mario benedetti

Mario Benedetti (1920-2009) fue un novelista, dramaturgo y poeta uruguayo que escribió sobre la vida, el amor y la lucha política.

Benedetti fue uno de los autores más altamente reconocidos y queridos de América Latina que escribió (sobre todo) sobre la vida cotidiana en Montevideo. Escribía con una prosa coloquial y un humor punzante sobre personas de la clase media uruguaya y sus problemas diarios.

Como poeta, novelista, ensayista, crítico, periodista, dramaturgo, compositor y guionista, la vasta obra de Benedetti abarca todos los géneros y es conocida en todo el mundo. Escribió para revistas y periódicos en Uruguay, Argentina y México. Además, muchos de sus trabajos están representados en antologías publicadas en Uruguay, Argentina, Chile, México, Inglaterra, Italia, Estados Unidos, Israel, Venezuela y España. Algunos de sus textos poéticos tienen música y se citan con frecuencia en conciertos populares especialmente en latinoamérica.

Entre sus publicaciones más conocidas están: El amor, las mujeres y la vida, La tregua, Vivir adrede, Biografía para encontrarme e Historias de la vida.

Las mejores citas de Mario Benedetti

En la vida hay que evitar tres figuras geométricas: los círculos viciosos, los triángulos amorosos y las mentes cuadradas.

Tengo la teoría de que cuando uno llora, nunca llora por lo que llora, sino por toas las cosas por las que no lloró en su debido momento.

La mejor manera de ser feliz con alguien es aprender a ser feliz solo, así la compañía es una cuestión de elección y no de necesidad.

La incertidumbre es una margarita cuyos pétalos no se terminan jamás de deshojar.

Un río de tristeza circula por mis venas, pero me he olvidado de llorar.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.

Es claro que lo mejor no es la caricia en sí misma, sino su continuación.

Te he dejado pensando en muchas cosas, pero ojalá pienses un poco en mí.

Después de todo, la muerte solo es un síntoma de la vida.

De dos peligros debe cuidarse el hombre nuevo: de la derecha cuando es diestra, de la izquierda cuando es siniestra.

Ojalá que la espera no desgaste mis sueños.

Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida.

La perfección es una pulida corrección de errores.

Siempre ando de mal genio. Yo qué sé. Como si me sintiera incómodo conmigo mismo.

A veces me siento infeliz sin un motivo concreto.

No vayas a creer lo que te cuentan del mundo, ya te dije que el mundo es incontable.

Si alguna vez me suicido, será en domingo. Es el día más desalentador, el más insulso.

No sé tu nombre, sólo sé la mirada con que me lo dices.

Yo quisiera ser yo, pero un poco mejor.

Somos tristeza, por eso la alegría es una hazaña.

En este mundo tan codificado con internet y otras navegaciones, yo sigo prefiriendo el viejo beso artesanal que desde siempre comunica tanto.

Cuando los odios andan suelto, uno ama en defensa propia.

Todos queremos lo que no se puede, somos fanáticos de lo prohibido.

Acá hay tres clases de gente: la que se mata trabajando, las que deberían trabajar y las que tendrían que matarse.

Te espero cuando miremos al cielo de noche: tú allá, yo aquí.

De todas aquellas manos, la suya era la única que me transmitía la vida.

En ciertos oasis el desierto es sólo un espejismo.

Melancolía: manera romántica de estar triste.

Yo no sé si dios existe, pero si existe, sé que no le va a molestar mi duda.

Que alguien te haga sentir cosas sin ponerte un dedo encima, eso es admirable.

Es curioso cómo a veces se puede llegar a ser tan inocentemente cruel.

Tengo la horrible sensación de que pasa el tiempo y no hago nada y nada acontece, y nada me conmueve hasta la raíz.

Que te quede bien claro. Donde acaba tu boca, ahí empieza la mía.

Yo amo, tú amas, el ama, nosotros amamos, vosotros amáis, ellos aman. Ojalá no fuese conjugación sino realidad.

Me gustaría mirar todo de lejos pero contigo.

Nunca pensé que en la felicidad hubiera tanta tristeza.

La mariposa recordará por siempre que fue gusano.

El que hace trampa es porque no tiene coraje para ser honesto.

Sus labios eran una caricia necesaria, cómo podía haber vivido hasta ahora sin ellos.

