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El significado de mí vida, es ayudar a otros a encontrar significado en las suyas. Viktor Emil Frankl (1905 – 1997)

Los dos días más importantes en tu vida son el día en que naces y el día en que descubres porqué. Mark Twain escritor (1835-1910)



La vida se vive en una paradoja de evolución y de crisis

Crecer como seres humanos viene acompañado de una serie de metas, ligadas a obstáculos por superar. La psiconeuroendócrinoinmunologia hoy día nos ha enseñado que las personas sometidas a estrés crónico y agudo, viven menos, y tardan más tiempo en recuperarse de las heridas físicas.

Por otro lado, existen también fuertes evidencias científicas que asocian el mal manejo de nuestras emociones, producto de los problemas de la vida cotidiana y el estrés, asociados a enfermedades terminadas en “itis” (colitis, gastritis, por ejemplo), relacionadas con conflictos somatizados y sin resolver.

Así, si piensas que tu vida es importante vas a vivir más años.

El primer científico que investigó el sentido de la vida fue Viktor Frankl (1905-1997). La palabra sentido proviene de la raíz indoeuropea sent, que significa “seguir un camino o tomar una dirección”. La explicación moderna del sentido de la vida se sitúa muy cerca del significado original del término, pues implica orientarse hacia valores y objetivos (Retzbach, 2018).

Los planteamientos de Viktor Frankl, contravenían a los de Freud y Adler, quienes pensaban que el motor de la vida residía en las pulsiones instintivas (Eros y Thanatos), o en el ansia de poder, respectivamente.

Los seguidores de Frankl, suponen que las personas desean alcanzar una vida con sentido pleno, y que quien no lo consigue sufre.

Las crisis asociadas a diferentes décadas en la vida

Como una estrategia pedagógica, a continuación, se describen diferentes etapas de la vida asociadas a crisis, metas resueltas o no, que podrían llevarnos a pensar el sentido de nuestras vidas.

  • Javier está terminando su carrera y ahora no sabe si seguir estudiando o trabajar. Incluso, no sabe si su profesión es lo mejor que ha elegido porque ha escuchado que no hay mucho trabajo de eso. Está pasando por la crisis del cuarto de vida.
  • Leticia pasa por el tercer piso, llegar a los 30as le ha traído muchas metas; unas cumplidas, otras no. Se siente más cerca de los 40 y se culpa por no haber aprovechado cuando tenía 20. Tiene una carrera y trabaja, incluso tiene una pareja, pero no ha podido salirse de la casa de sus padres, aún no tiene hijos, ni casa. Y, cada vez que se compara con sus amigas, piensa que ellas si son plenamente felices y ella, no.
  • Ricardo tiene 40 años y se pregunta si realmente ha cubierto los metas que se había planteado desde joven. Ha pasado por un divorcio, aún sigue siendo empleado de una compañía en donde difícilmente se ve que pueda crecer. De pronto le agarra el segundo aire y se siente atraído por las chicas más jóvenes. Sin embargo, algo que no puede evitar, es ver cómo su cabello y bigote se empieza a pintar de canas. Y, aunque trata de disimularlo, se cansa más rápido que antes y es imposible no ocultar las patas de gallo que se le han formado. Aún se pregunta si llegando al punto más alto de lo que puede ser su vida, si podrá cumplir todos los sueños inconclusos, algunos que sólo él sabe y otros qué por más empeño puesto, no han llegado. Un hecho innegable es el paso de la juventud. Vive una verdadera crisis psicoemocional.
  • En la mayoría de los hombres y mujeres de cincuenta años, se vive una verdadera crisis hormonal con la llegada de la andropausia (hombres) y la menopausia (mujeres) bajando el grado de actividad sexual. Para las mujeres significa el final de su etapa reproductiva cargada con bochornos y estados emocionales acompañados por el llanto. Y, para algunos hombres puede ser como la llegada de la segunda adolescencia. En ambos se presenta una verdadera crisis biológica: sequedad de la piel y el cabello, debilidad muscular e insomnio, disminución del deseo sexual y disfunción eréctil y alteración en la densidad ósea, por citar solo algunas. Lo que arrastra una crisis de ansiedad e incertidumbre. Si todo esto se presenta con alguna enfermedad crónica degenerativa se empieza a depender más de los hijos, la pareja o la familia. Es muy probable que a estas alturas algunos amigos hayan dejado este planeta y la mayoría de la gente no recuerde la música o el contexto social que ellos vivieron.
  • A los sesentas algunas personas temen por su salud, la mayoría de los hijos se ha independizado. Podría dejar de estar la pareja y la vida profesional pudo haber llegado a su fin. Pueden presentarse crisis de memoria, se presenta la jubilación y es un punto de quiebre entre la vida dependiente e independiente aún. No solo se agudiza la perdida de amigos, pareja o familiares. En ocasiones no encuentran un referente del cuál hablar pues la historia de la vida cotidiana de la niñez, resulta a veces un submundo que pocos conocen. Por ejemplo, sus juegos de la infancia resultan conductas encriptadas que solo ellos entienden (haber jugado al trompo, al yoyo, al bolillo, la matatena, a tirar los soldaditos con canicas y más).
  • Al cumplir 70, se puede vivir con el estereotipo de la ancianidad del adulto mayor, con la espalda curva, con la disminución de las capacidades físicas e intelectuales, pero también se puede vivir en plenitud la vida.

