La disritmia circadiana como patogénesis de la depresión endógena



La explicación de los síntomas de la depresión endógena solamente en términos cognitivos parece difícil (p. ej., las diferencias estacionales en su incidencia, los rápidos cambios afectivos, el cambio del humor durante el día, etc.).

Algún tipo de mecanismo o anormalidad biológica parece necesario para explicar adecuadamente estos síntomas. En este sentido, se ha hipotetizado que la alteración en los ritmos circadianos podría constituir la patogénesis de la depresión endógena.



Definición de patogénesis y su relación con la depresión endógena

La patogénesis de una enfermedad hace referencia a aquellos factores que le dan a la enfermedad su autonomía temporal y espacial. Como, por ejemplo, alguna alteración biológica desencadenada por el agente etiológico, y que perdura después de desaparecido éste.

De esta forma, se podrían distinguir tres conceptos dentro de la noción de enfermedad:

  • La causa o etiología
  • Aspectos de vulnerabilidad genética, constitucional o psicológica
  • La patogénesis o alteración fisiológica que produce la etiología

Por ejemplo, en el caso de una úlcera, un aspecto de la etiología puede ser el estrés, la vulnerabilidad, la mayor reactividad gastrointestinal. La patogénesis de la úlcera, la lesión en el estómago.

Este último aspecto hace que la úlcera persista a pesar de que los elementos estresantes sean retirados, lo que hace que la úlcera sea algo más (una enfermedad) que una reacción hacia situaciones externas (como podría ser una gastritis que desaparece al retirar la situación aversiva).

De este modo, el concepto de patogénesis es útil para diferenciar fenómenos reactivos y enfermedad.

¿Por qué ciertas modalidades de depresión son resistentes al tratamiento?

La patogénesis puede explicar por qué se mantiene el estado depresivo en situaciones ya no estresantes, los síntomas neurobiológicos y hormonales, la gran latencia de los efectos de los antidepresivos, etc.

La disfunción de los ritmos circadianos constituiría la “lesión” orgánica en la depresión que, causada por agentes psicológicos (aunque posiblemente facilitada por diversos factores de vulnerabilidad), a su vez causa alteraciones emocionales y cognitivas que hacen que perdure el trastorno.

El concepto de patogénesis nos permite diferenciar las reacciones depresivas de la depresión endógena, que presenta características de disfunción neurobiológica. En la que, por tanto, parece necesario postular ciertos trastornos somáticos o mecanismos fisiológicos implicados en su manifestación.

La “ruptura” de la homeostasis de los ritmos circadianos

La disrupción de los ritmos circadianos proporciona una autonomía a la depresión, dejando se ser meramente un fenómeno reactivo. Una vez alterados, los ritmos circadianos necesitan cierto tiempo en restaurarse.

Las reacciones depresivas hacia eventos externos se pueden esperar que se resuelvan una vez que el estresor es retirado. Sin embargo, en la depresión endógena las alteraciones perduran después de retirado el estresor. Tampoco responden de forma aguda a la medicación.

Actualmente es un hecho claro que el estrés psicológico es un precursor tanto de la depresión endógena como de la reactiva. No obstante, los sucesos vitales no suelen desencadenar la depresión de tipo endógeno de forma inmediata.

De hecho, puede transcurrir un período relativamente largo de tiempo antes de la aparición del episodio. Esto es difícil de explicar, ya que algunas veces la depresión sobreviene cuando las crisis se han resuelto.

Se puede proponer un modelo teórico, basado en la alteración de los ritmos circadianos como patogénesis de la depresión endógena.

Modelo sobre los mecanismos por los cuales el estrés psicosocial desencadena la depresión endógena

Primera fase

Como primer paso, los sucesos vitales ocasionan un disrritmia circadiana a través de dos mecanismos:

  • Directamente a través de las respuestas fisiológicas relacionadas con el estrés
  • Indirectamente por medio de la alteración de las rutinas cotidianas

Segunda fase del modelo desencadenante de la depresión endógena

En segundo lugar, es un hecho conocido que la disrritmia circadiana acarrea consecuencias a nivel neurovegetativo y neuropsicológico. Por tanto, causa una debilidad fisiológica similar a la de la depresión endógena y la indefensión aprendida

Por ejemplo, síntomas de disforia, pérdida de peso, anorexia, falta de energía, insomnio e irritabilidad. La alteración de los ritmos circadianos conduce a déficits motivacionales.

Es típica la presencia de un estado funcional caracterizado por pobre atención, pérdida de energía e interés y pensamientos rumiativos. Como se sabe, una de las características distintivas de la depresión.

También hay que tener muy en cuenta el esfuerzo requerido para conseguir superar los eventos vitales estresantes y el costo de ese esfuerzo. El costo por unidad de esfuerzo varía según el nivel energético de la persona.

Así, el esfuerzo requerido para superar un problema puede ser medio, pero el comportamiento puede no iniciarse debido a que el nivel energético puede hacer ver ese esfuerzo como muy alto.

Tercera fase

Como tercer paso, la disrritmia circadiana actúa reduciendo el sentido de la autoeficacia, estimulando la puesta en marcha de atribuciones desadaptativas.

La disrritmia (p. ej., alteración del sueño, apetito, sexualidad, enlentecimiento de las funciones motoras, surgimiento de pensamientos y recuerdos negativos, etc.) introduce un aspecto de no contingencia en áreas del funcionamiento personal íntimo, precipitando un estado de impredictibilidad y desconcierto en el funcionamiento personal.