Tus ojos son mi conjuro contra la mala jornada.

Pedir perdón es humillante y no arregla nada. La solución no es pedir perdón, sino evitar los estallidos que hacen obligatorias las excusas.

Cinco minutos son suficientes para vivir una vida entera, así de relativo es el tiempo.

Lo que más me gusta de vos es algo que no habrá tiempo capaz de quitártelo.

El amor es una palabra, un pedacito de utopía.

Ya casi es hora de que empiece a dedicarte mi insomnio.

Un pesimista es solo un optimista bien informado.

Creo que la vida es un paréntesis entre dos nadas. Soy un ateo. Creo en un dios personal, el cual es la consciencia, y eso a lo que tenemos que rendir cuentas cada día.

La verdadera división de las clases sociales habría que hacerla teniendo en cuenta la hora en que cada uno se tira de la cama.

Nacemos tristes y morimos tristes pero en el entretiempo amamos cuerpos cuya triste belleza es un milagro.

Una de las cosas más agradables de la vida: ver cómo se filtra el sol entre las hojas.

Un abogado con cartera puede robar más que mil hombres armados.

Así estamos, cada uno en su orilla, sin odiarnos, sin amarnos, ajenos.

La seguridad de saberme capaz para algo mejor, me puso en las manos la postergación, que al fin de cuentas es un arma terrible y suicida.

Que el mundo y yo te queremos de veras, pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Es casi ley, los amores eternos, son lo más breves.

La infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.

Hay menos tiempo que lugar, no obstante, hay lugares que duran un minuto y para cierto tiempo no ha lugar.

Cuando tengo preocupaciones, miedos o una historia de amor, tengo la suerte de ser capaz de transformarlo en un poema.

Me explicaron que era una cordial invitación a que me fuera de inmediato.

Una confesión: la soledad ha dejado de herirme.

Necesito no caer en el remoto riesgo de necesitarte.

Algunas cosas del pasado desaparecieron pero otras abren una brecha al futuro y son las que quiero rescatar.

No hay que prometer nada porque las promesas son horribles ataduras, y cuando uno se siente amarrado, tiende a liberarse, eso es fatal.

También siento un leve resquemor frente a lo cursi, y a mí lo cursi me parece justamente eso: andar siempre con el corazón en la mano.

Porque tú siempre existes dondequiera, pero existes mejor donde te quiero.

Todos necesitamos alguna vez un cómplice, alguien que nos ayude a usar el corazón.

Si habito en tu memoria no estaré solo.

Me gusta el viento, no sé por qué, pero cuando camino contra el viento parece que me borra cosas. Quiero decir: cosas que quiero borrar.

Se oyen pasos de alguien que no llegan nunca.

Lo qué uno quiere de verdad, es lo que está hecho para uno; entonces hay que tomarlo, o intentar. En eso se te puede ir la vida, pero es una vida mucho mejor.

Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.

No me tientes, que si nos tentamos no nos podremos olvidar.

Hay pocas cosas tan ensordecedoras como el silencio.

No sé por qué, pero hoy me ha dado por extrañarte, por echar de menos tu presencia. Alguien me dijo que el olvido está lleno de memoria.

La realidad es un manojo de problemas sobre los cuales nadie reclama derechos de autor.

Más que sus ojos, su mirada. Miraba como queriendo decir algo y no diciéndolo.

No solo intervienen los condicionantes de la infancia sino la moral pública como país, nos hizo esclavos de las apariencias.

Los sentimientos son inocentes como las armas blancas.

Más que besarla, más que acostarnos juntos, más que ninguna otra cosa, ella me daba la mano y eso era amor.

Lo nuestro es ese indefinido vínculo que ahora nos une.

Ella no decía nada. Le gustaba que él le dijera cosas, pero ella callaba. Solo sus manos y sus ojos hablaban y eso bastaba.

Y para estar total, completa, absolutamente enamorado, hay que tener plena conciencia de que uno también es querido, que uno también inspira amor.

Usted no sabe cómo yo valoro su sencillo coraje de quererme.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que sale del corazón.

Sé que voy a quererte sin preguntas, sé que voy a quererte sin respuestas.

Lo cierto es que yo ignoraba que tenía en mí esas reservas de ternura.

En realidad, sólo existe la dirección que tomamos, lo que puede haber sido ya no vale.

