ludopatia

Contenido

La adicción al juego o ludopatía

La ludopatía es un trastorno del control de impulsos en el que el afectado siente la necesidad irrefrenable de apostar continuamente a pesar de las consecuencias negativas dañinas que le pueda acarrear su conducta o de su deseo de parar.

de este modo, el juego puede convertirse en una conducta adictiva, al igual que ocurre con el tabaco, con el alcohol o con cualquier otro tipo de drogas. Los jugadores patológicos se descontrolan y son incapaces de dejar de jugar, incluso cuando desean hacerlo. La razón es que tienen un hábito muy arraigado del que se sienten incapaces de desprenderse.

Otro aspecto común entre el juego patológico y las adicciones es que son las personas que están alrededor del adicto (familiares, amigos, compañeros de trabajo, etc.) las primeras en darse cuenta de que hay un verdadero problema. Mientras tanto el jugador patológico continuará negando que algo vaya mal.

Diagnóstico de la Ludopatía

Para diagnosticar a una persona como jugador patológico ha de tenerse en cuenta que lleve a cabo una conducta de juego perjudicial caracterizada al menos por cuatro de los siguientes síntomas:

  • Preocupación frecuente por jugar o por obtener dinero para jugar,
  • Con frecuencia se juega más cantidad de dinero o durante más tiempo que el que había planeado,
  • Existe la necesidad de aumentar la magnitud o la frecuencia de las apuestas para conseguir la excitación deseada,
  • Intranquilidad o irritabilidad cuando no se puede jugar,
  • Pérdidas repetidas de dinero en el juego y vuelta al día siguiente para intentar recuperar
  • Esfuerzos repetidos para reducir o parar el juego
  • Con frecuencia, el juego tiene lugar cuando se espera que la persona esté cumpliendo sus obligaciones sociales o profesionales,
  • Sacrificio de alguna actividad social, profesional o recreativa importante para poder jugar,
  • Mantenimiento del juego a pesar de la incapacidad para pagar las deudas y a pesar de los problemas sociales y profesionales originados por el juego.

Tipos de jugadores

Parece útil distinguir diferentes tipos de jugadores de acuerdo con las conductas que lleven a cabo. Según este criterio se proponen los siguientes:

Jugador social

Es el que juega ocasional o regularmente, lo hace por entretenimiento, satisfacción o en el marco de una interacción social, por ocio o placer, pero tiene un control total sobre esa conducta y puede abandonarla o dejar de emitirla cuando lo desea. Esta habilidad parece ser una combinación de tres factores (Custer, 1984): 1) el resultado de las apuestas no influye en la autoestima personal; 2) otros aspectos de la vida son más importantes y reforzantes, y 3) raramente se experimenta una gran ganancia (ganancias y pérdidas son generalmente modestas). Los jugadores patológicos poseen justamente las características opuestas.

Jugador profesional

Lo característico en estos casos es que el juego es una forma de vida, es decir, una profesión. Participan en juegos donde es importante la habilidad (por ejemplo, en las cartas, en el billar, etc.) o hacen trampas para ganar. Son personas que apuestan tras realizar un cálculo ponderado y no llevados por la pasión.

Jugador problemático

Lleva a cabo una conducta de juego frecuente o diaria, con un gasto habitual de dinero que en alguna ocasión, por excesivo, le acarrea problemas, pero que no llega a la gravedad del jugador patológico. Tiene menos control sobre sus impulsos que el jugador social, y el aumento en la regularidad del juego le exige gastar con mayor intensidad y un mayor tiempo de dedicación, aunque suele atender regularmente a su familia y trabajo, llevando una vida normal. Se les considera personas con alto riesgo de convertirse en jugador patológico.