Así mismo, altera procesos que previamente ocurrían automáticamente, por lo que constituye un estímulo aversivo (p. ej., fallo en el funcionamiento sexual, concentración, sueño, apetito, etc.).

La indefensión aparece en la tercera fase

Este estado estimula un sentimiento de indefensión y pérdida de autoestima basado en una evaluación del funcionamiento actual en comparación con el funcionamiento pasado.

De la misma forma, el sentido de maestría y autoeficacia suele collevar el manejo apropiado de las rutinas cotidianas. El fallo en el control de estas rutinas es una fuente importante de malestar.

Por lo tanto, puede hacer las interacciones sociales y medioambientales cotidianas desagradables. Una importante diferencia entre la depresión reactiva y la depresión endógena es que en la primera se observa una estrecha relación entre el estado anímico y estresores identificables, algo que no ocurre en la segunda.

En la depresión endógena el trastorno puede ser visto como inexplicable, donde es difícil relacionar el estado de humor con una situación premórbida. Da la impresión de ausencia de factores precipitantes, o de que no existe relación entre la severidad de éstos y la severidad de la depresión.

La pérdida de energía e interés asociada a la alteración circadiana puede fomentar pensamientos disfuncionales y desmoralizantes, desencadenados por la falta de energía para llevar a cabo tareas normales.

Tercera fase: el origen incierto de la depresión endógena

El origen de estas alteraciones es oscuro para el que las sufre y para las personas cercanas. Por ello, el juicio de lo que representan se hace bajo más incertidumbre y esto hace que sea más probable que se movilicen los sesgos cognitivos característicos de la depresión (p. ej., atribuciones internas, estables y globales).

A su vez, la puesta en marcha de estos sesgos cognitivos favorece una mayor disminución en los sentimientos de autoestima y autoeficacia, produciéndose una interacción a modo de círculo vicioso entre ambos elementos.

Por ello, la depresión podría comenzar como un trastorno de intensidad moderada, y desarrollarse posteriormente en una forma más severa y crónica con la puesta en marcha de las distorsiones cognitivas.

Un factor primordial en todo este proceso es la interpretación negativa del propio estado interno, de modo que cuando la gente es capaz de atribuir las alteraciones emocionales a factores específicos, los problemas subsiguientes son menos generalizados (p. ej., viajes largos en avión, cambios de horario en el trabajo, etc.).

Tercera fase: un origen oscuro a menudo implica autoinculpaciones

En ausencia de una causa externa claramente comprensible, los problemas derivados de la disritmia es más probable que sean atribuidos a disposiciones personales. De esta forma, la reacción cognitiva, más que la patología circadiana, puede ser la que determine la cronicidad y severidad del trastorno depresivo.

El humor deprimido activa diferencialmente conceptos globales autodevaluativos en sujetos que han padecido previamente depresión. Estos procesos cognitivos funcionan a modo de actitudes disfuncionales que pueden transformar un episodio moderado y transitorio de depresión en uno más persistente y severo.

Cuarte fase: la caída irremisible en la depresión

Por último, la puesta en marcha de los sesgos cognitivos anteriores conduce a un estado de desmoralización y finalmente a la depresión. Es la operación de los sesgos cognitivos lo que transforma el estado de disforia en un estado de depresión.

Por el funcionamiento de estos mismos sesgos podría ser también previsible que la desmoralización persista algún tiempo después de que las alteraciones primarias hayan desaparecido.

En este sentido, es un dato clínico común que la respuesta a los antidepresivos de facetas como el sueño y el apetito se produce a las 2 o 3 semanas de tratamiento, mientras que las alteraciones en la autoestima y la autoconfianza tardan más tiempo en mejorar.

Disritmia circadiana como patogénesis de la depresión endógena: Conclusiones

En conclusión, abordar la depresión endógena sigue planteando un reto a los profesionales de la salud mental. Conocer más sobre el origen y tratamiento de la depresión, así como plantear métodos y técnicas para su abordaje desde una perspectiva específica es algo que está aún por hacer.

Se requiere, por tanto, mayor investigación sobre este tema que, si bien algo más infrecuente que la depresión reactiva, no es menos importante.

El problema estriba en que generalmente los investigadores y sanitarios ocupan sus esfuerzos en estudiar las variables generales de todos los problemas del estado de ánimo. Estamos absortos en analizar miles de datos para intentar homogeneizar los casos.

Son los pacientes, con su individualidad y su idiosincrasia personal lo que debe adaptarse a la norma. Lo ideográfico se hace a un lado para el estudio de lo nomotético. En definitiva, el árbol no nos deja ver el bosque.

Referencias

Batule Domínguez, M. (2018). Cognitive enhancers: reality or fiction?. Medicentro22(2), 108-115.

Baztán, Á. A. (2016). Antropología de la depresión. Revista Subjetividades8(3), 563-601.

Carrillo-Mora, P., Barajas-Martínez, K. G., Sánchez-Vázquez, I., & Rangel-Caballero, M. F. (2018). Trastornos del sueño:¿ qué son y cuáles son sus consecuencias?. Revista de la Facultad de Medicina (México)61(1), 6-20.

Gatón Moreno, M. A., González Torres, M. Á., & Gaviria, M. (2015). Trastornos afectivos estacionales,” winter blues”. Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría35(126), 367-380.

Portellano Ortiz, C. (2019). Depresión, declive cognitivo y calidad de vida en el envejecimiento con el proyecto SHARE (Survey of Health, Ageing and Retirement in Europe).

La disritmia circadiana como patogénesis de la depresión endógena
5 (100%) 1 voto[s].





Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here