hombre japones anciano

En Japón, el acto de robar está duramente castigado. Allí las leyes son muy estrictas y los mayores de 65 años lo saben. Como publican varios medios de comunicación, de unos años a esta parte se ha extendido una práctica cada vez más habitual: ancianos que roban para evitar la soledad. Sin embargo, también lo hacen por sus bajos niveles económicos. ¿Qué está ocurriendo en Japón? ¿Merece la pena robar con 70 años para ir a la cárcel?

Sin duda, se trata de una problemática que refleja una sociedad cada vez más individualista donde el anciano ha quedado relegado a un papel secundario. Un papel que le obliga a afrontar el día a día en soledad y con pensiones tan bajas que les hace imposible mantener una buena calidad de vida. A lo largo del artículo se abordarán estos factores para tener una visión más amplia y entender lo que ocurre en el país nipón.

Ancianos que roban en Japón

Si indagamos un poco en Internet, nos encontraremos noticias que hablan sobre una práctica cada vez más extendida en japón entre los ancianos: robar. Esta conducta se explica por dos razones: soledad y pobreza. Por un lado, la soledad se ha convertido en la compañera más asidua de los mayores en Japón. Por otro, las bajas pensiones les empujan a robar para poder pasar una temporada en la cárcel. ¡Profundicemos!

Evitar la soledad

Kanichi Yamada, de 85 años, es el director de «With Hiroshima». Cuando Yamada era un crío fue rescatado con vida después de que Hiroshima fuera arrasada por la bomba atómica. El director de «With Hiroshima», asegura que una gran cantidad de ancianos vivieron un antes y un después en sus vidas del que nunca se recuperaron. Fue un momento en el que perdieron a muchos familiares, lo que les supuso un trauma que les llevó a permanecer en soledad desde entonces.

Yamada, en una entrevista concedida al diario BBC, asegura que «entre los ancianos que cometen delitos, muchos vivieron un punto de inflexión en la mitad de su vida. Hay un desencadenante. Pierden a la esposa, o a un hijo, y no pueden lidiar con eso… Por lo general, la gente no delinque si alguien cuida de ellos y los ayuda«.

«La soledad y la sensación de ser indeseable es la pobreza más terrible».

-Madre Teresa-

A través de sus declaraciones, observamos que la soledad se convierte en un motivo que convierte a los ancianos que roban en Japón en presidiarios para poder disfrutar de compañía. Sin embargo, señala que si alguien cuida de ellos y los ayudan, no existirían dichos actos delictivos. De esta forma, nos podemos preguntar si se podrían tomar medidas para evitar esta soledad.

La pobreza

El periódico Clarín asegura que en 1991, los delitos cometidos por mayores de 60 años llegaba al 4%, pero que en la actualidad han ascendido al 25%, lo que supone un aumento del 600%. Las leyes niponas son muy duras, como señala este diario, robar un sandwich de un dólar y medio acarrea una pena de prisión de hasta dos años. Así pues, no es necesario robar un banco ni cometer grandes hurtos, les basta con ir a un supermercado y robar cualquier cosa.

Las bajas pensiones en Japón más la desatención de los ancianos por parte de sus familias, también supone un factor que aumenta la delincuencia. Al no poder llegar a fin de mes, prefieren vivir gratis en la cárcel que sufrir penurias en su día a día. Algunos ancianos aseguran que mientras están en prisión no tienen gastos y al seguir cobrando su pensión, cuando salen tienen algo ahorrado. El demógrafo Michael Newman destaca que «los jubilados no quieren ser una carga para sus hijos. Si no pueden sobrevivir con la pensión, sienten que la única manera de no ser un lastre es hacer que los metan en la cárcel«.

Cabe destacar que las autoridades de Japón son conscientes de este tipo de conducta, por lo que se han visto obligados a remodelar las cárceles. Al aumentar el número de ancianos que roban, las prisiones han sido adaptadas al estilo residencias de la tercera edad. A pesar de ello y del esfuerzo por hacerles sentir cómodos, quizá tomar medidas para evitar esa soledad, también eliminaría la conducta delictiva entre los ancianos.

Ancianos que roban: Reflexión final

El simple hecho de leer que en Japón encontramos a ancianos que roban para evitar la soledad y paliar sus problemas económicos ya nos hace pensar que algo anda regular. La sociedad donde los mayores eran venerados y respetados ya no es la misma. Ahora, de alguna forma, se ha impuesto el pensamiento de que valemos lo que producimos. Los jubilados, para muchas familias, suponen una carga, por ello los ven como un lastre.

«Los recuerdos no pueblan nuestra soledad, como suele decirse; antes al contrario, la hacen más profunda».

-Gustave Flauvert-

¿Qué está pasando? El cambio de mentalidad de un nivel social a un nivel individualista nos está convirtiendo en seres cada vez más egoístas. Esto supone mirar por asegurarnos el éxito propio sin que nada ni nadie nos «moleste». Quizá este tipo de noticias y situaciones podrían hacernos reflexionar sobre esta problemática.

Sin duda, se trata de acontecimientos que no dejan indiferente a nadie e invita a una profunda introspección. A través de la introspección podemos hallar nuestro papel en la sociedad y ser conscientes de que no se trata de un problema ajeno, sino que todos podemos aportar nuestro granito de arena para hacer del mundo un lugar mejor.

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