delirium

Las alteraciones de la atención o de la conciencia acompañadas de un cambio cognitivo pueden significar que existe una patología a tratar. Por ello es importante realizar un buen diagnóstico. De esta forma, se podrá averiguar la razón de estas alteraciones y se podrá poner en marcha un plan de actuación. Pero, ¿qué tipo de trastorno puede estar detrás de estas alteraciones? Para ello se tendrá que evaluar al sujeto de forma minuciosa, pero uno de los trastornos que puede estar detrás es el delirium.

El delirium se clasifica dentro de los trastornos neurocognitivos (TNC) en la última edición del DSM-V (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, 2014). A lo largo del artículo se expondrán, siguiendo el DSM-V, tanto los criterios diagnósticos, las características que pueden apoyar el trastorno, la prevalencia y el diagnóstico diferencial.

Criterios diagnósticos del delirium

Según la última actualización del DSM-V (2014), los criterios diagnósticos del Delirium son los siguientes:

  1. Se pueden observar alteraciones de la atención como la capacidad de dirigir, centrar, mantener o desviar la atención; así como alteraciones de la conciencia.
  2. Las alteraciones aparecen en poco tiempo (horas o días). Representan cambios respecto a la atención y la conciencia y su gravedad tiene a cambiar a lo largo del día.
  3. Presencia de una alteración cognitiva adicional como un déficit de memoria, orientación, lenguaje, capacidad visoespacial o de la percepción.
  4. Las alteraciones de los criterios 1 y 3 no se explican mejor por otra alteración neurocognitiva preexistente, establecida o en curso, ni suceden en el contexto de un nivel de estimulación extremadamente reducida, como sería el coma.
  5. En la anamnesis, la exploración física o los análisis clínicos se obtienen datos que indican que la alteración es una consecuencia fisiológica directa de otra afección médica, una intoxicación o una abstinencia por una sustancia, una exposición a una toxina o se debe a múltiples etiologías.

Especificaciones

  • Delirium por intoxicación de sustancias. Este diagnóstico deberá establecerse en lugar de un diagnóstico de intoxicación por una sustancia cuando los síntomas de los criterios 1 y 3 predominen en el cuadro clínico y sean lo suficientemente graves para exigir atención clínica.
  • Delirium por abstinencia de sustancias. Este diagnóstico sólo debe llevarse a cabo en lugar de un diagnóstico de síndrome de abstinencia de una sustancia cuando los síntomas de los criterios 1 y 3 predominen en el cuadro clínico y sean suficientemente graves para requerir atención clínica. Se deberá precisar si el delirium es por abstinencia de alcohol, opiáceos, sedantes, hipnóticos o ansiolíticos u otras sustancias o medicamentos.
  • Delirium inducido por medicamento. Se aplicará este diagnóstico cuando los síntomas de los criterios 1 y 3 surgen como efecto secundario de un medicamento tomado con receta.
  • Delirium debido a otra afección médica. La alteración puede ser atribuida a una consecuencia fisiológica de otra afectación médica.
  • Delirium debo a etiologías múltiples. Se obtienen evidencias de que el delirium tiene más de una etiología, por ejemplo, más de una afección médica, una afección médica más una intoxicación por sustancia o un efecto secundario de un medicamento.

Delirium: criterios diagnósticos

Otras especificaciones del delirium

Se deberá señalar si el delirium es agudo (dura unas horas o días) y si es persistente (dura semanas o menes). Por otra parte, también se debe especificar si el trastorno es:

  • Hiperactivo. La persona que lo padece tiene un nivel de hiperactivación de la actividad psicomotora que puede ir acompañado de humor lábil, agitación o rechazo a cooperar con su asistencia médica.
  • Hipoactivo. En este caso, la persona posee un nivel hipoactivo de actividad psicomotora que puede ir acompañada de lentitud y aletargamiento cercanos al estupor.
  • Nivel de activación mixto. Actividad psicomotora normal pero la atención y la percepción están alteradas. También se contemplan aquellos individuos cuyo nivel de actividad cambia rápidamente.

Características asociadas que apoyan el diagnóstico

Una de las características asociadas al delirium es la alteración del ciclo sueño-vigilia. Este tipo de alteraciones puede abarcar somnolencia diurna, dificultades para conciliar el sueño, agitación diurna, excesiva vigilia por la noche o excesivo sueño a lo largo del día. En algunos casos incluso puede darse una inversión del ciclo, es decir, dormir de día y estar despierto de noche. Este tipo de alteraciones son bastante frecuentes en el delirium y se han llegado a proponer como un criterio importante, incluso esencial, en el diagnóstico.


Otras características asociadas también pueden ser las alteraciones emocionales como la ansiedad, el miedo, la irritabilidad, el enfado, la depresión, la apatía o la euforia. Estas alteraciones emocionales pueden expresarse en forma de gritos, insultos, gemidos, murmullos u otro tipo de ruidos. Los cambios emocionales pueden darse de forma rápida. Este tipo de conducta cobre especial relevancia por la noche, cuando la

Prevalencia

La prevalencia se observa en mayor medida entre ancianos hospitalizados. A nivel global la prevalencia es baja, entre el 1% y 2% de la comunidad. Sin embargo, aumenta con el paso de los años, siendo hasta del 14% en ancianos mayores de 85 años. El delirium puede aparecer hasta en el 60% de personas que están en residencias o en cuidados de subagudos y hasta en el 83% de aquellos que están en el final de su vida.

Diagnóstico diferencial del delirium

Trastornos psicóticos y trastornos bipolares y depresivos con características psicóticas. El delirium caracterizado por alteraciones del lenguaje, delirios, alucinaciones vívidas y agitación, ha de distinguirse del trastorno psicótico breve, la esquizofrenia, el trastorno esquizofreniforme y otros trastornos psicóticos. Del mismo modo, deberá diferenciarse de los trastornos bipolares y depresivos con características psicóticas.

Trastornos de estrés agudo. El delirium asociado a la ansiedad, temor o síntomas disociativos, debe distinguirse del trastorno de estrés agudo.

Simulación o trastorno facticio. El delirium puede diferenciarse de estos trastornos en base a la aparición – con frecuencia atípica – que se presenta en la simulación y el trastorno facticio, y la ausencia de otra afección médica o sustancia etiológicamente relacionada con la aparente alteración cognitiva.

Otros trastornos neurocognitivos. Una dificultad en el diagnóstico diferencial es aquella en la que se implican ancianos con demencias. Distinguir los síntomas del delirium con los de ciertas demencias puede resultar costoso. El profesional deberá establecer si la persona tiene un delirium, un delirium superpuesto a un trastorno neurocognitivo (TNC) previo como el Alzheimer, o un TNC sin delirium.

Bibliografía

Asociación Americana de Psiquiatría. (2014). Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales. Madrid: Editorial Médica Panamericana.


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