“No podía hacer algo sin un ritual. Estos rituales trascendían a todos los aspectos de mi vida. Cuando ponía mi despertador, tenía que hacerlo en un número que no sumara un “mal” número. No podía hablar de la muerte porque me preocupaba que algo malo le sucediera a mis padres.”

El trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) es un trastorno de ansiedad. Se caracteriza por la aparición de obsesiones y compulsiones recurrentes que causan en la persona una marcada incomodidad en su vida cotidiana.

Las obsesiones son ideas, pensamientos, imágenes o sonidos recurrentes y persistentes que son experimentados como intrusos o inapropiados. Las obsesiones son egodistónicas, es decir, que son vividas, por lo menos al comienzo, como pensamientos repugnantes y sin sentido, que la persona intenta ignorar o suprimir con algún otro pensamiento o acción.

Las compulsiones son comportamientos o actos mentales repetitivos que la persona se siente impulsada a realizar en respuesta a una obsesión, o conforme a reglas que deben ser aplicadas rígidamente. Las compulsiones tienen el objetivo de reducir la ansiedad o la angustia que traen las obsesiones; o de prevenir algún suceso o situación temida. Sin embargo, estos comportamientos o actos mentales no están conectados de manera realista con lo que quisieran neutralizar o prevenir, o son claramente excesivos.

Tipos de obsesiones y compulsiones

  • Relacionadas con la agresión: temor a hacer daño a los demás, o a uno mismo, a insultar o proferir obscenidades, a dejarse llevar por los impulsos, a que pase algo terrible, a ser el responsable de una catástrofe.
  • Sobre la suciedad y contaminación: Mostrar desagrado exagerado por las secreciones del cuerpo, por la suciedad y gérmenes, por la contaminación ambiental, por contraer una enfermedad, por que otras personas caigan enfermas o por la higiene del hogar.
  • Necesidad de limpiar y lavar: Lavado exagerado de manos, cuerpo, dientes, arreglo personal de forma ritual, medidas exageradas para evitar un contagio o para eliminar contaminantes.
  • Sexuales: Pensamientos o impulsos sexuales prohibidos o perversos que pueden involucrar a niños, animales, cuestiones referidas a la homosexualidad o al incesto.
  • De acumulación y colección: Tendencia a acumular todo tipo de cosas hasta que la casa se vuelve inhabitable. El enfermo tiene deseos de ordenar, pero no es capaz de hacerlo nunca.
  • Religiosas: Ideas o imágenes religiosas con características sexuales aberrantes. Pueden sentir no haberse confesado bien o haberlo hecho con mala intención e intentan repetir el acto numerosas veces de iglesia en iglesia.
  • Necesidad de simetría y orden: La persona ordena y organiza de forma milimétrica. En algunos casos, siente la necesidad de contarlo todo.
  • Sobre el propio cuerpo: Arrancarse pelos de cualquier parte del cuerpo, morderse las uñas, los dedos, rascarse de forma excesiva.
  • Rituales de repetición: Entrar o salir por la puerta, levantarse o sentarse en la silla.
  • Compulsiones varias: Necesidad de saber, recordar, ver ciertos colores o números-que indican buena o mala suerte- sonidos que irrumpen en la mente con algún significado. Urgencia por decir, confesar, preguntar, tocar o tomar medidas de prevención para no hacerse daño a sí mismo o a los demás o para evitar un suceso terrible.

Muchas personas sanas pueden aceptar tener algunos de estos síntomas de TOC, tales como revisar la llave de gas varias veces antes de salir de la casa. Pero se diagnostica el trastorno cuando dichas actividades consumen más de una hora al día, son muy angustiosas o interfieren con la vida diaria.

Lic. M. Elízabeth González Montaner
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