Las crisis existenciales aumentan el riesgo de padecer ansiedad y depresión e, incluso, pueden conducir al suicidio (Retzbach, 2018).  En el 2012, un estudio realizado por Boyle Buchman, encontró en personas que le daban un sentido a su vida, dos factores que actuaban como protectores en el Alzhéimer, a saber, una buena salud psíquica y una vida social activa (Thivissen, 2018).

La esperanza de vida puede ser vivida como una vida sin esperanza

La esperanza de vida en México para el 2016, de acuerdo a los datos del INEGI (2019), son para las mujeres 78 años y para los hombres 73.

¿Qué hacer con una vida, no importa cuántos años estemos vivos? ¿Cómo encontrarle sentido? La vida es una paradoja, los niños quieren ser grandes, los adolescentes un poco más mayores, los adultos jóvenes tener los bienes de los adultos maduros, los adultos maduros quieren tener una vida más tranquila, sin las presiones de haber logrado o no sus objetivos de vida.

Si logramos darle sentido a nuestra vida o no, no importa nuestra edad, la vida de cualquier manera habrá cobrado su factura. Cuando tenemos tiempo, no tenemos dinero y cuando tenemos dinero no tenemos tiempo. Cuando tenemos juventud no tenemos experiencia, y cuando tenemos experiencia la juventud se ha ido.

Pareciera ser que estamos atrapados en un circuito donde la serpiente se muerde a sí misma. Así, las crisis en la vida nos pueden llevar a enfermar más fácilmente y morir, pero si la vivimos más plenamente, conlleva efectos protectores desde el punto de vista médico.

Investigaciones como la de Tatjana Schnell, demuestran que un sentido vital marcado, pronostica una esperanza de vida mayor. Además, los individuos que ven un sentido a su vida probablemente cuiden más su salud (Thivissen, 2018).

La singularidad en la cronología de vida

  • En lo biológico, la vida es un crecimiento constante y un proceso de adaptación a nuevas etapas marcadas por etapas de vida: ser bebés, la niñez, la adolescencia, ser adultos jóvenes, maduros y de la tercera edad. Nuestras células nacen, crecen, se reproducen y mueren, en un ciclo de renovación y ciclo de vida. Cada etapa nos trae reflexiones sobre nosotros mismos y la interacción social en la salud, sobre todo porque nuestro cuerpo va cambiando.
  • En lo psicoemocional, en principio el reto de hacer o pensar cosas que hacen las personas de mayor edad que nosotros, nos hacen distinguirnos en lo positivo de los demás, y está cargada de emociones. Sin darnos cuenta cada nuevo reto, nos lleva a un sinfín de actividades (positivas o negativas) que tarde o temprano tienden a rebasarnos creando estrés psicológico o incluso a percibir que nunca podremos alcanzar las habilidades de otros. Muchas veces también nos lleva hasta el aburrimiento y crea un estrés psicológico que tarde o temprano nos llevará a uno biológico. Dejando una sensación de vacío o barril sin fondo. Nuestras emociones son capaces de enfermarnos o de crear grandes estados de satisfacción.
  • En lo trascendental, tarde o temprano podríamos hacernos preguntas básicas que también nos generan grandes placeres o satisfacciones e incluso dan rumbo a nuestra vida o hace que vivamos realmente sin rumbo.
    • ¿Quién soy?. Se define con nuestros rasgos de personalidad, aquellos que nos impulsan o nos detienen como personas.
    • ¿A dónde voy?. Es el rumbo que quiero tener en cuanto a encontrar una profesión u oficio, mismo que si decidimos por nosotros mismos podemos cambiar o mantenerlo durante toda la vida.
    • ¿Con quién voy?. Podemos hacer la elección de ir solos o en compañía de una pareja, amigos o familiares. Es normal incluso experimentar cambios con cualquiera de ellos durante toda la vida o mantenerse desde el principio hasta el fin de nuestro paso por este planeta.
    • La base es la primera pregunta y funcionan como una escalera en ascenso para llegar a otra más que engloba todas las anteriores ¿Qué sentido tiene mí vida?. Sí tenemos dificultades para resolver alguna, nos veremos impedidos para trascender y podremos sentirnos con incertidumbre y sin rumbo definido.

