Ha llegado la hora en que salimos del trabajo y no volvemos durante varios días. Podemos tener planeado un viaje, o quedarnos en casa, o cualquier otro plan con el que queramos desconectar en vacaciones del trabajo. Al día siguiente comienzan los días de descanso, sin embargo, cogemos el móvil y revisamos el correo electrónico por si hubiera novedades laborales. También le echamos un ojo al grupo de conversación que hemos creado con compañeros del trabajo.

Este hecho, aparentemente inocuo, lleva a muchas personas a no saber desconectar en vacaciones, con la consecuencia de llegar a padecer estrés y ansiedad. Algunos investigadores han denominado este hecho como “estrés vacacional” o “depresión de la tumbona”. Así pues, será importante aprender a desconectar en vacaciones para poder cargar las pilas y disfrutar de nuestro día a día sin trabajo.



¿Qué se esconde detrás de este fenómeno?

Cortisol y Adrenalina

Silvia Saumell, profesora de la Universitat Oberta de Catalunya, asegura que los niveles de cortisol y adrenalina son altos mientras nuestro ritmo de trabajo es frenético. El cortisol actúa como anti-inflamatorio y nos ayuda a aguantar largas jornadas laborales y la adrenalina fortalece el sistema inmunológico. Saumell destaca que aquellos que sufren más en vacaciones son los individuos “hiperexigentes o que se consideran imprescindibles”. Como afirma Silvia, el estrés vacaciones hace mella en aquellas personas “para las que el trabajo lo es todo”.

El cambio de estar todo el día ocupado y activado a no hacer nada, supone un desajuste que muchos no saben cómo asumir. Saumell asegura que “cuando se quedan sin su rutina de hábitos laborales y profesionales, se desestabilizan”. De este modo, la importancia que se le concede al trabajo depende de cada persona y es fundamental. Algunas desean coger vacaciones para no saber nada sobre su vida laboral y otros son incapaces de una desconexión total.

Nivel de Responsabilidad

También influye en gran medida el tipo de trabajo. En este aspecto no es lo mismo alguien cuya responsabilidad sea menor que alguien cuya responsabilidad sea importante. Por ejemplo, es diferente librar si somos camareros de un bar, a que libremos siendo dueños de una empresa. Al ser camareros, otro puede ocupar nuestro lugar, pero cuando nosotros somos los máximos responsables o tenemos una gran responsabilidad, la preocupación puede embargarnos de tal modo que nos sintamos irreemplazables.

Muchos jefes tienden a echar un ojo al correo, a realizar algunas llamadas de control… Aquellos que ocupan puestos de responsabilidad sienten que sin su presencia algo puede fallar, por lo que su preocupación es tal que les impide hasta desconectar en vacaciones. Por otro lado, aunque el puesto no requiera mucha implicación, también existen jefes que dificultan la desconexión de sus empleados. Llamadas, mensajes o correos, son protagonistas del periodo vacacional, impidiendo, de este modo, permitir al trabajador desconectar de forma satisfactoria.

Desconectar en vacaciones: ¿qué podemos hacer?

Atención al momento presente

“Cuando como, como; cuando duermo, duermo”. ¿Qué significa realmente esta lección de espiritualidad? Algo tan sencillo como atender al momento presente. Si cuando estoy comiendo pienso en otra cosa, no disfrutaré de la comida. Por otro lado, si cuando vamos a dormir, tenemos la mente en otro lugar, nos costará gran trabajo conciliar el sueño. Es por ello, una frase que todo aquel que pretenda desconectar en vacaciones debe tener presente.

Tanto si somos trabajadores sin una gran carga de responsabilidad como si de nosotros depende un área importante, es clave saber desconectar. Por lo tanto, en primer lugar, es fundamental saber que desconectar nos aportará energía nueva. También puede aumentar nuestra satisfacción vital y eliminaremos elevados niveles de ansiedad y estrés.

Si viajamos, también podremos conocer otras culturas y disfrutar de otros países. Por lo que, ¿qué mejor que hacer todo esto viviendo el presente de forma intensa? Si nuestra cabeza está en el trabajo, no disfrutaremos tanto como si lo vivimos con la atención puesta en lo que estamos haciendo. Por ello, comenzar a practicar atención plena antes de nuestro periodo vacacional nos puede ayudar a sacar más provecho de nuestro descanso.

Aprender a delegar

Aquellos que tengan una responsabilidad mayor, también tendrán que aprender a delegar y a confiar en los demás. De esta forma, en su ausencia, serán otros quienes lleven a cabo su trabajo. En caso de que no haga falta otra persona, entonces, deberá aprender que el negocio o la empresa, puede funcionar correctamente durante un tiempo sin su presencia. Por lo tanto, es importante aprender a delegar el trabajo en alguien de confianza.

El trabajo se queda en casa o en la oficina

Sea cual sea nuestro trabajo, será imprescindible dejarlo en casa o en la oficina. Si trabajamos desde casa y no vamos a viajar, entonces podemos “esconder” todo aquello que tenga que ver con nuestra vida laboral. Llevarnos trabajo a las vacaciones, sin duda, no nos ayudará en absoluto a desconectar. Cabe recordar que la finalidad de las vacaciones es tomarse un respiro de nuestro empleo y disfrutar de otras experiencias. Cuando convertimos el trabajo en el eje central de nuestra existencia, seremos presos de sus exigencias y no nos dejará ni a sol ni a sombra.

Así pues, debemos recordar que por mucho que nos guste nuestro trabajo, necesitamos un tiempo para nosotros. Realizar una pausa de nuestra actividad laboral diaria, nos puede convertir en personas más felices y alegres. Cada trabajo y cada individuo es diferente, aún así, enriquecer nuestra vida con actividades diferentes y con las que crezcamos como personas, nos beneficiará de forma notable.

El teléfono, el ordenador e Internet

Para aquellas personas que les resulte imposible dejar el trabajo de lado, será conveniente consultar el correo electrónico solo una vez al día. Si se puede pasar de verlo varias veces al día a una sola ocasión, será un gran avance. Sin embargo, si podemos desconectar al 100%, mucho mejor. La conexión a internet de nuestro teléfono o nuestro ordenador puede jugarnos malas pasadas. ¿Cuántos no hemos querido leer solo las noticias y hemos acabando consultando aspectos laborales y no laborales?

Existe una especie de círculo vicioso cada vez más reconocido por expertos en adicciones, que consiste en que cuando consultamos una aplicación en el móvil, acabamos haciendo un recorrido por varias de éstas. De esta forma, no sólo leemos las noticias, sino que acabamos consultando el correo, el chat, las redes sociales, etc. Es por esto, tan importante saber controlar nuestros impulsos y saber desconectar. Las nuevas tecnologías nos permiten estar en permanente conexión con todo, por lo que será fundamental saber que no ocurre nada si durante unos días no accedemos a nuestras redes sociales.

Desconectar en vacaciones sí es posible

Aunque parezca una tarea complicada, desconectar en vacaciones sí es posible. Se trata de voluntad y aplicar los consejos previamente expuestos en este artículo. Aún así, no sólo es beneficioso desconectar en vacaciones, sino cada vez que salimos del trabajo. Es saludable aprender a diferenciar nuestro tiempo laboral de nuestro tiempo libre. De esta forma, nos nutriremos de actividades que nos ayuden a desarrollarnos.

Desconectar en vacaciones, una necesidad
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