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Las navidades son una época ansiada por muchos y a la vez poco esperada por tantos otros. Los villancicos hablan de alegría y amor, la razón de ser de estas fiestas, pero para algunas personas esos conceptos están muy alejados de una festividad que puede llegar a causarles sensaciones de estrés y nostalgia. Hoy hablamos de por qué la Navidad puede desencadenar sentimientos negativos y de cómo podemos volver a disfrutarla como una oportunidad para vivir buenos momentos.


¿Cómo se consigue una Feliz Navidad?

Una feliz Navidad es lo que todos nos deseamos mutuamente, pero ¿qué hace que una Navidad sea realmente feliz? Quizás el estudio llevado a cabo por Tim Kasser y Kennon M. Sheldon nos aclare algunas respuestas. Estos investigadores plantearon la idea de que a pesar de la importancia de la festividad de las Navidades en diferentes culturas, pocos estudios habían indagado sobre las experiencias que hacen que esta festividad sea agradable o no.

Así pues, estos preguntaron a individuos de edades entre los 18 y los 80 años sobre aquellos aspectos que hacían que estas fiestas fueran positivos. De todos los participantes, tres cuartos afirmaron haber tenido unas navidades satisfactorias, mientras que el 10% afirmaban lo contrario.  Un 44% restante consideraron haberse sentido estresados pero a la vez satisfechos.


¿Qué factores habían contribuido a que las percepciones de los participantes fueran diferentes? Los investigadores encontraron que eran las actividades familiares y espirituales las que hacían de la Navidad algo deseable, mientras que el gasto económico y el materialismo les hacía sentirse estresados y menos alegres.

Además, el estrés que causan las obligaciones en Navidad parece incidir más en las mujeres que son, en gran mayoría, las que suelen cargar en sus hombros el peso de la celebración y los preparativos para las reuniones familiares, siendo las que más sensación de ansiedad experimentan.

El por qué de la tristeza Navideña

A pesar de que para muchos la Navidad es la mejor época del año, todos conocemos la otra cara de estas fiestas: la tristeza navideña. Los villancicos, la decoración, las reuniones y regalos pueden quedar empañados a veces por un sentimiento de nostalgia e insatisfacción que hace que algunas personas prefieran evitar estas fiestas o lanzar el típico “odio la navidad”.

Las navidades suelen ser temporadas mágicas en nuestra infancia, momentos llenos de ilusión y alegría que quedan grabados en nuestra memoria adulta como algo que quedó atrás y que nunca viviremos con tanta emoción.

El paso a la adultez puede haber traído cambios, pérdidas familiares o problemas que inevitablemente pueden conseguir que comparemos aquellas navidades del pasado con las del presente. Esto hace que algunas personas se sientan frustradas y sin ganas de celebrar una fiesta a la que ya no encuentran la misma razón de ser que antaño debido a las altas expectativas.

Tips para vivir una feliz Navidad

Esta mezcla entre nostalgia y estrés al tener que soportar demasiadas obligaciones hace que las navidades puedan atragantarse para algunas personas. Para poder llevarlas adelante y conseguir disfrutarlas:

Centrarnos en el momento presente

Cuando volvemos a vivir estas fiestas cada año, podemos sentirnos abrumados por los recuerdos que conservamos desde nuestra infancia o tiempos pasados. Quizás las personas que nos acompañan ya no son las mismas y/o por causas del destino estas reuniones nos traen recuerdos que pueden dolernos de alguna manera.

Hacer un esfuerzo por volver al momento presente y valorar aquello que nos rodea hoy en día, las personas que tenemos alrededor y los momentos están aún por vivir, puede hacer que seamos más conscientes del momento que vivimos y consigamos disfrutarlo como se merece, centrados en el presente y en disfrutar de nuestro entorno para hacerlo más agradable, así como conseguir que otras personas sean más felices gracias a nuestra actitud. Ya que lo que vivimos ahora también se convertirá en un futuro preciado recuerdo que recordaremos con alegría en algún momento.

Planearlo con tiempo

Terminamos las vacaciones de verano y volvemos a la rutina sin ser en ocasiones conscientes del paso de los días. Cuando menos lo esperamos, las Navidades se nos echan encima sin pestañear y nos vemos inmersos en una espiral confusa de compras y consumismo, así como fiestas y sus preparaciones.

El gasto económico al que casi se nos obliga en estas fechas contribuye en gran medida a aumentar nuestros niveles de estrés.

Un buen remedio para no caer en esta situación es planear las cosas con tiempo. Poner un tope realista al gasto que queremos plantear y llevar a cabo los preparativos con días o semanas de antelación para que la situación no escape de nuestro control y podamos vivir las fiestas con mayor fluidez y tranquilidad.

Si vemos que la situación nos sobrepasa o que estamos sobrecargados de unas responsabilidades que caen mayoritariamente en nosotros, no hay que dudar en pedir ayuda a los demás para que este trabajo sea más equitativo y menos estresante para una sola persona.

Evitar conflictos

Aunque lo deseable es pasar las fiestas exclusivamente con personas con las que tenemos una relación afectuosa, a veces tenemos que reunirnos inevitablemente con familiares o allegados con los que no tenemos un buen entendimiento. En este caso es normal que surjan conflictos y discusiones que contribuyen a nuestra falta de deseo por vivir esas fiestas.

Una buena opción para no permitir que estos conflictos nos afecten es tratar de evitarlos por defecto. Es decir, mentalizarnos de que esto puede ocurrir y preparar una respuesta neutra ante situaciones conflictivas. Algo así como “prefiero que hablemos de esto en otro momento”, así como retirarnos ofreciendo nuestra ayuda en la cocina o llamando a algún amigo por teléfono.

Bajar nuestras expectativas

A veces nos planteamos unas fiestas en las que todo saldrá perfecto y nos dejamos llevar por una expectativas demasiado elevadas. Unas expectativas que pueden contrastar con una realidad llena de contratiempos y defectos que pueden estrenarnos en gran medida. Comprender que las cosas no pueden salir de forma perfecta y que los planes pueden tambalearse es esencial para no caer en la frustración y valorar las cosas que sí se mantienen en nuestras vidas y nos hacen felices.

Las navidades pueden ser estresantes, pero también un momento muy especial, sobre todo para los más pequeños. Podemos aprender a volver a disfrutarlas más o al menos, a dejar de lado los sentimientos negativos llevando a cabo otro tipo de hábitos como los arriba descritos. Para que estas navidades se conviertan en un precioso recuerdo en nuestras futuras vidas.

Enlaces de Interés

William Reville: The hidden psychology of Christmas. 2015. https://www.irishtimes.com/news/science/william-reville-the-hidden-psychology-of-christmas-1.2457482.

What makes for a merry Christmas? Tim Kasser y Kennon M. Sheldon. http://web.missouri.edu/~sheldonk/pdfarticles/JOHS02.pdf.

Understanding & Coping with the Christmas Blues Darlene Lancer. https://psychcentral.com/lib/understanding-coping-with-the-christmas-blues/

Tips psicológicos para disfrutar de una Feliz Navidad
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