El Período Post Competitivo, de Tránsito o Restablecimiento; se valora como muy importante cuando se analiza que los resultados, positivos o negativos, que obtengan los Atletas en la competencia, originarán en los mismos determinados efectos psicológicos que, si no reciben el tratamiento adecuado, pueden generar trastornos en su personalidad, con repercusiones funestas para su desempeño futuro.

La razón precedente requiere de una atención especial del Psicólogo y del Entrenador, según corresponda, debiendo tener muy presentes las cuestiones siguientes:

  • Efecto psicológico de la victoria y de la derrota.
  • Análisis de los resultados.
  • Terapia individualizada.
  • Estímulos y sanciones.
  • METAS FUTURAS

El cuadro anterior refleja un resumen de los aspectos que se deberán tener en cuenta al concluir las competiciones, para establecer los mecanismos que permitan canalizar la atención que pudieran necesitar algunos, de Médicos y/o Psicólogos, o específicamente de parte del Entrenador.

Primeramente se debe analizar si los resultados obtenidos por cada uno de los Atletas, se corresponden con sus:

Niveles de aspiraciones

Si aspiraban a tener resultados inferiores o iguales a los  que  obtuvieron en  la  competencia, experimentarán:

  • Vivencias de éxito.
  • Aumentará en ellos la confianza y la disposición.
  • Su estado de ánimo será positivo.

Por estas razones se debe llevar periódicamente un estricto control del nivel de aspiraciones de cada uno, respecto a las competencias, pues los resultados de éstas influyen notablemente en los estados emocionales individuales y del equipo.

La utilización de métodos de autorregulación psíquica, al enfrentar estas situaciones, los ayudarán a evitar los efectos negativos que  pueden originar la victoria y la derrota.

Efectos o consecuencias positivas de la victoria (éxito):

  • Satisfacción.
  • Seguridad.
  • Mayor dedicación.
  • Estabilidad.
  • Alegría.
  • Deseos de competir más.

En la misma  medida en que la victoria o el éxito origina los efectos referidos; también las derrotas o fracasos, propor­cionan en los  Atletas los que  se relacio­nan a continuación; para facilitar las reflexio­nes sobre la forma de utilizarlos en función de su educación.

Efectos o consecuencias positivas de la derrota (fracaso):

  • Aumento de la energía.
  • Capacidad autocrítica.
  • Desarrollo volitivo.
  • Autovaloración real.
  • Deseos de solucionar dificultades.
  • Búsqueda de posibilidades.

Si se aprovechan debidamente estos efectos o consecuencias  positivas, los resulta­dos futuros serán superiores, pero no es bueno confíarse demasiado, porque tanto la victoria como la derrota también originan efectos o consecuencias negativas.

Efectos o consecuencias  negativas de la victoria (éxito):

  • Sobrevaloración.
  • Arrogancia.
  • Valor excesivo.
  • Pérdida del interés por el entrenamiento.

Efectos o consecuencias negativas de la derrota (fracaso):

  • Resignación.
  • Subvaloración.
  • Pesimismo.
  • Indecisión.
  • Apatía.
  • Conflictos en el equipo, etc.

Con los Atletas que  manifiesten estos efectos negativos de la victoria y de la derrota, se debe planificar  una atención diferenciada, sobre la base de  sus características psicológicas y utilizar los procedimientos adecuados para conducirlos por el camino del autoanálisis crítico, de la correcta autovaloración, de la autorregulación  de sus  estados emocionales, de su forma de pensar y de actuar.

Análisis de los resultados

Si el equipo o Atleta  obtuvo la victo­ria, es aconsejable que  el análisis de los resultados  de la misma, se centre en:

  • La valoración de las  dificultades que  aun persisten, determinando con la participación  activa de todos, el plan de  acción para erradicar las mismas.
  • El reconocimiento colectivo de los que  más se destacaron, de los que contribu­yeron en mayor escala a dicha victoria.
  • El establecimiento de metas superiores,  en correspondencia con el nivel de aspiraciones  individuales  y  colectivas y  con las posibilidades reales de cada Atleta y del equipo.

