El Slow Sex

No hay manera correcta de disfrutar del sexo. La sexualidad es algo personal y cada cual lo disfruta a su manera. Hay quienes buscan la pasión en cada encuentro y hay gente a la que les va más el sexo tranquilo, las caricias, conocer su cuerpo y el de su amante en una experiencia sensual sin reloj, disfrutando de cada detalle.

Vivimos en la sociedad de la inmediatez, y esta prisa por vivir las cosas la hemos trasladado a todos los ámbitos de la vida y la sexualidad no es una excepción. Estas prisas solo acaban por apagar la pasión, convirtiendo el sexo en algo rutinario, aburrido y decepcionante.

Cuando la pareja lleva un tiempo junta las relaciones sexuales suelen tender a hacerse monótonas si no se interviene en ellas. La idea del Slow Sex es romper con esta monotonía y que el sexo vuelva a ser algo apasionante y divertido.

En esta práctica sexual el orgasmo no debería de ser el objetivo.  El Slow Sex, que no es otra cosa que practicar el sexo despacio, se disfruta de cada instante, consiguiendo así una experiencia mucho más intensa y placentera, al retrasar el orgasmo y la eyaculación, así el orgasmo se convertirá en la culminación de una sesión súper placentera de sexo.

¿Es lo mismo Slow Sex que sexo tántrico?

El Slow Sex tiene similitudes con el sexo tántrico, pero no son lo mismo. El sexo tántrico tiene detrás toda una filosofía de vida y no es apto para todo el mundo, a diferencia del Slow Sex que es bastante más sencillo de practicar.

Lo que comparten ambas prácticas es que entienden la sexualidad como una experiencia integral que incluye el cuerpo, el alma, las emociones y que no se limita a la experiencia genital.

Beneficios de practicar el Slow Sex

El principal beneficio de este tipo de sexo es que no solo permite tener un placer más largo e intenso, sino que también mejora nuestra salud, por ejemplo:

  • Se realiza ejercicio

Cuando estamos disfrutando del sexo estamos haciendo deporte, por lo que estamos mejorando el funcionamiento del corazón.

  • Es antidepresivo

Permite la activación de ciertos neurotransmisores que funcionan a modo de antidepresivo. Durante el sexo aumenta la oxitocina que es la hormona del amor, y esto produce calma y reduce el estrés.

  • Mejora la relación con la otra persona

Como estamos relajados esto ayuda a establecer lazos con los demás

  • Mejora el estado de la piel

Favorece la circulación sanguínea y se reducen las toxinas.

Cómo practicar el Slow Sex

Como todo en el sexo, no hay una única forma de practicar el Slow Sex, pero sí que hay algunos consejos para tener en cuenta.

  • Encontrar el momento. Lo fundamental en el Slow Sex es, sobre todo, tener tiempo. Es por eso por lo que para practicarlo es mejor que ningún miembro de la pareja tenga la cabeza en otro sitio, un momento ideal es un fin de semana sin obligaciones o durante las vacaciones. Se puede crear un ambiente acogedor con música sensual.
  • Conocer nuestro cuerpo y conocer el cuerpo de la pareja. Para que la experiencia resulte satisfactoria es fundamental conocer el cuerpo de uno mismo y el cuerpo de la pareja.
  • El sexo es mucho más que penetración. Explorar las zonas erógenas de la pareja es una manera de descubrir partes del cuerpo que habitualmente no están erotizadas.
  • Ir parando durante el sexo, no solo se retrasa el orgasmo, sino que se gana en confianza, mirarse a los ojos, hablar de aquello que gusta y lo que no.
  • No usar las manos para dar placer. Será todo un reto y seguro que el sexo será mucho más divertido.
  • Jugar con los sentidos, aceites aromáticos, alimentos, hielo para despertar las zonas sensibles. Las combinaciones son infinitas. Una venda en los ojos o que uno este atado mientras el otro juega con su cuerpo intensificaran las sensaciones.
  • Añadir juguetes sexuales, un ejemplo seria un vibrador para jugar de manera externa, intentando alejarnos lo máximo de los genitales. También la lencería erótica ayudará a subir la temperatura.
  • Introducir novedades. Por ejemplo, masajes en los pies, en el ano, realizar sexo oral estimulando las zonas de alrededor de los genitales como el perineo.
  • Las miradas y la respiración. Para este tipo de experiencia sexual hay que estar presente por lo que el contacto visual es fundamental. También una respiración profunda y que nos sitúe en el aquí y ahora ayudará que nos concentremos en lo que estamos viviendo y sea más fácil olvidarnos de las preocupaciones diarias.

Y sobre todo, olvidarnos de aquellas premisas que no nos dejan disfrutar de este tipo de sexo, como que es necesario alcanzar el orgasmo o intentar alcanzar el orgasmo simultáneo. Lo importante es compartir un momento de conexión y disfrute con la otra persona

El Slow Sex está enfocado más en el proceso que en la meta, así que no tiene reglas, la única es estar con la pareja y disfrutar de cada beso y de cada caricia.

Bibliografía

Richarson, D (2019) Slow Sex, Sexo sin Prisas: Sensualidad consciente para una sexualidad plena y sostenida. Mallorca, España: Editorial Gulaab

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Monica Leiva
Licenciada en Psicología por la UAB y Master en Sexología y Terapia de Pareja por la AEPCCC. Experta en personas con diversidad funcional con más de 15 años de experiencia en Atención directa en CIPO. Experiencia en programas de inserción socio-laboral tanto a nivel voluntario como remunerado en Fundaciones como Trinijove, Clariana y Cruz Roja. Escritora.

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