¿Todos buscamos darle un sentido a nuestras vidas?

Pareciera ser que todos los seres humanos tendríamos que pasar por encontrarle un sentido a nuestras vidas, pero no necesariamente es así.

En mi punto de vista existe un continuo orientado a encontrarle un sentido a la vida. Que va desde quien en las primeras etapas de su vida lo tienen claro, otros luchar por tenerlo claro y otros más no les preocupa.

  • Vivir por vivir, sin preguntarse ¿por qué, ni para qué?. Sería un vivir orientado hacia el ocio, lo inmediato. Vivir sin preocupaciones. Te conformas con lo que tienes o con lo que te llega, sin pretender más. Actualmente, muchos jóvenes sienten que las exigencias del mundo les rebasan y les llevan a vivir una especie de indiferencia hacia el sentido de su propia vida. En contraparte, hay otros jóvenes que valoran poco lo que tienen y viven una vida un tanto vacía aun contando con muchos satisfactores la mayoría de ellos proporcionados por sus padres, pero no le encuentran sentido a su vida, tal y como sucede en la depresión blanca.
    • Busca lo más vital nomas
    • Lo que es necesidad nomas
    • Y olvídate de la preocupación
    • Tan solo lo muy esencial
    • Para vivir sin batallar
    • Y la naturaleza te lo da
    • (Canción Del libro de la selva: Busca lo más vital)
  • Pasar por periodos de crisis, donde te preguntas ¿para qué o por qué vivir?. Esta fase estaría mediada por las crisis en las diferentes etapas de la vida. Donde tarde o temprano te preguntas:
    • ¿Quién soy?, ¿A dónde voy? y ¿Con quién, voy?.
  • Desde edades muy tempranas encuentran un sentido para vivir.
    • Carl Friedrich Gauss. “Nació en Brunswick en 1777 y murió en Gotinga en 1855. Desde niño demostró una gran habilidad con los números. A los tres años fue capaz de corregir un fallo que su padre había hecho en el cálculo de los sueldos de unos albañiles que trabajaban para él. A los diez años, su maestro de escuela, que quería paz en la clase, ordenó a los niños que sumaran todos los números del 1 al 100. El pequeño Gauss, casi inmediatamente, escribió la solución en su pizarra: 5050” (Historias de Matemáticas, 2019). Cuando el pequeño Carl dijo el resultado a su maestro, el pobre chico recibió una paliza pues su profesor pensó que había hecho trampa, copiando el resultado de algún lugar. Fue considerado un niño prodigio, pese a que sus padres fueron unos humildes campesinos. “Gauss no estaba seguro de su vocación: las matemáticas o la filología; pero tanto le gustaron sus resultados que se dedicó a las matemáticas” (Historias de Matemáticas, 2019). Fue un matemático, astrónomo, geobotánico y físico alemán que contribuyó significativamente en muchos campos, incluida la teoría de números, el análisis matemático, la geometría diferencial, la estadística, el álgebra, la geodesia, el magnetismo y la óptica (Wikipedia, 2019). Es considerado uno de los matemáticos más importantes de la historia.

En la búsqueda del sentido de la vida

La diversidad de personas en este planeta nos sugiere que no existe un punto de vista único para darle sentido a nuestra vida.

