hombre-grita-telefono

El control es una forma de dominación, que disfrazado de cuidado hacia los demás, consigue a través de técnicas como la manipulación que estos hagan lo que una persona decide o dictamina. Las personas controladoras no son siempre el prototipo de sujeto agresivo verbal y físicamente que nos viene a la mente cuando hablamos del tema, sino que, además existen muchas formas y herramientas para controlar a los demás, a veces de forma pasiva o indirecta.

¿Qué caracteriza a la personalidad controladora?

Las personas controladoras tratan por todos los medios de que las situaciones y conductas de los demás se adecuen a lo que ellos creen correcto. Todos tenemos una forma de hacer las cosas y normalmente nos gustaría que estas se hicieran a nuestra manera, sin embargo, pasar la barrera de ser minucioso a ser controlador es muy problemática ya que suele generar problemas tanto en la persona controlada, cuya autoestima puede verse cada vez más perjudicada entre muchas otras consecuencias, como para la misma persona controladora, que sabotea sus propias relaciones con los demás que en casos extremos pueden llegar a ser abusivas.

¿Cuáles son las causas de la personalidad controladora?

Los comportamientos controladores son normalmente consecuencias de las inseguridades de los individuos. Para paliar el miedo al descontrol y sentir mayor satisfacción, las personas controladoras suelen necesitar que todo se haga tal y como ellos decidan y cualquier cambio en el ambiente externo es percibido como una amenaza a su estabilidad emocional.

Comportamientos de las personas controladoras

Las personas controladoras pueden llegar a dañar psicológicamente a las personas que tienen alrededor. Desde tomar todas las decisiones de cualquier tipo y afirmar que los demás no son capaces de hacerlo, hasta dictaminar lo que otras personas deben hacer e incluso sentir, esta característica de la personalidad puede generar serios problemas. Algunas de las conductas que muestran las personas controladoras con mayor frecuencia las veremos a continuación.

La crítica es un arma constante

La persona controladora critica constantemente a los demás, incluso en los pequeños detalles. Esta conducta, comienza a afianzarse con el tiempo y termina haciendo un daño cada vez mayor en la autoestima y seguridad de los demás. Desde “deja de hacer eso, no sabes hacerlo” hasta, “no eres una persona inteligente”, las críticas pueden llegar a hacer una mella psicológica muy grave en la persona controlada.

Aislar a la persona controlada

Las personas controladoras suelen tratar de decidir de quienes debe rodearse la persona controlada, ya sea pareja, amigo o familiar, eligiendo a los acompañantes que cree convenientes para ellos e interfiriendo en las relaciones con personas que no creen adecuadas, consiguiendo aislar a la persona.

Las amenazas activas o pasivas

Otra característica común en las personas controladoras son las amenazas, ya sean directas o indirectas. Normalmente imaginamos por amenaza las palabras violentas lanzadas en momentos de agresividad, sin embargo, estas también pueden ser amenazas pasivo agresivas como castigos o consecuencias si no se hace lo que la persona dice.

El amor o el afecto van con condiciones

Las personas controladoras suelen mostrar el amor o el afecto por los demás, según si sus comportamientos son acordes a lo que ellos esperan. Frases como “si buscaras un mejor trabajo, me sentiría más atraído/a por ti” o “si no eres capaz de molestarte en hacer esto por mí, no sé por qué yo me molesto en tener esta relación” son bastante comunes en las personas controladoras y consiguen que la conducta de los demás se amolde a sus intereses.

Usar la culpa como herramienta

Las personas muy controladoras suelen ser expertas en usar la culpa para obtener lo que quieren de los demás, así como de hacer sentir a los demás que están en una especie de deuda constante con ellos. Cualquier gesto que las personas hacen, les debe ser devuelto tal y como ellos indiquen y conviven con la expectación de obtener su merecido. Esto puede generar mayor culpa en sus parejas, amigos o familiares que actuarán tal y como ellos quieren, movidos por este sentimiento.

Falta de espacio e intimidad

Las personas controladoras sienten tener el derecho de invadir el espacio de quienes tienen alrededor, rompiendo las barreras de la intimidad de los demás y buscando poseer todo recoveco de la vida privada de estos. Esto puede implicar además una intensa suspicacia y celos por todo aquello que escapa a su control de la vida de la persona controlada. Además, tratan a estos como personas culpables per sé, antes incluso de que la persona pueda llegar a justificar cualquier detalle que escape de su control.

Desvalorizar los éxitos del otro, tratar a la persona controlada como a alguien más incapaz e incluso intentar cambiarlo/a, son otras de los muchos comportamientos que las personas controladoras pueden desarrollar en sus relaciones con otras personas. Esto genera un malestar, no solo en la persona controlada, sino en la persona controladora que no es capaz de generar vínculos sanos con lo demás. Si crees que puedes reunir algunas de estas características o, por el contrario, piensas que alguien con esta conducta está impidiendo que seas plenamente feliz, no dudes en plantear un cambio e incluso buscar ayuda terapéutica si es necesario.

Te puede interesar: Test de personalidad de 5 Factores

Cómo es la personalidad controladora
5 (100%) 4 votos.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.