Tu corazón conoce el camino. Sólo tienes que permitirte a sentir. Nos pasamos la vida pensando y viviendo en nuestra película mental, totalmente desconectados de nuestro presente y la realidad en sí. Y vivir la realidad no tiene sustituto.

¿Pero qué es la realidad? Es lo que está sucediendo en cada instante, tal y como ocurre. Si estamos presentes lo sentiremos, seremos conscientes de lo que nos pasa a nivel interno en el momento cuando pasa y sabremos que es real.


¿Quieres experimentar la realidad o prefieres vivir desconectado de ti? La clave está en el sentir. Lo que sientes te guía en cada instante de tu vida. Y no hablo de las emociones que están en la superficie y son como el tiempo, cambiantes y pasajeras.

El sentir proviene del corazón. Es profundo y tranquilo. Es serenidad y bienestar, te sientes a gusto estando allí. Tienes la certeza de lo que haces es lo que tienes que hacer, pero no lo puedes explicar racionalmente. Lo único que sabes es que te trae paz. Y si la elección que haces te trae paz eso significa que es la correcta para ti en el momento cuando la tomas.

Tu corazón conoce el camino, sabe porque has venido en esta vida, pero lo único que te da es el siguiente paso, nada más. Requiere de mucho valor y confianza para seguirlo, pero sólo así podrías experimentar la magia de la vida y ahorrarte muchos aprendizajes dolorosos que tienes que vivir porque tomas decisiones basadas en el miedo. Así que cuando estas frente a una elección en tu camino pregúntate ¿qué haría si no tuviera miedo? y visualiza las diferentes opciones. Lo que te indica la opción correcta es tu sentir. Porque te trae paz y tranquilidad.

La vida es simple y fácil. Siempre nos da lo que pedimos. EL problema es que no sabemos pedir. Pensamos que si pedimos algo que nos falta es así como lo recibiremos. Pero la energía no funciona de esta manera sino por coherencia. Y esta coherencia es la unión entre nuestro pedido y nuestro sentimiento. Cuando sentimos gratitud y fe de que nuestro pedido ya está cumplido o está en camino es cuando lo recibiremos. Es ir más allá de las apariencias y saber que ya es nuestro. Y lo gracioso aquí es que cuando sientes de esta manera te das cuenta que ya no necesitas lo que pedías porque lo único que necesitabas es el sentimiento de que lo tienes.

Y este sentimiento lo puedes crear en el momento cuando lo deseas con la ayuda de tu imaginación. Y es así como entras en la magia y te das cuenta que todo es posible. Si lo ves en tu mente lo veras en tu realidad. El único paso que te queda por dar es hacer las acciones necesarias para materializarlo. Es preguntarte ¿es esto lo que deseo para mí? Si lo deseas de verdad estarás [email protected] a pagar el precio para conseguirlo y tu motivación en el camino se renovará constantemente. Tendrás algunos inconvenientes por el camino, pero en general te resultará fácil porque el camino del corazón es fácil y fluido. No hay luchas y esfuerzo. Sólo ganas de seguir.

Date el permiso de sentir en cada instante de tu vida. Entrégate a tu corazón con toda tu fuerza y verás como la vida empezará a obrar en tu favor, te darás cuenta de todas las bendiciones escondidas detrás de cada suceso y que lo único que existe es una benevolencia que nuestra mente nunca será capaz de entender.

Sé consciente de la impermanencia de las cosas, las personas y las circunstancias que te acompañarán sólo por el tiempo necesario pero lo único que siempre va a estar contigo y no te abandonará jamás es tu corazón.

Se consciente de que dispones de un tiempo limitado para realizar el plan que tu alma trazó antes de nacer y la única manera de cumplirlo es estar presente y poner atención en lo que sientes. Sólo así podrás vivir siéndote leal, honesto y coherente contigo. Y cuando llegas al final del viaje serás feliz por cumplir con la vida que diseñaste para ti.

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