La psicóloga Tatjana Schnell, de la universidad de Innsbruck describe que el sentido de la vida se puede reconocer a través de cuatro características:

  1. La significación, es decir, la sensación de que lo que se lleva a cabo importa, que marca la diferencia.
  2. La pertenencia, es el sentimiento de que se tiene un lugar en el mundo.
  3. La coherencia, si lo que ocurre en la vida es armónico y congruente, y
  4. La orientación, saber los valores y objetivos que la definen (Retzbach, 2018).

Schnell (Schell, citada en Retzbach, 2018), propone también 26 fuentes que dan sentido a nuestras vidas y las agrupó en 5 grandes categorías:

  • Autotrascendencia
    • Horizontal: Unión con la naturaleza, implicación social, autoconocimiento, salud y generatividad.
    • Vertical: Religiosidad explícita y Espiritualidad.
  • Autorealización: Retos, individualismo, poder creatividad, conocimientos, libertad, rendimiento y desarrollo.
  • Orden: Moral, sentido común, arraigo y tradición.
  • Sentimientos de identidad y bienestar: Comunidad, diversión, bienestar, amor, vida consciente, cuidado y armonía.

En el mejor de los casos, se deberían alcanzar una combinación equilibrada de, al menos tres de estos cinco ámbitos. Por decirlo de otra manera, mientras más karmapuntos positivos sumemos, podemos sentirnos más plenos y satisfechos con nuestra vida, con las consecuencias positivas que de ello se desprenden.

Un ejemplo muy puntual de como muchas personas resuelven sus crisis existenciales y le dan sentido a su vida, resulta de caminatas largas y muchas veces extenuantes de fieles con un alto fervor religioso como sucede en el recorrido de los peregrinos en el Camino de Santiago en España y en México con la llegada desde pueblos remotos a la Basílica de Guadalupe.

Sugerencias para el cambio

  • Las personas que tienen un sentido de vida, tienen una mejor salud física, psicológica, emocional y son más felices. Son más sociables, optimistas y manejan mejor su estrés. Amortigua las consecuencias negativas del estrés.
  • Dar un sentido a nuestra vida va más allá de la acumulación de bienes, es un propósito por el cuál vivir.
  • Las personas que otorgan un motivo a su existencia sufren menos trastornos cardíacos (accidentes cerebro vasculares) y demencias (Alzhéimer). Aprender que la propia vida tiene un sentido especial, ayuda a superar las situaciones estresantes y a cultivar hábitos beneficiosos para el rendimiento cognitivo del cerebro. Las personas que consideran que su vida tiene sentido están más orientadas a objetivos y son más resilientes. Las intervenciones terapéuticas facilitan a las personas hallar el sentido de la vida y contribuyen al tratamiento de determinadas enfermedades (Thivissen, 2018).
  • Los procesos inflamatorios son más reducidos en quienes tienen un sentido en su vida (Retzbach, 2018).
  • Algunas personas encuentran su sentido de vida ayudando a los demás, haciendo acciones de voluntariado o en la crianza de los hijos o nietos (propios o ajenos).

Bibliografía

Historias de Matemáticas (2019), Biografía de Carl Friedrich Gauss, consultado el 24 de enero del 2019, En red: https://www.um.es/docencia/pherrero/mathis/gauss/gau.htm

INEGI (2019) Esperanza de vida, Consultado el 23 de enero del 2019, En red: http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/esperanza.aspx?tema=P

Retzbach J. (2018) La felicidad se construye con sentido, Revista de Psicología y Neurociencias, Mente y Cerebro, Mayo – Junio 2018, págs. , Barcelona.

Thivissen P. (2018) La importancia del sentido de la vida, Revista de Psicología y Neurociencias, Mente y Cerebro, Mayo – Junio 2018, págs. , Barcelona.

Wikipedia (2019) Carl Friedrich Gauss, consultado el 24 de enero del 2019, en red: https://es.wikipedia.org/wiki/Carl_Friedrich_Gauss

El sentido de la vida
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Juan Antonio Barrera Méndez
Psicólogo terapeuta individual y de pareja. Ha sido, durante más de 16 años, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana (México D. F.) en el área de Psicología. Participa como conferenciante en su país y el extranjero, también destaca como especialista en televisión, radio y otros medios. Es escritor de varios libros.

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