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Cuando hablamos de machismo o discriminación, solemos apuntar a hechos clave en torno a la desigualdad sexista que inundan noticiarios; hechos muy evidentes como la violencia machista o la desigualdad económica o laboral.

Bajo estos actos tan visibles, existe una base cultural sexista muy instaurada en lo más profundo de nuestro comportamiento social que se cuela delicadamente en nuestros comportamientos cotidianos, a veces de manera casi impalpable. Una discriminación sutil que forma parte de las culturas basadas en la desigualdad y que no solo cometen hombres sino también mujeres, sentando unas bases normativas de convivencia implícitas que van a influir en cómo uno y otro género debe comportarse y cuáles serán sus roles, limitaciones y oportunidades. Esta base cultural desigual se pone en relieve a través de comportamientos diarios conocidos como: los micromachismos, un concepto acuñado en 1990 por el psicoterapeuta Luis Bonino.



¿En qué consisten los micromachismos?

Los micromachismos son comportamientos diarios que tanto hombres como mujeres tenemos completamente asumidos y que, aunque son sutiles y de apariencia inofensiva, ponen en evidencia una desigualdad cultural entre géneros que maneja de una manera implícita las actitudes que uno y otro deben adoptar.
Amnistía Internacional, apunta a los micromachismos como base de una pirámide de desigualdad de género en la que en la punta más visible se encontrarían los asesinatos y la violencia de género. La base de esta pirámide se compondría de unos valores instaurados de manera muy profunda y que sustentan todo el entramado de comportamientos sexistas. Estos valores se reflejan en los comportamientos comunes y no tan visibles que se retroalimentar de esta desigualdad: los micromachismos.

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Tipos de micromachismos

Los comportamientos micromachistas pueden dividirse en cuatro tipos:

1. Micromachismos utilitarios

Es el tipo de discriminación sexista más fácil de identificar y hace referencia a las asunción implícita de que las tareas domésticas, como la servidumbre o el cuidado del hogar y las personas que se encuentran en este, son inherentes al hecho de ser mujer.

Esto se demuestra de una manera muy sutil y automatizada. Aunque existen muchos casos en los que, de manera literal el hombre demanda u ordena abiertamente ciertos servicios, normalmente el hecho se da de manera implícita a través de comportamientos completamente automatizados.

Es el caso de hogares en los que, de manera casi inconsciente, el hombre delega todo aquello que tenga que ver con el mantenimiento diario del hogar a la mujer, con el mero hecho de mostrar una actitud pasiva ante estas, asumiendo automáticamente que no le corresponden.

A veces estas actitudes pueden disfrazarse de “tratos” implícitos basados en una reciprocidad ficticia que sigue siendo desigual, por ejemplo, el hombre hace un acto diario por el bien familiar, como hacer la compra y asume que a la mujer le corresponderá hacer el resto de actos necesarios en la casa como respuesta “justa”.

Afirmaciones como “yo te ayudo”, en vez de “yo lo hago” o “esto me corresponde”, también son comportamientos discriminatorios en el sentido utilitario. Tras una conducta que parece estar basada en la buena voluntad, se encuentra una afirmación clara: “Aunque esta tarea te corresponde a ti, yo llevaré a cabo un acto de buena fe ayudándote a completarla”.

2. Micromachismos encubiertos

Este tipo de comportamientos son más sutiles ya que esconden un objetivo muy indirecto: crear sentimientos de culpa y poca valía en la mujer. Esto se da a través de comportamientos que parecen buscar lo contrario, como el paternalismo excesivo, las burlas inocentes que buscan la ridiculización o humillación de la mujer, la manipulación emocional, los dobles mensajes, engaños, desautorización o abusos de confianza, entre otros.

Un comportamiento muy común es acusar a una mujer de que es “una histérica” o es “demasiado emocional” cuando esta muestra un desacuerdo a modo de enfado, algo que en un hombre sería quizás respetado y aplaudido, pero en el caso de la mujer, se usa para la ridiculización, haciéndole entender que su comportamiento es debido a sus actitudes emocionales e irracionales.

