Cuando la realidad nos abruma, la mente puede distorsionar lo que vemos para hacernos sentir mejor, sin embargo, la distorsión nos desorienta sobre lo que es cierto o imaginario.
¿Te ha pasado que sientes que la realidad no es como parece? Las cosas que los demás creen que son buenas, tú las sientes como malas. Todo lo que es importante para ti, sientes que los otros lo desestiman. Puedes sentirte en soledad, como si todos estuviesen en tu contra. Hay algo que no está bien, pero no puedes señalar con exactitud qué es.
Esta sensación de no estar alineada con la realidad se llama distorsión y es un mecanismo de defensa que aparece cuando queremos modificar la realidad de nuestro entorno. Esto, en un intento de que lo que nos rodea nos complazca y así evitar lo más posible, adaptarnos nosotros a los cambios.
En este artículo hablaremos sobre todo lo relacionado con la distorsión, por qué es un problema que debemos atender y cómo podemos abordarlo.
¿En qué consiste una Distorsión?
La distorsión es uno de los mecanismos de defensa que tiene nuestra mente, para protegernos de las amenazas del entorno. En este caso, lo que se busca es cambiar la realidad para que esta concuerde con nuestras necesidades inmediatas y responda a favor de nuestra percepción personal, en lugar de ser nosotros quienes nos adaptemos al ambiente.
Es como colocar un filtro en nuestro mundo, alterando así la visión que tenemos del mismo. Utilizándolo como excusa, para justificar lo que hacemos o lo que nos abstenemos de hacer. Bien sea colocando toda la carga sobre nuestros hombros, para que alguien más se haga cargo, o señalar a otros como responsables de lo que nos sucede, como una forma de proteger nuestro ego.
Es importante destacar que todas estas estrategias son de origen inconsciente, es decir, las personas no se dan cuenta de que las utilizan, a menos que sean evaluadas por un terapeuta.
El papel que cumple la distorsión como mecanismo de defensa
¿Qué beneficio nos deja el alterar de forma drástica nuestra realidad? La adaptación es un proceso sumamente doloroso, tanto el irnos de un lugar para ir a otro, como asumir un cambio que no se esperaba y es justo eso, el desconocimiento, lo que nos genera angustia. Para nuestra mente, enfrentar una situación que se escapa de nuestro control nos deja en desventaja, ya que impacta de manera directa en nuestra seguridad propia.
Es por esas razones que buscamos una alternativa para solucionar nuestros problemas, pero sin vernos inmersos en el mismo. Lo cual puede parecer irónico, pues, en algunas ocasiones, las personas que usan la distorsión se atacan a sí mismas. Sin embargo, el culparnos de forma constante, también puede restar la importancia de nuestras acciones y nos da la excusa de librarnos de asumir consecuencias.
Lo mismo ocurre cuando una situación es compleja de entender y mucho más de afrontar. En este sentido, se minimiza el riesgo o consecuencia que se ha generado, haciéndolo pasar como algo sencillo de resolver y por lo mismo, no requiere de nuestro esfuerzo, aunque seamos piezas claves de este.
¿Cómo se presenta la distorsión?
Este es un mecanismo que actúa de forma plena en nuestra mente, es decir, nadie más puede observarlo o entenderlo. Es por ello, que las personas que utilizan la distorsión no logran explicar su forma de ver el mundo, se sienten aisladas o juzgadas sin motivo aparente, cayendo así en la personalización.
La mayoría de estas distorsiones se presentan como creencias negativas, acerca de que quienes están alrededor de una persona tienen algo en contra de esta, se encuentran conspirando para dejarla mal frente a otros, le tienen envidia o buscan perjudicarla por algún motivo. La cuestión es que, las personas que distorsionan su realidad, nunca tienen una explicación clara del porqué los demás tienen esas intenciones negativas con ellos.
También ocurre en formas de ataques a nosotros mismos. Encontrar detalles mínimos y colocarlos como fracasos mayores, que arruinan el entorno en donde nos desenvolvemos o afectar la vida de los demás, aunque nuestra participación en ello sea poca o nula. Por lo que nadie se salva del lado oscuro de este mecanismo de defensa, es un ataque para todos los lados.
Ejemplos de la distorsión como mecanismo de defensa
La distorsión se muestra de distintas maneras en la mente de la persona quién lo padece. Entre los ejemplos más usuales se incluyen:
- Pensamiento catastrófico.
- Sobrepensar hasta el cansancio.
- Anticipación angustiante.
- Pensamientos extremos, sin posibilidad de matices.
- Asignar etiquetas negativas a uno mismo y a otros.
- Desestimar la importancia de los logros propios.
- Minimizar la responsabilidad para escapar de las consecuencias.
- Magnificar los errores, presentarlos de una forma más terrible de lo que en realidad son.
- Creer con firmeza que todo lo malo que sucede es culpa propia.
Consecuencias de la distorsión
La distorsión de la realidad deja una huella muy pesada en la estabilidad mental de una persona. Debido a que, al construir un muro que separa cómo ellos ven la realidad, de lo que sucede en su entorno, es complicado que las personas identifiquen en donde están equivocadas y en dónde tienen razón. Causando así que el tratamiento para manejarlo sea algo lento y pesado, pero si se es constante, es posible recuperar la seguridad y que esta no se arruine con el peso de las responsabilidades y fracasos.
Es por eso que, cuando no se logra manejar este mecanismo de defensa, pueden dejar consecuencias graves como por ejemplo:
- Aumento de la ansiedad y la depresión, debido a la constante evitación de enfrentar el problema que nos está generando estas creencias erróneas de la realidad.
- Dificultad para tener relaciones saludables. Cuando desconfías de todos, sus acciones siempre serán cuestionables ante tus ojos.
- Problemas de autoestima, si se está constantemente culpando por todo y por nada, no existe margen para aprender de los errores y buscar mejorar para nosotros mismos.
Como podemos ver, la distorsión es un mecanismo de defensa natural que podemos utilizar en algún momento, y si no tenemos cuidado con este, nos puede consumir. Por eso es muy necesario atender nuestra salud mental con la misma importancia, que atendemos alguna enfermedad física.
Nuestra calidad de vida no solo se basa en comer saludable, tener dinero o ser exitoso, cuando no existe una buena salud mental, todas las cosas materiales pierden su calidad de ser disfrutados.
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