Frases célebres de George Orwell

Verificado Redactado por Bernardo Peña. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 29 abril 2021.

George Orwell era el sobrenombre de Eric Arthur Blair (1903-1950), que fue un periodista y escritor británico. Su obra está impregnada por sus experiencias vitales en contra del imperialismo británico y del totalitarismo nazi y comunista.

George Orwell participó como voluntario en la Guerra Civil Española a favor del bando del Frente Popular. En él pudo ver el férreo control que ejercía el totalitarismo estalinista, las mentiras de la propaganda y el régimen de terror que aplicaron los que él consideraba como “los buenos” contra ellos mismos, el enemigo y contra la población civil. Al mostrarse en crítico con este estado de cosas casi es ejecutado en Barcelona, pudiendo escapar de milagro.

George Orwell es también conocido por sus novelas, 1984 y Rebelión en la Granja, entre otras. Sin duda, junto a Huxley, muy valorado por su visión de un futuro distópico en el que una gigantesca dictadura totalitaria regiría las vidas de las personas.

Frases célebres de George Orwell

Ver lo que está delante de nuestros ojos requiere un esfuerzo constante.

En una época de engaño universal, decir la verdad es un acto revolucionario.

Lo importante no es mantenerse vivo sino mantenerse humano.

La publicidad no es más que el ruido de un palo golpeando un caldero.

En general, los seres humanos quieren ser buenos, pero no demasiado buenos, y no todo el tiempo.

La esencia del ser humano es que no busca la perfección.

El nacionalismo es sed de poder mitigada con autoengaño. Todo nacionalista es capaz de incurrir en la deshonestidad más flagrante, pero, al ser consciente de que está al servicio de algo más grande que él mismo, también tiene la certeza inquebrantable de estar en lo cierto.

Si quieres una visión del futuro, imagina una bota estampándose en un rostro humano para siempre.

En otras palabras, defender la democracia implica destruir la independencia de pensamiento.

En nuestra época no existe tal cosa como ‘mantenerse fuera de la política’. Todas las cuestiones son cuestiones políticas, y la política misma es una masa de mentiras, evasivas, tonterías, odio y esquizofrenia.

La guerra es la paz. La libertad es la esclavitud. La ignorancia es la fuerza.

El nacionalista no sólo no desaprueba las atrocidades cometidas por su propio lado, sino que tiene una extraordinaria capacidad para ni siquiera oír hablar de ellas.

El pensamiento corrompe el lenguaje y el lenguaje también puede corromper el pensamiento.

Doblepensar significa el poder de mantener dos creencias contradictorias en la mente simultáneamente, y aceptar ambas.

El Gran Hermano te observa.

El fútbol es guerra sin tiroteo.

Yo no querría ver a la URSS destruida y pienso que hay que defenderla si es necesario. Pero quiero que la gente se desilusione de ella y comprenda que debe construir su propio movimiento socialista sin las injerencias rusas.

Si quien controla el pasado, controla el futuro, ¿Quién controla el presente, controla el pasado?

Si la libertad significa algo, será, sobre todo, el derecho a decirle a la gente aquello que no quiere oír.

Todos los animales son iguales, pero algunos son más iguales que otros.

El progreso tecnológico se permite solo cuando sus productos pueden aplicarse de algún modo a disminuir la libertad humana.

Nadie instaura una dictadura para salvaguardar una revolución, sino que la revolución se hace para instaurar una dictadura.

El nacionalismo es inseparable del deseo de poder; el propósito constante de todo nacionalista es obtener más poder y más prestigio, no para sí mismo, sino para la nación o entidad que haya escogido para diluir en ella su propia individualidad.

Es evidente que la Iglesia española volverá (ya dice el refrán que los jesuitas son como la falsa moneda).

Sólo hay un modo de hacer dinero escribiendo: casarse con la hija de tu editor.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».

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