Aquí también podemos encontrar comportamientos como los famosos “mansplaining” y “manspreading”:

  • Mansplaining: El primero, hace referencia a un concepto anglosajón que traducido al castellano podría significar algo así como “machoexplicación”. Se trata del acto en el que el hombre explica e interrumpe el discurso de la mujer de una manera paternalista y condescendiente, incluso aunque la mujer sea experta en la materia del discurso. Este término fue acuñado por la escritora Rebecca Solnit en su libro: Men Explain Things to Me (Los hombres me explican cosas) y nace de una anécdota real en la que, en una fiesta, ella es interrumpida por un hombre que le explica el contenido de un libro de manera condescendiente, un libro que, aunque este no lo sabe, ella misma ha escrito. “Es una verdad universalmente aceptada que toda mujer en posesión de una opinión necesita alguien que la corrija”, así cita Solnit el texto de Orgullo y Prejuicio.
  • Manspreading: Es un término muy comentado últimamente que en castellano viene a significar algo así como “machoesparcimiento”. Denota una conducta de invasión del espacio público a través de la postura corporal de un hombre que se basa en abrir las piernas excesivamente ocupando el espacio ajeno y que más que tratar de incomodar a quienes están sentados alrededor, según este concepto, es un acto que de forma sutil muestra que el hombre es dueño dominante del espacio, algo que si lo hiciera una mujer generaría un gran rechazo, como trata de mostrar el siguiente vídeo:

3. Micromachismos de crisis

Este tipo de micromachismo se da cuando la mujer adquiere mayor poder en su vida u obtiene algún tipo de éxito. A raíz de esto el hombre que ejerce este tipo de conducta puede tender a llevar a cabo una actitud tóxica, llegando a controlar más a la mujer, mostrando un apoyo no real o un fuerte distanciamiento y victimismo con el fin de culpabilizar a la mujer de un éxito que en su fuero interno no acepta que deba corresponderle a ella.

Un ejemplo sería el de la mujer que obtiene un nuevo trabajo y que es cuestionada por ello en su hogar, ya que sus capacidades como madre se verán afectadas, llenándola de culpabilidad si aceptara este trabajo.

4. Micromachismos coercitivos

Es aquel tipo de conducta en el que el hombre consigue desautorizar a la mujer y eliminar su sensación autonomía por medio de un poder tanto físico, como económico o personal. En este tipo de comportamientos, el hombre puede llegar a controlar económicamente a la mujer, así como invadir su tiempo y espacio en torno a sí mismo, mermando la comunicación y llegando a imponer intimidad en la pareja.

El objetivo de este tipo de comportamientos es conseguir que la mujer pierda confianza en sí misma y se adapte al razonamiento del hombre, dejándole poco espacio para su propio razonamiento y autonomía.

Nadie está exento tanto de sufrir como de perpetrar actos basados en el micromachismo: Piropear a una mujer desconocida en un lugar público, las críticas entre mujeres hacia otra mujer por llevar a cabo comportamientos “poco comunes según su rol” como no ser madres o vestir u opinar de manera diferente, cuestionar las opiniones e ideas de una mujer o incluso ridiculizarla, motivar más a un chico para hacer tareas técnicas en el ámbito escolar, llegar a casa de mal humor y exigir silenciosamente un comportamiento doméstico concreto a una mujer… Son muchos los ejemplos que ponen en evidencia la situación de inferioridad en la que durante siglos las mujeres han estado y que aún están instauradas de forma muy profunda en la sociedad. Informarnos, educar y trabajar para detectar estos comportamientos y sus bases psicológicas es una tarea necesaria para el avance de sociedades más justas.

Enlaces de interés

Cómo identificar los micromachismos. Ana Requena Aguilar. 2012. http://laaventuradeaprender.educalab.es/documents/10184/70265/Guia-LADA_Como-identificar-los-micromachismos.pdf

7 Casually sexist things that women hear everyday. Julie Zellinger. 2015. https://mic.com/articles/115904/7-everyday-things-that-are-only-said-to-women#.ENj4mFg56.

Micromachismos, un machismo silencioso y sutil. Lula Gómez. http://www.mujeresenred.net/spip.php?article2190





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