Defender la alegría como una trinchera, defenderla del escándalo y la rutina, de la miseria y los miserables, de las ausencias transitorias y las definitivas.

Puedes venir a reclamarte como eras. Aunque ya no seas tú.

Hay diez centímetros de silencio entre tus manos y mis manos, una frontera de palabras no dichas entre tus labios y mis labios. Y algo que brilla así de triste entre tus ojos y mis ojos.

Te espero cuando la noche se haga día, 
suspiros de esperanzas ya perdidas. No creo que vengas, lo sé.

Si el corazón se cansa de ver, ¿Para qué sirve?

Sin embargo todavía dudo de esta buena suerte, porque el cielo de tenerte me parece fantasía.

La soledad nunca viene sola, si se mira por sobre el hombro mustio de nuestras soledades, se verá un largo y compacto imposible; un sencillo respeto por terceros o cuartos; ese percance de ser buena gente.

Si uno conociera lo que tiene con tanta claridad como conoce lo que le falta.

Es lindo saber que usted existe.

Quizá eso nos haya unido. Tal vez unido no sea la palabra más apropiada. Me refiero al odio implacable que cada uno de nosotros siente por su propio rostro.

Contra el optimismo no hay vacunas.

Quién lo diría, los débiles de veras nunca se rinden.

La muerte se lleva todo lo que no fue, pero nosotros nos quedamos con lo que tuvimos.

“Ida y vuelta” viéndola en retrospectiva fue una mala obra, tuvo premios y demás pero yo no estoy conforme con su éxito y, creo que su posición política estuvo muy mal planteada.

Los odios vivifican y estimulan solo si es uno quien los gobierna; destruyen y desajustan cuando son ellos los que dominan.

Querido, nuestro matrimonio no ha sido un fracaso, sino algo mucho más horrible: un éxito malgastado.

Posiblemente me quisiera, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme.

Usted tiene todas las condiciones para concurrir a mi felicidad, pero yo tengo muy pocas para concurrir la suya.

El plan trazado es la absoluta libertad. Conocernos y ver qué pasa, dejar que corra el tiempo y revisar. No hay trabas. No hay compromisos.

Fíjese que cuando sonríe se le forman unas comillas en cada extremo de su boca. Esa, su boca, es mi cita.

Los pintores que nunca me gustaron en las reproducciones me gustaban en los cuadros originales. Las visitas a los museos fue una de las cosas que más me importó en mis viajes.

Cada vez que te enamores no expliques a nadie nada, deja que el amor te invada sin entrar en pormenores.

Y aunque no siempre he entendido
 mis culpas y mis fracasos, en cambio sé que en tus brazos el mundo tiene sentido.

“Los suicidas son asesinos tímidos” siempre me ha gustado esa frase y siempre la amaré.

Posiblemente me quisiera, vaya uno a saberlo, pero lo cierto es que tenía una habilidad especial para herirme.

Todas las noches me torturo pensando en ti.

De pronto nos sentimos prisioneros de una circunstancia que no buscamos, sino que nos buscó.

Suspiros de esperanzas ya perdidas.

Esa felicidad con todas sus letras en mayúsculas no existe ¡Ah! Pero si fueran en minúsculas sería tan similar a lo que viene siendo nuestra pre-soledad.

Después de la alegría viene la soledad, después de la plenitud viene la soledad, después del amor viene la soledad. Ya sé que es una pobre deformación, pero lo cierto es que en ese minuto uno se siente sólo en el mundo, sin asideros, sin pretextos, sin abrazos, sin rencores. Sin las cosas que unen o separan. Y en esa sola manera de estar solo, ni siquiera uno se apiada de uno mismo.

Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas de pronto cambiaron todas las preguntas.

Mi padre y mi madre, aunque nunca se divorciaron, siempre se llevaron muy mal; para un niño siempre es algo traumatizante, mi forma de escribir mucho tiene que ver con eso.

La víspera indeleble es un libro muy malo, yo nunca lo incluyo en el inventario de lo malo que es.

Cuando las cosas se pusieron difíciles en nuestro país, afortunadamente la revista cruzó las dos fronteras.

Lo que me convirtió al anti imperialismo fue mi visita a los Estados Unidos. La discriminación con respecto a negros, puerto riqueños y checanos. Fue algo que me conmovió mucho.

120 frases de Mario Benedetti para pensar en la vida
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