemos o porque no cumplimos con un canon de belleza, eso no nos hará ser menos válidos o la gente nos va a querer menos. Las decisiones sobre nuestra apariencia estética no son fruto de la libertad, sino de una esclavitud hacia esos cánones de belleza. Lo mejor es aprender a quererte tal y como eres, si tú te sientes bien que importa lo que piensen los demás.
Referencias bibliográficas
- Abundis, P. C. (2007). Construcción de la identidad femenina en programas de belleza radiofónicos. Comunicación y Sociedad, 7 Nueva Época
- Agudelo, M. (2015). El cuerpo femenino como un fenómeno social y cultural. Trabajo de grado para optar por el título de Comunicadora Social con énfasis en Publicidad. Pontificia Universidad Javeriana Comunicación y Lenguaje.