En el análisis de la derrota es recomendable que:

  • No se desarrolle en el momento que ocurre, pues  casi siempre, como decimos popularmente: los ánimos están caldeados y con mucha frecuencia lejos de realizar valoraciones adecuadas, lo que hacen todos es  descargar su  ira con los que se  les interpongan o sencillamente no escuchar con excelencia, ya que cada cual tiene su  atención  concentrada en lo que  considera que tenía que ocurrir, culpándose a si mismo o a los demás.
  • Estimular el autoanálisis crítico de cada uno de los integrantes del equipo, guiándolos de forma  educativa para que valoren si las insuficiencias que presentaron se relacionan  con su escasa   preparación  teórica, física, técnico ‑ táctica, con la inadecuada  autorregu­lación  psíquica;  entre otras.
  • Lograr que el Entrenador autovalore mentalmente, con la ayuda de una  guía para el autoanálisis, el grado de responsabilidad que ha tenido en la derrota. Si  ha  jugado su papel como dirigente máximo del  equipo y que se autoproponga metas para solucionar  las  deficiencias que aun presente.
  • No permitir que se culpen unos a otros; esto puede originar conflictos entre  ellos que atentan contra el necesario clima o atmósfera psicológica que debe existir para convertir el revés en futuras victorias. Recordar que: para criticar constructivamente,  sin ensañamientos; para orientar y para dirigir, está  el Entrenador.
  • Destacar la actuación de los que, a pesar de la derrota, cumplieron excelentemente sus funciones y son merecedores del reconocimiento del equipo.
  • Elaborar, con la participación activa de  todos, un plan de acción  para solucionar  las dificultades que impidieron la  victoria.
  • Estimular el establecimiento de compromisos individuales y colectivos para la  erradicación de las dificultades que se presentaron, con metas precisas a corto  y a largo plazo, según corresponda.

Terapia individualizada

Ocasionalmente la derrota origina en algunos  Atletas, determinados  traumas o trastornos psicológicos que requieren de la atención de un psicólogo del deporte. Ante tal situación es recomendable que se precise si  realmente requieren de dicha atención. De ser así, entonces se deben preparar psicológicamente para que reciban sus servicios  y colaborar con las  informaciones  que sobre  ellos se tiene, como producto de la caracterización que supuestamente se ha logrado durante los diversos Períodos y Etapas de Entrenamiento.

Es recomendable que se  preparen psico­lógicamente para la consulta con el psicólogo,  porque si no  están convencidos de la ayuda que el mismo les puede brindar para  solucionar sus problemas, por los conocimientos  especializados que al respecto  tiene, el tratamiento se hará más extenso en el diagnóstico y en la comunicación, ya  que interferirá notablemente la barrera de la desconfianza.

También  es oportuno, insistir en que la política de:

Estímulos y sanciones

Se debe utilizar  en correspondencia con el efecto  que en cada uno de los Atletas  pudiera tener; de  manera que las sanciones tengan  realmente el carácter educativo por el cual se conciben y los estímulos actúen como verdaderos  resortes  motivacionales para el cumplimiento de metas superiores.

Cuando se pretenda  sancionar  es imprescindible valorar  la justeza que debe tener la misma y en el significado que tenga para  el Atleta. Valorar además, las características psicológicas de éste, si la medida solucionaría realmente el problema y si tendría la función educativa que se espera de ella.

El ensañamiento, herir sus sentimientos, puede ser funesto para su desarrollo  futuro, como Atleta  y  como miembro activo de la sociedad. Se les debe sancionar en  correspondencia con la falta que cometan, tratar siempre de que la medida tenga una estrecha relación con el error o indisciplina que tuvieron.

Tener  presente al estimular, los gustos e intereses de los que reciben los estímulos; para que resulten efectivos. Pensar siempre que si los mecanismos o recursos que se utilizan para la estimulación no significan  nada para la  persona a la cual se dirige, los acepta por delicadeza, pero no surten el efecto deseado, no la motivan a  continuar esforzándose para obtener resultados superiores.

Metas futuras

Al analizar con los Atletas lo relacio­nado con el establecimiento de metas, se debe tener en cuenta  que las mismas, por naturaleza, ayudan a estimular la motivación y la autoconfianza de estos, pero su planificación inadecuada puede originar frustraciones, si el nivel de aspiraciones es muy superior a sus posibilidades de cumplimiento.

  • Es necesario  que se estimulen a auto­ proponerse metas individuales, reales y  posibles, que impliquen autoexigencias  en la realización de los esfuerzos.
  • Que tengan sentido  para ellos, que se  correspondan con  sus aspiraciones,  pues de  lo contrario no tendrían una razón para  esforzarse por cumplirlas.
  • Deben relacionarse, por supuesto, con  los objetivos futuros del equipo y que tiendan a mejorar los resultados actuales.
  • Es muy útil que escriban individualmente dichas metas y señalen fechas en las  que deberán cumplirlas, ya que si no lo  hacen así, es poco probable que las cumplan.
  • Que lleven el control sistemático de éstas, valorando críticamente los progresos diarios. Este control se debe chequear periódicamente, para estimularlos  o exigirles, según corresponda.

A modo de conclusiones: si se tienen en cuenta todas las cuestiones planteadas en el presente artículo, se evitarán los efectos negativos de la derrota y de la victoria; contribuyendo así  a elevar la escala de éxitos de los Atletas, en el plano deportivo y social.

Prof. Wilfredo Denies Esquivel

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