Frases célebres de Alejandro Magno

Verificado Redactado por Bernardo Peña. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 30 abril 2021.

Alejandro III de Macedonia, más conocido como Alejandro Magno (Magno: «El Grande»), fue Rey de Macedonia y el mayor conquistador de la Edad Antigua. Nació en Pela, Grecia, en el 356 a. C. y murió en Babilonia en el 323 a. C., con solo 33 años.

Partió de Macedonia para acabar con la amenaza persa aqueménida, y terminó por conquistar al mayor imperio que había conocido el mundo hasta la fecha. También, conquistó Egipto y fue proclamado faraón, y recibido como un dios viviente.

El nombre de Alejandro Magno trascendió su época y, hoy en día es un referente para el mundo occidental, no solo por sus conquistas, sino por sus reformas administrativas, culturales y políticas. Se mostró generoso con sus enemigos y expandió la civilización helénica hasta el río Ganges, donde sus hombres le exhortaron para dar la vuelta.

Frases célebres de Alejandro Magno

Una de las cosas que aprendí cuando estaba negociando era que hasta que no me cambiara a mí mismo, no podía cambiar a otros.

En el universo hay mundos innumerables y yo aún, no he conquistado uno solo.

No hay nada imposible para aquel que lo intenta.

La gloria corona las acciones de aquellos que se exponen al peligro.

El cielo no puede tolerar dos soles, ni la tierra dos amos.

Al final, cuando todo se acaba, lo único que importa es lo que has hecho.

Preferiría vivir una vida corta y llena de gloria, que una larga sumida en la oscuridad.

De la realización de cada uno, depende el destino de todos.

Ahora que las guerras están llegando a su fin, deseo que ustedes sean capaces de prosperar en paz.

Cuando damos a alguien nuestro tiempo, en realidad damos una parte de nuestra vida, que nunca vamos a recuperar.

¿Quién no desea una victoria en la que pueda unir los lugares de su reino, tan dividido por la naturaleza, y en la que pueda obtener trofeos de otros mundos conquistados?

No tengo miedo de un ejército de leones dirigido por una oveja. Tengo miedo de un ejército de ovejas dirigido por un león.

Ahora temen al castigo y ruegan por sus vidas, así que les dejaré libres, no por ninguna otra razón, sino para que puedan ver la diferencia entre un rey griego y un tirano bárbaro. Así que no esperen a sufrir ningún daño de mí. Un rey no mata a los mensajeros.

¿Cómo un hombre va a ser capaz de cuidar su propio caballo, pulir su lanza y su casco, si ha perdido la costumbre de atender a su propia persona, que es su posesión más preciada?

Oh, qué afortunado el joven Aquiles, que encontró en Homero el heraldo de su gloria.

Por mi parte, considero que para los hombres de espíritu, no hay más meta o fin de sus labores que las labores mismas.

Más frases de Alejandro Magno

El esfuerzo y el riesgo son el precio de la gloria, pero es una cosa preciosa el vivir con valor y morir dejando una fama eterna.

Dios es el padre común de todos los hombres.

El verdadero amor nunca tiene un final feliz, porque no hay final para el amor verdadero.

A través de cada generación de la raza humana ha habido una guerra constante, una guerra con miedo. Aquellos que tienen el coraje de conquistarlo se liberan y aquellos que son conquistados por él sufren hasta que tienen el coraje de vencerlo, o la muerte los toma.

Nosotros de Macedonia, durante las generaciones pasadas hemos sido entrenados en la dura escuela del peligro y la guerra.

No tengo una sola parte de mi cuerpo, por lo menos enfrente, que no tenga cicatrices.

Sin conocimiento, la habilidad no se puede enfocar. Sin habilidad, la fuerza no puede ser ejercida y sin fuerza, el conocimiento no puede ser aplicado.

Soldados, en los últimos días, hombres desesperados han intentado apartarme de ustedes, pero por la gracia de la providencia de los dioses, aún sigo entre los vivos y voy a prevalecer.

De la realización de cada uno, depende el destino de todos.

El sexo y dormir solo, me hacen consciente de que soy mortal.

Cuán grandes son los peligros que enfrento, para ganar un buen nombre en Atenas.

Clasifico a los hombres utilizando un sólo criterio: la virtud. Para mí, los extranjeros virtuosos son griegos y los griegos malvados son peores que los bárbaros.

Estoy involucrado en la tierra de un pueblo valiente y aguerrido, donde cada pedazo de tierra es como un pozo de acero, confrontando a mis soldados.

Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego».

Deja un comentario