Angustia del octavo mes, crisis por separación. Son términos que se han adoptado para referirse a un período de la vida de los bebés caracterizado por temor ante la ausencia de sus padres. Generalmente, se desarrolla entre los 8 y los 18 meses de vida.
¿Han oído acerca de ella? Aquí te diremos por qué se produce y la importancia de que suceda. Verán, no son simples rabietas, implican estar atravesando un importante momento en el desarrollo del niño.
¿Qué es la crisis de los 8 meses?
Alrededor del octavo mes de vida de un bebé, la niña o el niño parece mostrarse más sensible: si eran sociables ahora evitan a los extraños, buscan por demás el contacto materno, no duermen bien por las noches, lloran recurrentemente. En otras palabras, se los ve angustiados. El referente (casi único) del bebé en este período es su mamá. Esta etapa suele también angustiar a los padres, que se preguntan qué hacer o cómo ayudar a su pequeño en crisis.
Durante sus primeros meses de vida, así como los niños van ganando habilidades motrices, también sus conductas, sentimientos y su manera de vincularse con los demás cambia. Por algún motivo este fenómeno también es conocido como angustia de separación.
Un bebé que podría parecer sumamente amigable, de la noche para la mañana ya no quiere estar cerca de un extraño y busca refugio en su madre.
Si bien muchos padres creen que algo malo sucedió, nada está más alejado de la realidad. La angustia del octavo mes es un fenómeno por el que todos atravesamos y marca un hito en el desarrollo. Sigue leyendo, te contaremos por qué sucede y qué hacer como padre para ayudar a tu pequeño atravesando esta compleja etapa.
¿Por qué sucede?
Esta crisis no es más que un indicador del desarrollo. A ningún padre le genera placer ver llorar a su hijo, sino al contrario. Pero realmente no hay nada de que alarmarse.
El bebé, hasta este punto de cambio radical, se percibía como una especie de extensión del cuerpo de la madre, es decir, que mamá y bebé eran uno solo. A partir de ahora, ya se considera a sí mismo alguien independiente.
Durante esta época, los niños están desarrollando la permanencia de objeto, identificada por Jean Piaget. Pronto comprenderán que cuándo un cuerpo u objeto se va, puede volver a aparecer. Sin embargo, esta cuestión está en pleno desarrollo, por lo que al principio de esta etapa el niño considera que todo lo que está fuera de su vista no existe. Con el tiempo, irá aprendiendo a esperar el retorno de sus seres queridos, entenderán que, aunque algo salga por fuera de su campo de visión no implica que haya desaparecido de la faz de la Tierra. Esta angustia conlleva un importantísimo paso hacia la autonomía, pero también genera gran conmoción.

El bebé no solo reconoce en este período a sus allegados, sino que también identifica qué personas no lo son. Por eso se produce un gran problema cuando se enfrentan a un extraño, rápidamente notan que no es alguien de confianza para ellos, y eso despierta angustia. El sentimiento de abandono de parte de la madre es muy intenso para los pequeños.
Sin embargo, aunque esta etapa es obligatoria para cada niño (pues todos ellos en algún punto comprenden que él y su madre son cuerpos separados), cada uno en particular la atraviesa con distinta intensidad. En algunos casos, hasta puede pasar desapercibida. Niños habituados a ir a la guardería y pasar tiempo con otros adultos, probablemente no muestren un impacto tan grande durante este período como sí pueden demostrar otros.
Cómo ayudar a tu bebé
Bien, ahora que has comprendido de qué se trata este fenómeno conocido como la angustia del octavo mes y ya no parece un simple berrinche de tu bebé, te daremos algunos consejos para que puedas sobrellevar de la mejor forma posible esta situación y ayudar a tu hija o hijo a atravesarlo:
- Los objetos de transición pueden ser de gran ayuda. Como el niño empieza a sentir la ausencia de la madre, suelen apegarse a objetos que les sirven para sobrellevar la angustia ante lo que entienden como abandono. Un peluche o una manta pueden ser de gran auxilio en estas épocas.
- Bríndale contención. Hacer como que nada está sucediendo, no ayudará. Abraza a tu hijo al volver, dile que estás con él, que no te has ido para siempre. Comunícale a tu bebé lo mucho que lo amas.
- Juega con él. Determinados juegos son más que útiles para este período, especialmente aquellos que impliquen esconder algo: un objeto bajo una manta o la cara de la madre entre sus manos, por ejemplo. Servirán para que el bebé procese poco a poco que la ausencia en el plano visual no implica desaparición.
- Respeta los temores de tu bebé. Especialmente durante el inicio de esta etapa, la angustia ante la presencia de un desconocido o, aún más, si un desconocido intenta tomarlo en sus brazos será enorme. Respétalo. Toma a tu pequeño de la mano y explícale quién es esa persona, abrázalo, dile que todo está bien, pero respeta su decisión.
- Ten paciencia. Es un período muy complejo, pero siempre recuerda que la angustia de separación es transitoria. No durará para siempre y, una vez que tu bebé atraviese el proceso, volverá a ser el niño que ya conoces.
¿Qué piensan ahora? ¿Ha cambiado su perspectiva respecto a los berrinches de tu pequeño niño? La angustia del octavo mes, recuerden siempre, es un período transitorio. Es fundamental para la independencia del pequeño. Es necesario que quienes cuidan de él se muestren cálidos, brindando apoyo y contención.
Siguiendo los consejos que dimos, verás que será mucho más ameno pasar esta etapa, y que tu bebé comprenderá en menos tiempo de lo que crees lo que sucede. La clave está en el acompañamiento y contención.
Fuentes
- Critzmann, Sabrina. Angustia del octavo mes. Recuperado de: https://sabrinapediatra.com/consultorio/angustia-del-octavo-mes/
- González, C. La angustia de separación.
- Piaget, J. (1981). La teoría de Piaget. Infancia y aprendizaje, 4(sup2), 13-54.
