Es siempre demasiado pronto para renunciar. Norman Vincent Peale

A numerosas personas les ocurre que tras alcanzar ciertos logros, aquello que hemos ganado con tanto esfuerzo se esfuma poco tiempo después. Uno de los casos más habituales que podemos ver a diario es el de las dietas de adelgazamiento. Después de semanas de esfuerzo y tras haber perdido un número considerable de kilos, con mucho pesar nos damos cuenta de que hemos vuelto a ganar ese peso poco tiempo después. Tampoco son extrañas las recaídas en el hábito de fumar, tras haberlo abandonado con considerable sacrificio por nuestra parte.

En el ámbito de la salud mental sucede lo mismo. Muchas personas consiguen deshacerse de sus ansiedades, depresiones, etc. para descubrir poco después que vuelven a aparecer los síntomas que creíamos olvidados. Nos parece que avanzamos dos pasos y retrocedemos uno. Esto pasa porque, como todo en la vida, como cualquier otro logro que alcancemos a lo largo de nuestra existencia, y por desgracia, al parecer resulta más difícil mantener lo logrado que alcanzarlo.

Una eventual recaída puede provocarnos sentimientos de frustración e impotencia hasta el punto de desmoralizarnos y provocar que tiremos la toalla.

Ante una recaída, lo mejor que podemos hacer es intentar detectar las posibles consecuencias emocionales negativas que nos puedan invadir es esos momentos y luchar contra ellas con todas nuestras fuerzas, para posteriormente, dedicarnos a volver a ganar el terreno perdido en el problema inicial.

Superar las recaídas

1. Cuando vuelvas a caer en las viejas emociones que te atormentaban (ansiedad, tristeza, etc.) céntrate nuevamente en los pensamientos y conductas que ya habías cambiado antes de mejorar y vuelve a trabajar sobre ellos.

2. No dejes de pensar. Tu capacidad para pensar es tu mayor y más valiosa herramienta. Piensa en ideas realistas que desplacen los que te producen tanta angustia, para así poder lograr emociones más apropiadas.

3. No temas asumir riesgos, eso sí, calculados. No seas temeroso pero tampoco temerario. No renuncies a las oportunidades que te surjan por no asumir algún riesgo tan básico como equivocarte o hacer el ridículo. Enfréntate a aquello que temes y hazlo de forma repetida, hasta que no suponga un reto para ti.

4. Evita la postergación. No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Empieza ahora mismo con tus tareas para luchar contra tus alteraciones emocionales. No caigas en la trampa de decirte a ti mismo: “Esta semana estoy muy ocupado/a, empiezo la semana que viene” o “Ahora estoy muy cansado/a, empiezo mañana”. Ya está mal que otros nos engañen, pero es peor aún si somos nosotros mismos los que nos engañamos.

5. Sé realista. Acepta el hecho de que el mundo es como es, independientemente de cómo nos gustaría que fuera y trabaja en buscar alternativas a tus quejas y preocupaciones si no te van a llevar a ninguna parte.

6. Asume que eres tú quien decide cómo pensar, cómo sentir y cómo actuar y no son los demás ni las circunstancias quienes lo deciden.

7. Busca satisfacciones y placeres de forma racional. Trata de encontrar actividades, hobbies, haz deporte, lee, sal a pasear, realiza trabajos de voluntariado… Cualquier cosa que te pueda producir satisfacción personal y que llene tu vida y que te saque de casa. Pero ojo, tampoco busques estas actividades de forma fanática; no vale la pena involucrarse tanto en algo que te haga dejar a un lado otras cosas también importantes como la familia, los amigos o el descanso.

8. Si se te presenta la ocasión, trata de ayudar a otras personas con lo que has aprendido. El hecho de enseñar a otros aquello que sabemos, hace que se nos fije ese conocimiento con más intensidad y nos llena de fuerza para seguir luchando.

Y recuerda:

Somos aquello que hacemos repetidamente, por lo tanto, la excelencia no es un acto sino un hábito. Aristóteles

8 estrategias útiles para mantener tus logros
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1 Comentario

  1. Enhorabuena por el artículo. Estoy de acuerdo en lo que escribes. Los hijos son la maravilla del mundo y su educación es lo mas importante, tanto en la libertad como en la responsabilidad que deben ir adquiriendo. Deberíamos pasar mas tiempo con nuestros hijos, es nuestro mayor capital.
    Un cordial saludo

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