Confabulaciones memoria

Aquella mañana de jueves, una mujer me contó que había estado paseando por el bosque que rodeaba la residencia en la que vivía desde hacía años. «He caminado durante toda la mañana entre los árboles. Después he venido a descansar. Además, todo esto que ves es mío«, me contaba. Su habla era normaconl y, en principio, muy coherente. Sin embargo, yo la observaba fíjamente y ella me observaba a mí. Desde aquel instante, supe que las confabulaciones eran una constante en su vida.

Pero, ¿qué estaba ocurriendo? Aquella señora, estaba postrada en una silla de ruedas, por lo que no podía caminar. Además, permanecía ingresada en un ala de una residencia de la tercera edad en la que estaban aquellos ancianos con demencias bastante avanzadas. Por supuesto, la residencia tampoco era suya. Nada de lo que me dijo la señora era cierto, sin embargo, ella creía lo que decía, se trataba de su verdad.

Confabulaciones espontáneas

Como destacan Ardeno, Bembibre y Triviño (2012), «la confabulación espontánea es una alteración que afecta principipalmente a la memoria episódica – aunque también compromete a la memoria semántica -, alterando tanto la génesis de nuevos recuerdos como la recuperación de los trazos más antiguos«.

En la definición de las autoras, observamos que aquellos que sufren de confabulación espontánea son capaces de inventar historias completamente creyendo que son recuerdos de su pasado. De esta forma, pueden mezclar lo nuevo con lo viejo y elaborar historias verosímiles pero sin ningún tipo de veracidad. La protagonista del inicio de este artículo recordaba cuando todavía podía caminar y lo mezclaba con la realidad del bosque que rodeaba la residencia. Así pues, perfectamente podía relatar que cada mañana salía a pasear a pie por la naturaleza.

Teorías sobre el origen de las confabulaciones

Las causas sobre la confabulación todavía son objeto de debate. A pesar de ello, diversos autores y equipos de investigación han postulado diferentes teorías sobre este fenómeno. A continuación, se repasarán aquellas teorías más destacadas.


Déficit en la temporalidad

La teoría del déficit en la temporalidad trata del resultado de una confusión en el orden temporal de la información que recupera la memoria. El equipo de Dalla Barba (1999) añade que «los pacientes confabuladores son conscientes de un pasado, presente y futuro, pero al hacer juicios temporales, sólo pueden usar los elementos más estables de sus recuerdos autobiográficos«.

Confabulaciones, cuando falla el recuerdo

Schnider (1996) defiende que las confabulaciones son el resultado «de una confusión de la realidad actual con acontecimientos pasados, es decir, una confusión temporal-contextual». De esta forma, la información que pudo ser importante es recuperada y utilizada en un presente de forma desconextualizada. Ciaramelli (2006) postula que este tipo de confabulación surge de las lesiones en las estructuras límbicas anteriores como la corteza orbitofrontal posterior, prosencéfalo basal, amígdala, corteza perirrinal e hipotálamo medial.

Déficit en los procesos de recuperación estratégicas

Como describe el equipo de investigación de Florencia Pérez (2012), según teoría del déficit en los procesos de recuperación estratégicas, las confabulaciones serían el resultado «del déficit en los procesos de recuperación de información de la memoria, ya que la codificación, consolidación o el almacenamiento son procesos que usualmente se encuentran dentro de la norma». El sufrir un déficit en la recuperación tendría como consecuencia una búsqueda defectuosa y una ordenación y colocación errónea de los recuerdos en contextos que no son los adecuados.
En 1995, Moscovitch propuso la existencia de dos tipos de recuperación: asociativa y estratégica. La recuperación asociativa sería dependiente de la señal y el recuerdo se generaría de forma automática. La recuperación estratégica sería similar a la solución de un problema, en el que las señales no son suficientes para acceder de forma exitosa a la recuperación de la información. Las alteraciones en este tipo de recuperación se manifiestan como una incapacidad en la monitorización y evaluación adecuada del «output» y se generan dos tipos de errores: omisión y confabulación.

El error de omisión se produce cuando claves específicas no son adecuadas para producir una respuesta. La confabulación sería el resultado de una recuperación defectuosa y en la respuesta que se emite no existe una evaluación ni monitoreo adecuado. Moscovitch, sugiere que los lóbulos frontales estarían implicados en la confabulación. Su papel estaría asociado a la codificación, recuperación estratégica y la organización temporal de la memoria. Durante el proceso de recuperación la organización temporal de la memoria se vuelve especialmente sensible a alteraciones, lo que facilitaría la aparición de confabulaciones.

El equipo de Johnson (1997), postula que las confabulaciones son causa del déficit en el control de la realidad, lo que desencadena que las personas sean incapaces de distinguir entre recuerdos del pasado y hechos irreales. Según esta teoría, la alteración se encontraría en el nivel del proceso de codificación. De esta forma, se producirían recuerdos sin claves y no se podría determinar la fuente. Con respecto a esta teoría, el equipo de Florencia Pérez (2012) afirman que también se baraja «una alteración en el proceso de reactivación, consolidación y acceso a la información almacenada, además de un déficit en la motivación y dificultad para realizar juicios». De esta forma, el sujeto realizaría valoraciones de un evento a través de criterios erróneos.

Este déficit también contempla el control de la realidad. Este control hace referencia a la capacidad que poseemos para discriminar entre representaciones internas y externas. Por ejemplo, una representación interna sería la imaginación y una externa la percepción de un estímulo. Por lo que el hecho de no distinguir entre una representación interna creada y una externa real, podría dar pie a una confabulación.

Bibliografía

  • Arnedo, M., Bembibre, J. y Triviño, M. (2013). Neuropsicología. A través de casos clínicos. Madrid: Editorial Médica Panamericana.
  • Dalla Barba, G., Nedjam, Z., y Dubois, B. (1999). Confabulation, executive functions, and source memory in alzheimer’s disease. Cognitive Neuropsychology, 16(3/4/5), 385398.
  • Johnson, M., O’Connor, M., y Cantor, J. (1997). Confabulation, memory deficits, and frontal dysfunction. Brain and Cognition, 34, 189206.
  • Moscovitch, M. (1995). Confabulation. En D. L. Schacter (Ed.), Memory distortions.
  • Pérez, F., Orozco, G., Galicia, M., Gómez, M., Ortega, L., García, N. y Pérez, H. (2012). Las confabulaciones: más allá de un déficit mnésico. Revista Chilena de Neuropsicología, 7 (3), 134-140.

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