Es necesario aceptar que las cosas terminan y que hay que seguir adelante para seguir siendo feliz. Anónimo

Todos tenemos la necesidad de amar y de ser amados. Dentro de la naturaleza del ser humano existen lazos invisibles que unen o separan a las personas, tal es el caso del amor y el desamor.

Vida y amor

La vida está compuesta por ciclos: el día y la noche, la vida o la muerte.

La dualidad del amor y el desamor está presente en las películas que nos hacen llorar o suspirar, en donde después de una serie de grandes obstáculos los amantes se rencuentran o dejan atrás sus diferencias y terminan: “viviendo felices para siempre”.

No somos conscientes, pero los primeros aprendizajes para vivir en pareja, vienen de la calidad de las relaciones afectivas observadas en nuestros padres.

Las interacciones: de afecto, rechazo, contacto social, comunicación, intimidad, respeto, confianza o desconfianza, y más, sientan las bases de lo que en el futuro será nuestra propia vida en pareja. A ello le llamamos; impronta familiar y la compulsión a la repetición. Es por ello, que resulta imprescindible conocer nuestro propio pasado y del ser amado, a través de la vida afectiva de nuestros padres.

Sin ser filósofos, tarde o temprano nos hacemos algunas preguntas esenciales en la vida:

  • ¿Quién soy?: Son los rasgos de personalidad que nos definen y diferencian de otros.
  • ¿A dónde voy?: Es el oficio o profesión que elegimos en lo laboral.
  • ¿Con quién voy?: Corresponde a vivir con una pareja.

Estas preguntas son como los cimientos de una casa, si está resuelta la primera pasamos a la segunda y así sucesivamente. Si no están resueltas es más complicado intentar resolver ¿con quién vamos?, si nuestra personalidad es medianamente de incertidumbre.

Si lo vemos bajo una perspectiva lógica, existe un antecedente y un consecuente para medir la calidad de la relación amorosa. Decimos “lo que mal, empieza mal acaba”. Sin embargo, el 95% de nuestras conductas y pensamientos son inconscientes, de tal forma que en la elección psicológica de una pareja la mayor parte de las veces vamos a casi a ciegas.

Por otro lado, necesitamos considerar que la vida es un proceso y la relación de pareja también. Y dicho proceso está lleno de aspectos compatibles e incompatibles.

De tal suerte que para poder entender si una relación está a punto de llegar a su fin o todavía puede rescatarse, es importante considerar lo positivo o negativo del origen de la misma, y el desgaste sufrido durante el tiempo. De la misma forma, si existen estrategias de afrontamiento en la resolución de problemas.

Una crisis de pareja podría terminar en la disolución del vínculo amoroso, pero también por increíble que parezca puede ser el trampolín que los impulse a reeditar su relación. Amarse no es suficiente y es mejor mirar hacia el mismo destino que contemplarse amorosamente uno al otro. Aunque existen muchas generalidades, cada relación de pareja es única, esto recibe el nombre de “singularidad” y necesitamos entender en esa singularidad cada caso.

El punto inicial de partida

Cuando iniciamos esta gran travesía, podemos tomar consciencia del otro, lo cual puede servir a manera de prevención para no caer de manera inmediata en una adicción hacia la pareja. Si no tenemos ese cuidado: El cerebro se vuelve adicto a la pareja, es como tener un trastorno obsesivo compulsivo.

Consideraciones positivas y negativas del flechazo inicial:

Puntos positivos

  • Crees que has encontrado al amor de tu vida (El mito de la media naranja)
  • Idealizas a tu pareja.
  • Descuidas a tus amigos por estás única y exclusivamente con tu pareja.
  • Tu pareja es exclusividad y prioridad.
  • Es tu alma gemela.

Puntos negativos

  • Tienes la necesidad de una pareja para no estar solo.
  • Eliges estar acompañado sin importar el precio a pagar.
  • Crees es mejor tener una compañía para no sentirse aburrido.
  • Necesitas cumplir el rol social de tener una pareja.
  • Estar enamorado te hace confiar ciegamente en tu pareja.
  • Apenas están por empezar y ya hay escenas de celos.
  • Te dan crisis de apego y no toleras que se aleje de ti .
  • Justificas sus errores o groserías contigo o con los otros.
  • Sufres de distorsiones cognitivas: maximización / minimización
    • Al inicio lo percibes como: alguien alegre y en el desgaste se convierte en un borracho. Al inicio es hogareño y en una situación de conflicto es flojo.
    • Ignoras las señales de alarma
      • Tu pareja resta en lugar de sumar.
      • Saca lo peor de ti.
      • Te vuelves rescatador de las pobres o de las víctimas.

En el desgaste percibes que la relación está a punto de terminar y presentas alguna de las siguientes señales:

  • Solo sientes afecto, pero ya no amor.
  • Sientes atracción sexual, pero ya no te gusta compartir con tu pareja.
  • No sientes atracción solo apego.
  • Sientes que perdiste tu propia identidad .
  • No te caen bien sus amigos y su familia .
  • Sientes lástima por tu pareja y culpa si tomas la decisión de separarte.
  • Apareció su ex o se siguen frecuentando como si fueran grandes amigos .
  • Aparecieron ex amigos o ex amigas cariñosas del pasado.
  • El contacto íntimo se da muy poco o casi nada.
  • Casi no se besan ni se abrazan y cuando lo hacen es muy superficial: beso ultra rápido, de muerto o de plano ya no existe. (ESTE ASPECTO ES UNO DE LOS MÁS IMPORTANTES PREDICTORES PARA SABER SI SE SEPARAN O NO).
  • La comunicación se ha vuelto distorsionada y casi todo se mal interpreta .
  • No se despiden ni se saludan cuando llegan de la calle.
  • Cada uno se va a la cama en horarios distintos, por no coincidir o por tener otras actividades.
  • A menudo duermen ya separados, se presenta el divorcio emocional antes del físico.
  • Nos la pasamos stalkeando las redes de la pareja, solo para generar más conflicto.
  • Se rompió la confianza.
  • No cuenta la opinión del otro, ni nos interesa.
  • Es más el tiempo de conflicto, que el de convivencia sana: largos silencios, gritos, insultos o incluso golpes.
  • Solo le interesa a la pareja el bienestar económico que le proporciona el otro, y esto lo convierte más bien en rumis.
  • En el recuento, existe más insatisfacción que felicidad.
  • Los momentos de placer o satisfacción cada vez son menos o nulos.
  • La infelicidad es un estado normalizado.

Estrategias de rescate

  • Cerrar los ciclos emocionales pendientes: sanar el pasado de la relación.
  • Tener la conciencia de ambos querer rescatar la relación.
  • Hacerse consciente de los errores propios en la relación.
  • Permitirse experimentar cosas nuevas en la relación.
  • Dejar de vivir en el pasado.
  • Practicar el perdón.
  • Reconocer las cosas positivas que tiene la pareja.
  • Reajustar las expectativas propias y las de la pareja.
  • Propiciar espacios de convivencia exclusivos de la pareja.
  • Romper la rutina o domesticidad (ir al super, lavar, cuidar a los hijos, etc.).
  • Planear una estrategia de inteligencia erótica si esta área está desgastada.
  • Reinventarse.
  • Acudir a una ayuda profesional, siendo necesario que ambos estén de acuerdo.

Referencias

6 señales que predicen el divorcio en la pareja

Consejos para parejas en conflicto

Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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