Técnica de relajación: la respiración

El estrés en nuestras vidas

No cabe duda de que vivimos en una sociedad en la que cada vez más las obligaciones y las exigencias se hacen presentes. El estrés, las prisas, los problemas del día a día, la familia y las obligaciones a nivel general, son para muchos una fuente de malestar diario. Parece existir una exigencia encubierta de lo que debemos ser, decir y de cómo actuar, que crea presión en cada uno de nosotros para llegar al éxito y conseguir los objetivos impuestos por la sociedad.

Cada vez son más las personas que deciden buscar un espacio donde poder desconectar del estrés diario y aprender a tomarse cada instante con más calma y serenidad. Actividades como el yoga, pilates, la meditación, etc. han comenzado a estar de moda en nuestro país desde hace ya bastante tiempo. Estas permiten reducir la activación del organismo de manera considerable.

Muchos de los problemas psicológicos así como enfermedades físicas son consecuencia de una mala gestión emocional mantenida de manera prolongada en el tiempo. Es por ello por lo que debemos buscar soluciones para que, a pesar de las continuas demandas u obligaciones de cada uno, cada persona encuentre un momento que se dedique a su yo, es decir, a ella misma, sin presiones. De esta manera, la persona podrá aprender a gestionar las emociones generadas durante el día de una manera positiva y a prepararse para asumir las venideras.

La técnica de la respiración para relajarse

Es muy importante mantener un equilibrio entre nuestro cuerpo y la mente, gestionar con éxito nuestro malestar y aprender a afrontar los problemas de la manera más adaptativa posible para así evitar posibles dificultades posteriores.

A continuación exponemos uno de los numerosos métodos para aprender a relajarse: la respiración abdominal. A veces lo practicamos con nuestros pacientes como parte del tratamiento de ansiedad en nuestro centro de psicología. Es muy importante que el sujeto adquiera conciencia sobre su respiración para que, educándola, pueda actuar en su beneficio.

Es un método que necesita práctica, pero su gran ventaja radica en que puede aplicarse en cualquier lugar y momento. Es muy importante escoger un sitio adecuado, libre de ruidos y en el cual la persona se sienta bien. El momento y el tiempo que se va a invertir debe ser libre, pues no debe sentirse presión o prisas por acabar. La persona debe concentrarse en el ritmo y modo de su respiración. Lo puede hacer de pie, sentado o tumbado, la elección dependerá de cómo se encuentre más cómodo.

Método

La respiración abdominal se basa en llevar gran cantidad de aire hacia los pulmones para posteriormente expulsarlo. Para ello debemos seguir los siguientes pasos:

  • Se tumba boca arriba lo más cómodo posible
  • Se cierran los ojos y se coloca una mano sobre el pecho y otra en el abdomen
  • Se lleva a cabo una inhalación profunda, llevando el aire hacia el abdomen y observando como este se va hinchando poco a poco y la mano colocada sobre él se eleva, terminando el diafragma por expandirse a la llegada del aire elevándose la otra mano también.
  • Debemos mantener durante unos segundos todo el aire acumulado en nuestro cuerpo para finalmente expulsarlo, desinflándose así el abdomen y bajando el diafragma

Como consejo decir que es más fácil practicarlo en primer lugar tumbado de tal manera que cuando domines la técnica pasarás a realizarlo sentado, para finalmente poder lograrlo de pie o caminando.

Una respiración bien realizada es necesaria para nuestro organismo pues la entrada de oxigeno nos permitirá sentirnos mejor, menos tensos y con mayor energía. Así mismo se disminuyen los dolores y beneficia al equilibrio emocional.

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