Relajación con el entrenamiento autógeno de Schultz

Verificado Redactado por Marta Guerri. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 6 mayo 2020.

El entrenamiento autógeno de Schultz, también conocido como terapia autógena, utiliza la respuesta de relajación natural del cuerpo para contrarrestar los síntomas de malestar mental y físico como consecuencia del estrés y la ansiedad.

Mediante el uso de técnicas de respiración, estímulos verbales específicos y meditación consciente, el entrenamiento autógeno puede ayudar a las personas a relajar el cuerpo y la mente.

Origen del entrenamiento autógeno de Schultz

El entrenamiento autógeno fue desarrollado en Alemania por el neurólogo Johannes Schultz en la década de 1920. El Dr. Schultz, junto con el psicólogo Oscar Vogt, realizaron estudios sobre el sueño y la hipnosis, descubriendo que las personas experimentaban sensaciones de pesadez, calor y otros signos de relajación profunda mientras se encontraban en una sesión de hipnosis. En base a estos hallazgos, Schultz comenzó a formular una serie de pautas sistemáticas para que las personas lograran esta respuesta de relajación con el fin de mejorar su salud, creando de esta forma lo que se conoce como el entrenamiento autógeno.

El término «autógeno» se deriva de las palabras griegas «autos» = «self» y «genos» = «crear«, lo que significa que en el entrenamiento autogénico uno crea algo por sí mismo.

En 1926, Schultz presentó sus hallazgos iniciales sobre el entrenamiento autógeno a la Sociedad Médica de Berlín. Él y su protegido, Wolfgang Luthe, realizaron más investigaciones sobre el impacto del entrenamiento autógeno en varios problemas de salud física y mental. En 1932, Schultz publicó Autogenic Training, el primero de siete volúmenes sobre terapia autogénica. Estos libros, que todavía se usan hoy en día, fueron modificados posteriormente por Luthe para extender la duración del período de entrenamiento y aumentar el nivel de seguridad para aquellos que practican esta técnica de relajación autoadministrada.

El Dr. Herbert Benson, fundador del Instituto Médico Mind-Body en Massachusetts, incluyó capacitación autógena en la lista de tratamientos del Instituto utilizados para la relajación por primera vez en la década de 1970. En 1984 el British Journal of Medical Psychology reconoció el entrenamiento autógeno como un tratamiento eficaz para combatir el estrés y la ansiedad.

Función del Entrenamiento Autógeno de Schultz

Desarrollado como un método de relajación, el entrenamiento autógeno se ha comparado con el yoga, la hipnosis y la meditación, ya que influye en el sistema nervioso autónomo del cuerpo. Autogénico significa «autogenerado», y el objetivo principal de esta forma de terapia es capacitar a las personas para que usen la respuesta de relajación del cuerpo por sí mismas, según sea necesario. A los participantes se les enseña a usar este método para manejar sus respuestas emocionales al estrés y controlar síntomas físicos como presión arterial, frecuencia cardíaca y respiración rápida.

Los profesionales que están certificados en este tipo de terapia enseñan técnicas básicas diseñadas para estimular una sensación de pesadez en el sistema musculoesquelético y una sensación de calor en el sistema circulatorio. Los terapeutas también dirigen la atención de la persona en tratamiento a cosas como los latidos del corazón, la respiración y otras sensaciones corporales. Las sesiones suelen durar entre 15 y 20 minutos, pero se recomienda a los participantes que practiquen diariamente en casa, utilizando las técnicas según sea necesario.

Cómo practicar el Entrenamiento Autógeno de Schultz

Este tipo de entrenamiento se puede realizar sentado o tumbado.

El entrenamiento autógeno se basa en el descubrimiento de que los procesos corporales pueden ser influenciados a través de la concentración (unidad del cuerpo y la mente).

En el entrenamiento autógeno, uno intenta usar la concentración para percibir y estimular las reacciones corporales que se acompañan de un agradable estado de relajación. Se aprende, por ejemplo, a percibir la reducción de la tensión muscular que acompaña automáticamente a cada tipo de relajación y a lograr un efecto de relajación aún más profundo al concentrarse en esta sensación.

Pasos a seguir para practicar el entrenamiento autógeno

  1. Haz algunas respiraciones lentas y uniformes. Piensa o di en voz muy baja para ti mismo: «Estoy completamente tranquilo».
  2. Centra la atención en tus brazos. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mis brazos son muy pesados». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  3. Vuelve a centrar la atención en sus brazos. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mis brazos están muy calientes». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  4. Centra la atención en tus piernas. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mis piernas son muy pesadas». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  5. Vuelve a centrar la atención en sus piernas. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mis piernas están muy calientes». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  6. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mi latido es tranquilo y regular». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  7. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mi respiración es tranquila y regular». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  8. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mi abdomen está caliente». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  9. En silencio y lentamente repítete seis veces: «Mi frente está agradablemente fría». Luego, piensa o di: «Estoy completamente tranquilo».
  10. Disfruta de la sensación de relajación, calidez y pesadez. Cuando estés listo, piensa o di: «Brazos firmes, respiro profundamente, ojos abiertos».

El entrenamiento autógeno pone énfasis en la práctica: esta técnica de relajación solo puede aprenderse mediante un entrenamiento regular y sistemático.

David Álvarez, terapeuta

Psicóloga con Máster en Terapia de la Conducta y la Salud. Máster en RRHH. Diplomada en Enfermería con postgrado en Salud Mental. Psicóloga especializada en terapia con familias con vulnerabilidad social en el Servicio de Orientación y Acompañamiento a Familias (SOAF).

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