El lenguaje es un mecanismo inherente al ser humano. La capacidad del lenguaje nos ha permitido transmitir conocimientos y evolucionar como especie. Según Chomsky, uno de los lingüistas más reconocidos a día de hoy, quien ha elaborado una teoría del lenguaje que ha representado una revolución en este área de estudio, el ser humano tiene la capacidad innata de adquirir el lenguaje.

Así, Chomsky afirma que los niños nacen con la habilidad de recibir los estímulos externos y procesarlos para ir configurando su mente para reconocer aquellos sonidos que, combinados formarán palabras y frases que le permitirán, con los años, expresar ideas y sentimientos con facilidad.

El cerebro del bebé y la adquisición del lenguaje

En esta misma línea, Patricia Kuhl, investigadora de la adquisición temprana del lenguaje y el desarrollo del cerebro, ha llevado a cabo un estudio en el que demuestra que los niños, desde que son bebés, filtran aquellos sonidos que les son más familiares y que son los que necesitarán conocer para desarrollar la que será su lengua materna.

Estos sonidos serán distintos en función de la lengua que hable su entorno. Un niño japonés guardará en su registro los sonidos propios de la lengua japonesa, mientras que un niño estadounidense registrará aquellos sonidos propios del inglés. Esto ocurre porque los niños están expuestos a dichos sonidos desde el momento en el que nacen.

Para demostrar esto, Kuhl realiza un experimento con dos bebés de un año, uno que se ha criado en un entorno de habla inglesa y otro que se ha criado en un entorno de habla japonesa, para ver cuál es su actividad cerebral ante los distintos sonidos. Al analizar los resultados se observa que el bebé japonés no reacciona a los sonidos del inglés y el inglés no reacciona al japonés.

Pero el dato curioso es que, hasta los seis meses, el reconocimiento de las lenguas en ambos niños era el mismo y reaccionaban a los sonidos del mismo modo. Es entre los seis y los ocho meses cuando la curva de reconocimiento de los sonidos empieza a inclinarse a uno u otro idioma.

La conclusión de Kuhl es que la adquisición del lenguaje modifica determinadas áreas del cerebro que facilitan que los niños tengan más capacidad para comprender los sonidos a medida que crecen. Si los niños son estimulados en dos lenguas, su capacidad de reconocimiento de sonidos será mayor que la de aquellos niños que solo son estimulados en una.

Los niños bilingües y su facilidad con los idiomas

Este estudio explica además que la adquisición del lenguaje en los niños es vertiginosa hasta los siete años, momento en el que comienza a descender la velocidad a la que aprenden. El hecho de que los niños estén expuestos a más de un idioma desde el momento en el que nacen, contribuye a que tengan más facilidad en el futuro para adquirir nuevas lenguas.

Es por ese proceso de reconocimiento sonoro que los bebés almacenan una mayor cantidad de sonidos reconocibles al verse expuestos a un entorno bilingüe. Así, a medida que crecen, aprenden los dos idiomas con mucha más facilidad, porque han registrado los fonemas que necesitarán pronunciar cuando quieran emitir un mensaje en una u otra lengua.

En este contexto, aquellos padres que puedan facilitar a sus hijos un entorno bilingüe los estarán ayudando a que en el futuro puedan desenvolverse en más de una lengua con soltura y a que aprendan nuevas lenguas en menos tiempo.

Por María José Madarnás, editora de Maternidad Fácil.

La estimulación temprana del bilingüismo
Vota este artículo!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.