Clinofilia
Clinofilia y depresión

La clinofilia es un término que describe una de los comportamientos más comunes que tenemos las personas cuando nos abruman sentimientos de tristeza y desesperanza.

Clinofilia, un gran enemigo de la depresión

En numerosas ocasiones recurrimos a tumbarnos en la cama/sofá cuando no nos encontramos del todo bien, esperando que ésta nos proporcione una solución mágica a nuestros problemas. Este fenómeno se define como la tendencia a permanecer en la cama durante muchas horas del día sin que exista una enfermedad orgánica que lo justifique. Suele ser un síntoma que acompaña a estados depresivos y distímicos.

Imaginemos un mundo que se percibe como nada enriquecedor o gratificante, donde los estímulos que antes nos alegraban han perdido su poder reforzante, donde el futuro se encara con desesperanza y desolación, dónde las actividades que nos proporcionaban placer ya no lo hacen, dónde nos sentimos incapaces, desmotivados, apáticos, anérgicos, fatigados, pesimistas, desconcentrados, irritables, insomnes o hipersonmes, sin apetito, con dolores musculares…

De repente, el mundo que hemos descrito, se ha teñido de negro y la persona pierde el sentido de su propia existencia. Por si fuera poco, además de la sintomatología destacada anteriormente, nos sentimos culpables por no tener la capacidad de salir de ese estado de profunda tristeza y, cada día vemos menos luz al final del túnel. Los pensamientos empiezan a ser cada vez más congruentes con este estado de infelicidad y nos enviamos mensajes autodestructivos. Las personas que al principio nos prestan atención por vernos tristes, reforzando nuestros síntomas, pronto van desapareciendo y cesando en su empeño por sacarnos una sonrisa, porque a nadie le resulta agradable quedar continuamente con una persona que sólo transmite desánimo y desaliento. Todo eso que pensábamos de nosotros mismos se ha vuelto a confirmar. Somos una carga, los demás no nos quieren y se alejan porque “soy lo peor y no valgo para nada”.

La doble cara de la clinofilia: ¿la cama es un salvavidas o un lastre?

Con todo este espectro difuso de síntomas depresivos apoderado de nuestros pensamientos, sentimientos y conductas, se derrumba nuestro proyecto vital y la persona acaba por dejar de realizar sus actividades y sustituirlas por largos periodos sin hacer nada, una inactividad que nos lleva a estar todo el día tumbados en la cama o en el sofá.

Este espacio de cama o de sofá, por lo menos es conocido y nos proporciona seguridad. Una seguridad ficticia que no hace más que quitarnos la energía y hundirnos más en nuestra propia tristeza. Tumbados en la cama nunca saldremos de esa espiral patológica pero, acabar en ese estado responde a una lógica que un reconocido conductista como es Ferster describía en términos de:

“la principal característica de la depresión es la reducida frecuencia de conductas reforzadas positivamente que sirven para controlar el medio (e.g., reducción drástica de los contactos sociales o de la actividad profesional) mientras que, por el contrario, se produce un exceso de conductas de evitación o escape ante estímulos aversivos (e.g., a muchos pacientes depresivos les cuesta mucho levantarse por las mañanas para enfrentarse a sus tareas cotidianas, y suelen permanecer en la cama casi todo el día).”

En esta descripción no entran en juego ni las emociones ni los pensamientos, pero imaginemos que añadimos el peso de estos dos ingredientes al cóctel para poder entender mejor el impacto tan devastador que pueden tener todos estos síntomas en nuestra persona y en nuestro funcionamiento. Ten en cuenta que no hay nada más depresivo que la propia depresión.

Cómo superar la clinofilia

Para esquivar esta sintomatología se necesita un abordaje psicoterapéutico intenso, pero los resultados son alentadores y nos acompañan. La depresión no es una forma de ser estable y permanente, es un estado (como estar fatigado, o estar nervioso) por lo tanto, no debemos rendirnos a ella ni resignarnos, ya que con apoyo especializado acabará siendo un bache más en un camino mucho más largo y gratificante, que es la vida.

El primer paso para luchar contra ella es activarnos, ir en contra de la lógica de la propia depresión. Si el cuerpo nos pide meternos en cama, hay que salir de ella, si nos pide no ir a la clase de zumba, hay que sacar fuerzas e intentarlo y así sucesivamente con el resto de actividades. Estos pequeños pero potentes cambios, poco a poco ayudarán a modificar nuestra propia percepción del mundo y las emociones serán congruentes con esos procesos mentales, nos iremos encontrando mejor paulatinamente.

Es un proceso difícil por el sufrimiento que genera y porque los resultados terapéuticos pueden no ser tan inmediatos, pero con ayuda de un experto y con tu propio potencial, el camino será mucho más llevadero.

Recuerda que un proverbio chino de hace miles de años ya decía que “un viaje de mil kilómetros comienza con el primer paso”.

Clinofilia: cuando la cama parece un lugar seguro
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Jose Salido Botas
Licenciado en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela y Máster en Psicología Clínica, Legal y Forense por la Universidad Complutense de Madrid. Experto en Mediación Familiar por la Universidad Camilo José Cela. Acreditado como Psicólogo General Sanitario por la Consejería de Sanidad de la Xunta de Galicia.