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Vivimos en un mundo extremadamente ruidoso. El tráfico, la televisión, el teléfono móvil… convivimos con una excesiva cantidad de ruido sin, a veces, ser conscientes de ello. Pero ¿tiene esto consecuencias a nivel físico o psicológico?, ¿estamos pasando por alto cualidades del silencio que podrían beneficiarnos? En este artículo hablamos sobre la necesidad de prestar más atención al silencio, que al ruido que nos llama constantemente.

Los beneficios que estar en silencio

“Siempre he amado el desierto. Uno se sienta en una duna de arena, no ve nada, no oye nada. Sin embargo, a través del silencio algo palpita, y brilla”. Antoine de Saint-Exupéry.

No solemos ser conscientes de la importancia que puede suponer experimentar silencio durante algunos momentos. A veces por falta de tiempo o por el estrés diario, nos dejamos llevar por el devenir de los sonidos que captan nuestra atención y nos alejan de él, sumergiéndonos en el barullo mundano y alejándonos de la introspección.

Algunas personas incluso, no se sienten confortables si no escuchan ruido a su alrededor y prefieren rodearse de sonidos que rompan el silencio, tan extraño en estos días. Esto se demuestra en estudios muy populares como el llevado a cabo por la Universidad de Virginia, en el que varios participantes debían elegir entre estar a solas, en silencio durante 10 minutos o sufrir una pequeña descarga eléctrica. Un 67% de los hombres y un 25% de las mujeres eligieron la descarga eléctrica antes de pasar ese corto espacio de tiempo a solas con sus pensamientos.

Sin embargo, muchos los beneficios que puede aportarnos pasar tiempo en silencio y que no deberíamos pasar por alto.

Beneficios fisiológicos

No son pocos los beneficios que un rato de silencio tiene para nuestro organismo. Se ha comprobado que el silencio consigue reforzar el sistema inmune, así como bajar la presión sanguínea. Además, promueve el crecimiento de nuevas células en el hipocampo, una región cerebral implicada en procesos de memoria y aprendizaje. Más aún, según esta investigación publicada por la revista Heart, gracias al decremento de estrés que el silencio consigue, incluso el sistema cardiovascular se ve beneficiado.

El silencio como arma antiestrés

El ruido produce estrés en nuestro sistema nervioso. Cuando la amígdala, una estructura cerebral implicada en las emociones y la memoria emocional, detecta el ruido, esta envía señales cerebrales que liberan hormonas como el cortisol o la adrenalina, generando esta sensación de estrés.

El silencio puede ayudar a disminuir este estrés y ansiedad generados por el ruido, así como a aliviar las tensiones gracias al decremento de adrenalina y cortisol que consigue.

Ayuda contra el insomnio

Parece que convivir con el silencio durante varios minutos al día es una ayuda para descansar mejor por las noches.

Según un estudio de JAMA Internal Medicine, las personas mayores que padecen insomnio encontraron un gran alivio ante esta afección tras seis semanas practicando la meditación, una practica que requiere huir del ruido mundano, entre otras cosas.

Fomenta la creatividad

El silencio es un arma poderosa para la creación. Al promover la relajación, las ideas surgen con más fluidez y calma y nuestra creatividad puede expandirse con más naturalidad. Cuando existen ruidos, las ideas quedan en un segundo plano y tendemos a prestar atención al entorno y olvidar así nuestra focalización para generar nuevas ideas y caminos.

No es extraño encontrar que muchos de los grandes creadores de la historia han afirmado la calidad que les proporcionaba trabajar a solas, como Isaac Newton, Albert Einstein o Roger Waters. En palabras de esta famosa cita de Pitágoras: “Escucha, serás sabio. El comienzo de la sabiduría es el silencio”.

Ayuda a la autorreflexión

El silencio puede fomentar una mayor autoreflexión y autoconocimiento. El mejor estado de concentración que produce es beneficioso para lograr estos estados introspectivos con los que afrontar los problemas e inquietudes que pueden convivir con nosotros. Sin ese paréntesis de soledad y quietud, la reflexión se vuelve más complicada y esto dificulta nuestra capacidad para ser conscientes de una realidad que puede percibirse como desorganizada, así como de tomar decisiones si es necesario.

Como antes mencionábamos, para muchas personas el silencio inspira soledad e incomodidad, ya que pueden asociarlo a una confrontación con sus propios miedos y así, tratan de evitar este estado rellenando sus minutos con ruido. Sin embargo, este ruido constante es el que verdaderamente puede desestabilizarnos física y emocionalmente. Muchos son los estudios que han confirmado el daño que el ruido exagerado y prolongado puede generarnos.

Con unos minutos de silencio al día, podemos recuperar fuerzas y beneficiarnos en muchos aspectos de nuestras vidas. La próxima vez que el ruido te haga sentir presa del estrés y la desconcentración, prueba a buscar un lugar tranquilo y a escuchar durante unos minutos el silencio, sin dejar llevarnos por los sonidos que nos distraen, simplemente focalizándonos en la calma que este nos aporta. Tu cuerpo y tu sistema nervioso lo agradecerán.

Los beneficios del silencio
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