Contenido

El miedo, una emoción básica y multidimensional

Cuando hablamos del miedo hablamos de una emoción, que junto a la alegría, miedo, tristeza, sorpresa, asco, ira, etc. fueron consideradas por el famoso Paul Ekman como emociones básicas (posteriormente añadiría el desprecio). Sin embargo, ya podemos intuir que sobre esto se han ido realizando incansables investigaciones y no tenemos un consenso rígido.

En lo que sí tenemos un acuerdo sobre las emociones es que implican tres componentes distintos: una experiencia subjetiva, una respuesta fisiológica, y una respuesta de comportamiento o expresiva”, que sus funciones son adaptativas (Ese miedo, ira, asco que tanto tememos tiene su función) y que es una experiencia multidimensional. Este planteamiento coincide con el modelo tridimensional de la ansiedad propuesto por Lang (1968). Cada una de estas dimensiones puede adquirir especial relevancia en una emoción en concreto, en una persona en particular, o ante una situación determinada.

Según Reeve (1994), tienenfunciones adaptativas, funciones sociales y funciones motivacionales.

Pensemos, por ejemplo: “Estoy enojado” (experiencia consciente/subjetiva). Nuestra respuesta fisiológica (enrojecimiento facial, aumento del ritmo cardiaco, tensión muscular…) y nuestra conducta expresiva (cejas fruncidas, escasa comunicación con los demás, quejas constantes…)

Como vemos lo que pensamos, actuamos y sentimos está íntimamente relacionado.

Una vez aclarado brevemente cómo funcionan las emociones (si quieres saber más no te olvides de consultar la biografía en dónde vienen enlaces para profundizar más) vamos a analizar las “más temidas”.

Miedo y ansiedad

Hoy en día el miedo y concretamente la ansiedad son temas centrales tanto para los expertos como de los medios de comunicación.

La ansiedad es la respuesta fisiológica que  acompaña al miedo. Es el tipo de activación que el organismo necesita para huir o enfrentarse a un estímulo que provoca la emoción. Pero detengamos aquí, a diferencia de los animales, el miedo se da en nosotros de acuerdo a la interpretación que realicemos de la situación. El estímulo no es en sí mismo el generador de miedo, sino que es la percepción de seguridad o de control de la situación la que lo convierte en algo temido o soportable.

Hemos dicho que el miedo es una emoción adaptativa que permite la supervivencia. ¿Cuándo se convierte en problema? Cuando es excesivo o inadecuado; es decir, cuando tal  intensidad no nos permite ser funcionales, reaccionar adecuadamente o cuando se produce ante situaciones que en un principio, no son una amenaza.

Pensemos en el miedo que nos puede producir un perro, al principio no hay problema, hasta nos evita alguno que otro mordisco. Pero éste miedo nos impide visitar a unos amigos que además tienen al can encerrado en el garaje. ¿Entonces? Aquí empezamos a hablar de fobias y concretamente de una fobia específica. Se trata de situaciones en las que el miedo resulta excesivo o irracional, se manifiesta ante un objeto o situación concretamente identificados, que implica una evitación sistemática a esta situación u objeto y que puede llevarnos hasta el grado de paralizarnos socialmente.

Cabe mencionar que en el caso de las fobias, basta con pensar en el objeto o situación generadora de ansiedad para sentir la activación fisiológica y los pensamientos catastróficos propios de su miedo. También diferenciémosla de la agorafobia porque ésta no es tan concreta. Hace referencia al miedo irracional e invalidante ante todas las situaciones en las que la persona interpreta que huir o conseguir ayuda es difícil o imposible, entonces evita alejarse de su casa, subir los ascensores, tomar el tren, etc.

Las temidas crisis de angustia

En psicología clínica se ha definido un trastorno caracterizado por la aparición de episodios de angustia, con una duración aproximada de minutos, pero vividos con una extrema amargura por quienes lo padecen, como crisis de angustia. Este tipo de reacción repentina siempre va acompañada de sensaciones de muerte inminente, de pérdida de control e incluso desencadenante de locura. Dada su elevada intensidad e impredictibilidad, son vivenciadas como insoportables que pueden llegar a generar limitaciones funcionales.

Vista la triada (pensamiento-emoción-acción) te traemos cuatro técnicas sencillitas pero efectivas para que empieces a gestionar estas emociones y sabemos que siendo constante con ellas te sentirás muchísimo mejor. Eso sí. No dudes en consultar a un profesional si notas que no puedes con ello, recuerda que cada uno tendemos una forma única de ser y reaccionar.

Cómo manejar el miedo y la ansiedad

Referencias

    • Fernández-Abascal, E. G., García Rodríguez, B., Jiménez Sánchez, M. P., Martín Díaz, M. D. y Domínguez Sánchez, F. J. (2010). La psicología de la emoción. Madrid: Universitaria Ramón Arce.
    • García Villalón, A. L. (2013). Las emociones. Recuperado de http://www.uam.es/personal_pdi/medicina/algvilla/fundamentos/nervioso/emociones.htm
    • Garrido, J. M. (2015). Psicología de la emoción: El proceso emocional. Recuperado de http://psicopedia.org/1510/psicologia-de-la-emocion-el-proceso-emocional-pdf/
    • Las emociones que acompañan nuestra vida (2007). En Enciclopedia de la Psicología (Vol. 2, 59-77 pp). España: Océano.
Compartir
Karemi Rodríguez

Psicóloga colegiada. Máster en Psicóloga General Sanitaria por la Universidad Europea de Madrid, Graduada en Psicología con Mención en Trastornos Mentales y del Comportamiento por la UNED, experta en Psicología Clínica y Psicoterapia en Adultos, especialista en Psicología de Emergencias, Catástrofes y Pérdidas Personales por la ISFAP. Psicóloga Psicoterapeuta en PsicoKlinic (http://www.psicok.es/psicoklinic).

1 Comentario

  1. Que siga apoyando alas personas que no quieren avisar sus problemas x temor que sean rechasados nadie es libre de nada

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here