Jugador patológico

Se caracteriza por una dependencia emocional del juego, una pérdida de control con respecto a éste y una interferencia con el funcionamiento normal de la vida cotidiana. El resultado es un juego descontrolado que responde a las siguientes pautas:

a) una frecuencia de la conducta de juego y/o inversión en tiempo y dinero extraordinariamente altas;

b) la apuesta de una cantidad de dinero superior a la planeada;

c) los pensamientos recurrentes y el deseo compulsivo de jugar, sobre todo cuando han perdido;

d) la necesidad subjetiva de jugar para recuperar el dinero perdido, y

e) el fracaso reiterado en el intento de resistir el impulso de jugar. Desde una perspectiva cognitiva, el optimismo irracional y el pensamiento supersticioso son distorsiones cognitivas presentes en los ludópatas.

ludopatia

Fases en el desarrollo del juego

Según Custer (1984), el desarrollo del juego patológico sigue un patrón uniforme. El juego suele comenzar habitualmente en la adolescencia, aunque puede hacerlo en cualquier edad, transcurriendo desde las primeras apuestas hasta la pérdida total del control un promedio de cinco años (con límites entre uno y veinte años). El jugador pasa entonces por tres fases:

Fase de ganancia

Al principio, se dan frecuentes episodios de obtención de premios, que llevan al jugador a una mayor implicación en el juego y a creer que es un jugador excepcional. Tales ganancias le producen una gran excitación y expectativas de que puede aún ganar más dinero. En esta fase puede mantenerse desde varios meses a varios años.

Fase de pérdida

Dado el optimismo que caracteriza al jugador en la fase previa de ganancia, con el objetivo de conseguir mayores premios cada vez arriesga más, pero comienza a perder dinero, perdiendo tanto más cuanto más apueste. Una vez que la persona se ha hecho jugadora habitual, el factor más importante que va a posibilitar que se convierta en jugador patológico es su accesibilidad al préstamo. Se produce el fenómeno de “caza” consistente en que el jugador cada vez juega más para intentar resarcirse de sus deudas y cada vez pierde más y éstas son mayores. Ahora ya no juega para ganar sino para recuperar lo perdido. Préstamos, sueldo gastado en juego, pequeños robos o estafas, relaciones familiares y laborales deterioradas son algunas de las consecuencias que siguen, y que van a agravar mas aún el problema al no conseguir dinero y perder el que ha conseguido ya in extremis. Aquí es cuando el jugador se ve obligado a descubrir o confesar su problema a la familia, amigos, etc., y decide, e incluso promete que va a dejar de jugar. Esto dura poco tiempo y pronto, una vez conseguido dinero, vuelve de nuevo a jugar.

Fase de la desesperación

En esta fase el juego alcanza gran intensidad en el jugador, viviendo éste sólo para jugar. Se despreocupa totalmente de la familia, amigos y trabajo. Esto exige aumentar los riesgos, verse implicado en mayores problemas financieros y legales. En este punto, la gran mayoría de los jugadores patológicos ya han perdido su trabajo. Se les incrementa el nerviosismo e irritabilidad, tienen problemas de sueño, comen poco y su vida les resulta poco placentera. Se sienten psicológica y fisiológicamente agotados; en suma, desesperados. Todo esto produce en el jugador un estado de pánico ocasionado por sus enormes deudas, el deseo de devolver el dinero rápidamente, la alienación de su familia, cuando no ruptura o divorcio, y amigos, el desarrollo de una reputación negativa, problemas de depresión o ideas de suicidio y un deseo nostálgico de recuperar aquellos primeros días de ganancia en la primera fase. En este punto percibe pocas alternativas: el suicidio, la cárcel, escapar o buscar ayuda.

Recientemente, Lesieur y Rosenthal (1991) han añadido una cuarta: fase de la desesperanza o abandono. En ésta los jugadores asumen que nunca podrán dejar de jugar. Incluso sabiendo que no van a ganar siguen jugando; precisan jugar por jugar, juegan hasta quedar agotados. El pronóstico en estos momentos es muy negativo, pues a sus conductas de juego compulsivo se une el convencimiento de que es inútil hacer nada para intentar solucionarlo.

La adicción al juego o Ludopatía y los distintos tipos de jugadores
5 (100%) 1 voto

  • Q hacer si la persona está en la última etapa q no puede dejar de jugar y a la vez está convencido q no puede dejar y por ende no lo intenta????

  • La mayoría de las veces que compramos cosas por impulso es para gastar dinero QUE NO TENEMOS en emociones QUE SI TENEMOS, a estoy yo agregaría el gran vicio de este siglo que es la interacción con internet y las redes sociales. Esto lleva también a las apuestas por internet que estan creciendo descomunalmente.

    Saludos desde México.