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Qué es una compulsión

Las compulsiones conducen a la persona de forma inconsciente a tratar de suplir una demanda emocional por medio de una acción física; esta acción le permite distraer la mente y el cuerpo para solapar la frustración que le produce la insatisfacción que le produce no satisfacer dicha demanda. La acción le trae inicialmente sensaciones agradables que asocia como “satisfacción”, esto la exhorta a repetir la acción y cada vez que se sienta de la misma forma, volverá a repetirla, hasta el punto de hacerse indispensable para vivir. Cuando esta situación se produce, estamos ante la adquisición de una desviación, también denominada como compulsión, obsesión, vicio, etc.

La actividad compulsiva es utilizada como placebo emocional para enmascarar, evadir, refugiar y distraer la verdadera necesidad. La acción se va convirtiendo en la única forma de sentirse agradado, sin aquella, la persona se siente ansiosa, aburrida y desesperada. Dicho autoengaño se convierte en obsesión, ya que el individuo, al continuar insatisfecho, la repite con asiduidad, creando lo que hemos explicado anteriormente como “círculo de insistencia”. Las compulsiones llegan a ocupar gradualmente el tiempo y la mente del individuo hasta “poseerla” totalmente, lógicamente al acompañarla de la inconsciencia personal. Cabe anotar que las desviaciones son una consecuencia de la frustración de la necesidad de Integridad, pero no la única causa, existen diversos “vacíos”, traumas, conflictos, etc., que conducen a un ser humano a adquirir una desviación.

Existen múltiples compulsiones, cualquier actividad cotidiana, relación o pensamiento puede derivar en una obsesión. Anteriormente se conocían pocas, no obstante, conforme el mundo se desarrolla, aparecen más. El avance tecnológico, científico y social son los responsables de que cada día se creen más distracciones para la gente y consecuentemente, formas diversas de adquirir alguna desviación; son el campo abonado para nuevos vicios.

Una persona puede adquirir una compulsión u oscilar entre varias, según la necesidad, el desconocimiento y la insatisfacción que presente.

Para explicar mejor las compulsiones, vamos a dividirlas en tres grupos:

Las compulsiones cotidianas

Se producen cuando las actividades rutinarias se convierten en compulsivas por su cantidad y frecuencia, acciones como: comer, beber agua, comprar, dormir, practicar el sexo, trabajar, limpiar, etc., derivan en obsesiones. En la actualidad ya son catalogadas como enfermedades, tales como: la bulimia, anorexia, potomanía, la enfermedad invisible, etc. La dificultad para superar estas obsesiones radica en el hecho de que gran parte de las mismas se originan a partir de actividades que normalmente se deben realizar; por tanto es complejo su identificación y aplicar un pronto correctivo, ya que la sanación de las desviaciones empiezan en su mayoría, por suspender la ejecución de la acción, cosa que es casi imposible en estos casos.

Las compulsiones recreativas

Son aquellas que empiezan como una forma de distracción y se van asentando por su constancia en rutinarias, pueden arrastrar hasta el punto de olvidarse de las obligaciones y responsabilidades personales, incluso perder el sentido de la realidad.  Se trata de una acción que inicialmente se percibe como agradable, razón que induce a la práctica cotidiana, llegando a convertirse en indispensable, poseyendo su mente y tiempo, tanto que la persona requiere de esta actividad para controlar sus emociones, ejemplos de estas, las encontramos en actividades como: ver la televisión, escuchar música, internet, redes sociales, consumir alcohol, el gimnasio, los juegos de azar u ordenador; acciones que pasan de ser eventual a imprescindibles. En esta clase de desviaciones se encuentra también la adicción a la adrenalina, la cual es una sustancia que el cuerpo irriga, cuando se encuentra en altos grados de excitación y produce en la persona efectos similares al alcohol en el cuerpo, un ejemplo, lo tenemos en los deportes de alto riego o en la atracción inconsciente del caos en la vida cotidiana. La atracción al caos es una pauta de comportamiento que lleva a la persona a atraer constantemente problemas y dificultades, caracterizándose por el desorden y disfuncionalidad en su estilo de vida.

Las interacciones personales

Se trata de una forma obsesiva de relacionarse con los demás, se presenta cuando la persona siente una demanda persistente de estar con otra persona. Esto lo veremos al final del capítulo de forma más extensa, por el momento es suficiente saber que corresponden a individuos que se apegan a cualquier tipo de relación.

Todos los tipos de desviaciones tienen como factor común la necesidad por ese “algo” para calmar la ansiedad, aburrimiento, desespero y cualquier clase de sentimiento y emoción. Cuando la persona obtiene ese “algo” siente regocijo, éxtasis, relajación, saciedad, tranquilidad, encuentran sabor a la vida, por supuesto dicha saciedad es efímera y fulera.

Las desviaciones son opciones inconscientes que una persona adopta para distraer el verdadero origen de sus frustraciones, los vacíos y el inconformismo. La actividad compulsiva la arrastra poco a poco a perder de vista la realidad, la voluntad y los verdaderos propósitos de vida; embebida en sus adicciones, sin reconocer su enfermedad y mucho menos la causa que la arrastra a sufrirla. Conduciéndola a la enfermedad psíquica y física, provocándole en muchos casos la muerte directa o indirecta. Las obsesiones carcomen la vida del individuo, la de sus seres queridos e incluso de su entorno, debido a que pierden su estado consciente y cometen faltas que provocan fatalidades, crisis económicas y dificultades emocionales para sus seres queridos.

Las compulsiones se producen porque el proceso natural se detiene y la persona continúa demandando la necesidad y por tanto siente un vacío que busca suplir con alguna distracción o placebo, por ende, se desvía del curso al “recrearse” con algún(s) tipo de desviación. Existen personas que presentan momentos de sobriedad, ello la puede conducir a menor desorden; sin embargo, para retomar el proceso natural; se precisan ciertos estados de consciencia que le permitan realizar los cambios psíquicos requeridos para retornar al proceso.

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Luz Quiceno Romero
Ing. Técnica en Topografía. Trabajo en su área profesional durante 10 años, en los cuales a su vez, ejerció como catedrática universitaria. Escritora y Diplomada en Bioneuroemoción, un método que perfecciona su habilidad para conectarse y acompañar a las personas en la toma de consciencia y cambio de percepción de sus conflictos. Luz Quiceno se ha especializado por su experiencia personal y profesional en temas de la mujer.

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