El Principito

El Principito (en francés, Le Petit Prince) es la obra más conocida de Antoine de Saint-Exupéry. Es un cuento poético y filosófico bajo la apariencia de una fábula para niños. La primera edición se hizo simultáneamente en francés y en inglés en Nueva York y salió el 6 de abril de 1943.

La historia narra el encuentro entre un niño y un aviador, los diálogos que tienen y como estos hacen replantear la vida en el adulto. El libro está ilustrado con dibujos del propio autor, que forman parte de la narración y que son tanto o más conocidos que el cuento. Cada capítulo relata un encuentro del pequeño príncipe que queda perplejo en cuanto al comportamiento absurdo de las “personas mayores”. Cada una de estos encuentros puede ser leída como una alegoría.



El lenguaje, sencillo y claro, destinado a ser comprendido por los niños, es en realidad para el narrador el vehículo privilegiado de una concepción simbólica de la vida. Las acuarelas, que forman parte del texto participan de esta pureza del lenguaje: simplicidad y profundidad son las cualidades maestras de la obra.

Citas célebres de El Principito

Eres el dueño de tu vida y tus emociones, nunca lo olvides. Para bien y para mal.

Sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible a los ojos.

Algunas veces abrirás tu ventana sólo por placer, y tus amigos quedarán asombrados de verte reír mirando al cielo.

Necesité mucho tiempo para entender de dónde venía.

Es mucho más difícil juzgarse a sí mismo que juzgar a los demás. Si logras juzgarte bien a ti mismo eres un verdadero sabio.

Efectivamente, en el planeta del principito había, como en todos los planetas, buena y malas hierbas.

No era más que un zorro semejante a cien mil otros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.

Los hombres se meten en los rápidos, pero no saben dónde van ni lo que quieren. Entonces se agitan y dan vueltas.

Me pregunto si las estrellas se iluminan con el fin de que algún día, cada uno pueda encontrar la suya.

Se debe pedir a cada cual lo que está a su alcance realizar.

El Principito

Siempre he amado el desierto. Puede uno sentarse sobre un trozo de arena. No se ve nada. No se oye nada. Y, sin embargo, algo resplandece en el silencio…

Al primer amor se le quiere más, al resto se le quiere mejor.

Me gustan mucho las puestas de sol. Vamos a ver una…

¿Los hombres?, El viento los lleva, pues no tienen raíces y no tenerlas les causa amargura.

Que los volcanes estén extinguidos o se despierten es igual para nosotros. Lo interesante es la montaña del volcán y ésta nunca cambia.

Hay que hacer caso a las flores, basta con mirarlas y olerlas.

Caminando en línea recta no puede uno llegar muy lejos.

Él se enamoró de sus flores y no de sus raíces, y en otoño no supo qué hacer.

Es muy triste olvidar a un amigo. No todos han tenido un amigo.

Únicamente los niños saben lo que buscan. Pierden el tiempo con una muñeca de trapo que viene a ser lo más importante para ellos y si se la quitan, lloran.

Si alguien ama a una flor de la que sólo existe un ejemplar en millones y millones de estrellas, basta que la mire para ser dichoso.

Es una locura odiar a todas las rosas porque una te pinchó. Renunciar a todos tus sueños porque uno de ellos no se realizó.

El Principito

Pero no quería que la viera llorar. Era una flor tan orgullosa…

Todas las personas mayores fueron al principio niños, aunque pocas de ellas lo recuerdan.

Las flores son débiles. Son ingenuas. Se defienden como pueden y las espinas son su defensa.

Si vienes, por ejemplo, a las cuatro de la tarde, comenzaré a ser feliz desde las tres.

Lo que realmente embellece al desierto, es el pozo que se oculta en algún sitio…

Hace millones de años que las flores fabrican espinas.

Cuando el misterio es demasiado impresionante, es imposible desobedecer.

Mi dibujo no representaba un sombrero. Representaba una serpiente boa que digiere un elefante. Dibujé entonces el interior de la serpiente boa a fin de que las personas mayores pudieran comprender. Siempre estas personas tienen necesidad de explicaciones.

Cuando uno está muy triste, son agradables las puestas de sol.

El rey por encima de todo quería que se respetase su autoridad. No toleraba la desobediencia. Era un monarca absoluto.

Yo puedo juzgarme a mí mismo en cualquier parte y no tengo necesidad de vivir aquí.

El Principito

Únicamente los niños aplastan su nariz contra los vidrios.

Y resulta que el principito, después de haber caminado durante mucho tiempo a través de la arena, de las piedras y de la nieve, acabó descubriendo el camino. Y todos los caminos van a parar a los hombres.

Eres responsable para siempre de aquello que has domesticado.

El principito, que me hacía muchas preguntas, jamás parecía oír las mías.

Para los vanidosos todos los demás hombres son admiradores.

Fue el tiempo que pasaste con tu rosa lo que la hizo tan importante.

Viví mucho con personas mayores y las he conocido muy de cerca; pero esto no ha mejorado demasiado mi opinión sobre ellas.

Si un cordero come arbustos, se comerá también las flores ¿no?

Las personas mayores nunca pueden comprender algo por sí solas y es muy aburrido para los niños tener que darles una y otra vez explicaciones.

Si tú me domesticas, tendremos necesidad uno del otro.

El Principito

Es verdaderamente útil porque es linda.

Llevo una vida monótona. Cazo gallinas, los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen, y todos los hombres se parecen.

Claro que nosotros, como sabemos comprender la vida, nos burlamos tranquilamente de los números. A mí me habría gustado empezar esta historia a la manera de los cuentos de hadas.

Te miraré de reojo y tú no dirás nada. La palabra es fuente de malentendidos.

Será necesario que soporte dos o tres orugas, si quiero conocer las mariposas; creo que son muy hermosas. Si no ¿quién vendrá a visitarme? Tú estarás muy lejos. En cuanto a las fieras, no las temo: yo tengo mis garras.

¡Las flores son tan contradictorias!

Bebo para olvidar que soy un borracho.

  • ¿Y de qué te sirve poseer estrellas? – dijo el principito al hombre de negocios
  • Me sirve para ser rico.
  • ¿Y de qué te sirve ser rico?
  • Para comprar más estrellas, si alguien las encuentra.

Y ninguna persona mayor entenderá jamás que esto sea tan importante.

50 frases maravillosas de El Principito
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