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Actualizado: 18 de mayo, 2023
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Jarrón de Rubin

El jarrón de Rubin es una de las ilusiones ópticas más populares que existen hoy día. Desde que fue introducida en 1915 por el psicólogo Edgar Rubin ha ganado mucha notoriedad, convirtiéndose en la preferida de muchos. En esta ilusión se pueden observar tanto un rostro como una copa, dependiendo si se atiende al fondo o a la figura.

El jarrón de Rubin, una ilusión multiestable

La razón por la cual el jarrón de Rubin puede ser observado desde dos posibilidades es porque se trata de una ilusión en la que la ambigüedad está presente. Además, este tipo de ilusión también se caracteriza por ser multiestable, es decir, la percepción responde dando un salto inestable y considera dos formas posibles; en este caso, la de un jarrón o la figura de un rostro.

El jarrón de Rubin es un ejemplo clásico de las ilusiones que son de fondo y de figura, pues, este era el propósito del autor.

Rubin pretendía demostrar que en el proceso de distinción entre una figura y un fondo influyen varios factores, entre los que se encuentran la concavidad y la convexidad. Además de esta emblemática ilusión, presentada en la obra Figuras visuales, o Synsoplevede Figurer, Rubin también incluyó otras, tal como la cruz de Malta, sin embargo, el jarrón fue la que ganó más reconocimiento. Hoy día, la psicología Gestalt hace mucho uso de esta figura.

Una de las causas por las cuales es usada dentro de la rama gestáltica -que precisamente significa ‘aspecto’, ‘figura’, ‘forma’- es porque ella se guía por el lema de que el total o el todo es mayor que la suma de las partes, y en este postulado la figura encaja perfectamente.

La percepción y la realidad

De acuerdo con Antonia Pilar Pacheco, en su estudio titulado ¿Cómo de real vemos el mundo?, las ilusiones ópticas son discordancias entre el aspecto de un estímulo y la realidad física. La misma autora enfatiza que nuestro sistema perceptivo trabaja adecuando las características de los estímulos, incluso antes de que el cerebro los llegue a procesar o interpretar. Esto, además de ser una posible explicación sobre qué ocurre en nuestra mente cuando vemos el jarrón de Rubin, también nos permite comprender por qué no atendemos las pequeñas partes o disecciones de las cosas en la realidad, sino que tomamos de forma inmediata el todo.

Por ejemplo, en el caso de las fotografías, lo primero que observamos es la imagen completa y solo después observamos los detalles con más detenimiento. Por último, procedemos a las interpretaciones.

De igual modo ocurre con los platos de comida, las obras de arte y, por supuesto, con las ilusiones ópticas. Pues, nuestros ojos intentan abarcar el todo. Esto da cuenta del ‘salto’ que hace la mente, obviando las pequeñas partes para centrarse en la completitud. En este sentido, la psicología gestáltica se ha dedicado al abordaje de la percepción visual. En efecto, fueron los primeros que teorizaron al respecto.

El jarrón de Rubi es solo un ápice al intentar comprender estas cuestiones, pues, en realidad la escuela Gestalt ha trabajado incansablemente hasta llegar a la elucidación de leyes que influyen en la percepción. Dichas leyes también son aplicadas en el área de la fotografía, en las que se abordan temas relacionados con la figura y fondo, semejanza, proximidad, cierre, continuidad y simetría.

Figura y fondo

Siguiendo las leyes gestálticas de figura y fondo, se podría afirmar que la percepción nos permite percibir los elementos de forma conectada o interrelacionada y no de forma independiente. Así, la figura comprende un componente delimitado y estructurado de la percepción, mientras que el fondo es una parte que se percibe de forma difusa o indiferenciada. La figura y el fondo crean un contraste que siempre está presente en el proceso perfectivo y fue en este orden de ideas que Rubin presentó sus figuras ambiguas.

Con estas figuras el destacado psicólogo danés pretendía demostrar que la percepción se encuentra organizada siguiendo dicho principio, el de figura y fondo, pues, los individuos no son capaces de percibir, en una figura ambigua, ambas formas al mismo tiempo.

El jarrón de Rubin deja asentado que una de las leyes más básicas en la percepción es la de figura y fondo. Asimismo, corrobora que una figura posee contorno, tiene capacidad para sobresalir, se puede dotar de un significado y recordar más fácil.

En cambio, el fondo es difuso, queda en segundo plano, la capacidad para recordarlo es menor y no es significativo.

Definitivamente, el mundo de las ilusiones ópticas es maravilloso y el jarrón de Rubi es una prueba de ello.

Descubre las ilusiones ópticas más increíbles

 

  • Lazzari, L. L., Moulia, P. I., & Gervasoni, A. I. (2016). Aportes de las ilusiones ópticas a diferentes campos del conocimiento. Cuadernos del CIMBAGE, (18), 81-107.
  • México, I. T. (2015). Psicología de la Gestalt y su influencia en la terapia Gestalt. Terapeutas y Psicólogos en CDMX: Irradia Terapia.
  • Pacheco, A; de Focker, J. ¿Cómo de real vemos el mundo? Ciencia Cognitiva
  • Plata, A. I. L. (2015). LICENCIATURA EN ARQUITECTURA.
Isbelia Farias

Licenciada y Máster en filosofía (Universidad del Zulia), maestrante en Orientación en Sexología (CIPPSV) su área está enfocada hacia el bienestar y la sexualidad en la pareja. Posee certificación en coaching (Universidad Autónoma de Barcelona), Fundamentos de la escritura (Tecnológico de Monterrey), Sexualidad, mucho más que sexo (Universidad de los Andes), Psicología Positiva (Universidad Metropolitana de Caracas), diplomada en Logoterapia y Análisis Existencial, Orientación de la Conducta y Psicología Forense.