Fenómeno Dunning-Kruger: efecto ilusorio de superioridad

Verificado Redactado por Xevi Molas. Este artículo ha sido revisado, actualizado y verificado por nuestro equipo de psicólogos por última vez el 8 abril 2020.

El fenómeno Dunning-Kruger está más presente de lo que pensamos y aún podemos observarlo más en la época de las redes sociales. Dos personas entablan un debate. Uno de ellos es experto en una materia concreta, por ejemplo, medicina. Otro de ellos, por diversas circunstancias no posee conocimientos sobre el tema. ¿Qué ocurre en muchos casos? El que carece de conocimientos se empeña en llevar más razón que el que sí sabe de un ámbito concreto. Es más, es incapaz de ver los logros y las habilidades ajenas. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado en mitad de un debate o discusión con otra persona cuyos conocimientos son más escasos que los nuestros pero se aferraban a su punto de vista? ¿Cuántas veces alguien que carece de cierto conocimiento nos ha querido desacreditar en algo que sí dominamos?

Antes de comenzar de lleno, es importante aclarar que el fenómeno Dunning-Kruger y este artículo no pretenden clasificar a las personas en mejores o peores. Tan solo se ofrece información sobre un fenómeno observado por ambos psicólogos en la década de los años 90 y que fue y sigue siendo estudiado por diversos investigadores. En ningún momento se hace o se hará alusión a ser mejor o peor persona o a valer más o menos. Tan solo se resalta la consecuencia que puede tener en algunas personas las escasas habilidades en el procesamiento de la información y el un bajo nivel cultural.

Fenómeno Dunning-Kruger

En el año 1999, los psicólogos David Dunning y Justin Kruger descubrieron un fenómeno muy curioso basado en dos principios:

  1. Los individuos incompetentes tienden a sobreestimar sus propias habilidades.
  2. Los individuos incompetentes son incapaces de reconocer las verdaderas habilidades de los demás.

Para profundizar en estos dos principios, diseñaron un experimento en el que midieron las habilidades intelectuales y sociales de diversos estudiantes y después les pidieron una autoevaluación. ¿Qué resultados obtuvieron? En palabras de los propios investigadores:

  1. Los alumnos más brillantes, consideraban que estaban por debajo de la media.
  2. Los mediocres consideraban que estaban por encima de la media.
  3. Los menos dotados y más inútiles se mostraban convencidos de estar entre los mejores.

Lo que Dunning y Kruger averiguaron, es que este fenómeno psicológico muestra que algunas personas con escasas habilidades y conocimientos, sufren lo que se podría considerar un efecto ilusorio de superioridad. Esto es, tienden a pensar que saben mucho más de lo que saben y a considerarse más inteligentes que individuos con una preparación más extensa. Todo ello fruto de que su propia incompetencia, les dificulta reconocer tanto sus limitaciones y errores así como reconocer la competencia de los demás. Sin embargo, no se quedaría ahí, ya que mientras aquellos más ignorantes tienden a sobrevalorar sus competencias, los que realmente gozan de una preparación más amplia suelen tender a subestimar su potencial.

Como describe el equipo de Gómez-Puerta (2019)«los individuos menos competentes tienden a sobreestimar su competencia y rendimiento, mientras que los sujetos más competentes tienden a subestimarse, considerando que su competencia y rendimiento es inferior al real».

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¿Por qué se produce el fenómeno Dunning-Kruger?

Detrás del fenómeno Dunning-Kruger parece esconderse un sesgo cognitivo. Tversky y Kahneman (1983), definen los sesgos cognitivos como «formas no razonadas en que se toman las decisiones permitiendo hacer deducciones sin caer en un alto nivel de esfuerzo, lo que podría desencadenar que la toma de decisiones sea de manera tendenciosa o errada». Este tipo de errores ocurren a causa de nuestra forma de procesar la información. La mente toma atajos para obtener la respuesta más rápida posible. Por lo que si la información que tenemos es pobre y nuestra forma de procesar la información no es la más eficaz, el resultado de nuestra decisión será pobre.

Cuando alguien posee escasas habilidades de razonamiento y bajos niveles de conocimiento, la decisión final tenderá a ser de baja calidad. Además, no solamente suelen llegar a conclusiones erróneas sino que son incapaces de darse cuenta de sus limitaciones. Kruger y Dunning (2002) describen que una de las posibles causas de la falta de conciencia de las propias limitaciones es «la existencia de habilidades metacognitivas insuficientes para evaluar el propio desempeño en un determinada área profesional». De esta forma y como afirman Mobius, Niederle, Niehaus, y Rosenblat (2011), el individuo se enfrenta ante la «dificultad para realizar reflexión crítica sobre el propio trabajo como fundamento para la mejora continua del desempeño».

Consecuencias sobre el propio individuo

Como recoge el equipo de Gómez-Puerta, se trata de un efecto especialmente relevante ya que «condiciona seriamente las posibilidades de mejora continua en el ámbito profesional». Al no ser conscientes de nuestras necesidades de mejorar, podemos caer en la no reflexión personal y tender a desacreditar a los demás. Del mismo modo que ocurre en el ámbito laboral y académico ocurre en el ámbito diario. Observamos a nuestro alrededor, en foros, en redes sociales, personas cuyo conocimiento sobre una materia es limitado pero su seguridad y creencia de una superioridad es abrumadora.

Por otro lado, un efecto positivo que tiene sobre el individuo el fenómeno Dunning-Kruger, es que al no tener conciencia de sus limitaciones, es más feliz. Piensa que su forma de ver la vida es la correcta. Vive sobreestimándose y consigue ser más feliz que aquellos más aptos. Los que poseen más habilidades en el procesamiento de la información y poseen cierta formación, tienen conciencia tanto de sus limitaciones como de lo «poco» que saben con respecto a todo lo que se podría saber. Por ello, ese punto de vista más realista puede llevarles a pensar que sus habilidades son más limitadas, y en muchas ocasiones, les pueden ocasionar ciertos problemas de autoestima.

Bibliografía

  • Kruger, J., y Dunning, D. (1999). Unskilled and unaware of it: how difficulties in recognizing one’s own incompetence lead to inflated self-assessments. Journal of Personality and Social Psychology, 77(6), 1121–1134.
  • Kruger, J., y Dunning, D. (2002). Unskilled and unaware–but why? A reply to Krueger and Mueller. Journal of Personality and Social Psychology, 82(2), 189–192.
  • Mobius, M., Niederle, M., Niehaus, P., y Rosenblat, T. (2011). Managing Self-Confidence: Theory and Experimental Evidence. Cambridge, MA.
  • Gómez-Puerta, M., Bueno-Vargas, M., Casero-Martínez, A., Chiner, E., Fajardo, I., Melero-Pérez, P., Rodríguez, R., Salmerón, L. y Gómez, A. (2019). Identificación de la presencia de sesgo cognitivo derivado del efecto de Dunning-Kruger en estudiantes universitarios. (Pag.767-782). En Memòries del Programa de Xarxes-I3CE de qualitat, innovació i investigació en docència universitària. Convocatòria 2018-19. Universidad de Alicante.
  • Tversky, A., y Kahneman, D. (1983). Extensional versus intuitive reasoning: The conjunction fallacy in probability judgment. Psychological Review, 90(4), 293–315

Licenciado en Psicología por la Universidad de Granada. Psicólogo Sanitario. Máster en Inteligencias Múltiples por la Universidad de Valencia. Instructor en Meditación Budista por el Centro Internacional de Estudios Budistas.

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