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Benito Pérez Galdós (1843 – 1920) fue un prolífico novelista, dramaturgo y cronista español. Publicó hasta 31 novelas, 46 Episodios Nacionales, 23 obras de teatro y el equivalente a 20 volúmenes de ficción más corta, periodismo y otros escritos.

Es mundialmente reconocido como uno de los principales representantes de la novela realista del siglo XIX y uno de los más importantes escritores en lengua española.



No te pierdas estas maravillosas citas suyas.

Citas célebres de Benito Pérez Galdós

Yo no tengo la culpa de que la vida se nutra de la virtud y del pecado, de lo hermoso y de lo feo.

Más días hay que longanizas.

El miedo es la forma de nuestra subordinación a las leyes físicas.

No hay felicidad que no tenga un pero.

Un tren que parte es la cosa del mundo más parecido a un libro que se acaba.

Al amor no se le dictan leyes.

¿No es triste considerar que sólo la desgracia hace a los hombres hermanos?

Nuestra imaginación es la que ve y no los ojos.

No es impropio el llanto en las grandes almas, antes bien indica el consorcio fecundo de la delicadeza en sentimientos con la energía de carácter.

La moral política es como una capa con tantos remiendos, que no se sabe ya cuál es el paño primitivo.

por más que se diga, el artista podrá estar más o menos oculto, pero no desaparece nunca, ni acaban de esconderlo los batidores del retablo, por bien construidos que estén.

Los ciegos serían felices en este país, que para la lengua es paraíso y para los ojos infierno

Más sabe el que vive sin querer saber que el que quiere saber sin vivir

En mi salvaje independencia llevo dentro una luz espiritual que me hace amable y placentera la vida.

Era aquello un nido, una hechura de políticos, de periodistas, de tribunos, de agitadores, de ministros, y daba gusto ver con cuánto donaire rompían el cascarón los traviesos polluelos.

Mar donde el pensamiento navega a su antojo sin llegar jamás a ninguna orilla.

Bien puede decirse que la estrategia, y la fuerza y la táctica, que son cosas humanas, no pueden ni podrán nunca nada contra el entusiasmo, que es divino.

Asusta pensar que acaso las admiraciones más sinceras que tenemos son las de las personas que no nos han comprendido.

Sí, una cosa sé, y es que no sabemos más que fenómenos superficiales…

El verdadero amor, el sólido y durable, nace del trato; lo demás es invención de los poetas, de los músicos y demás gente holgazana.

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El amor es un arte que nunca se aprende y siempre se sabe.

La geología había perdido una piedra y la sociedad había ganado un hombre.

Dichoso el que gusta las dulzuras del trabajo sin ser su esclavo.

Así como de la noche nace el claro del día, de la opresión nace la libertad.

El mal, en cualquier forma que tome dentro de lo humano, no tiene significación alguna para una alma fuerte, aplomada y segura de sí misma.

¿Acaso hemos nacido para trabajar como los animales?

Vivir es relacionarse, gozar y padecer, desear, aborrecer y amar. La lectura es vida artificial y prestada, el usufructo, mediante una función cerebral, de las ideas y sensaciones ajenas, la adquisición de los tesoros de la verdad humana por compra o por estafa, no por el trabajo. No.

Que cada cual siga su inclinación, pues las inclinaciones suelen ser rayas o vías trazadas por un dedo muy alto, y nadie, por mucho que sepa sabe más que el destino.

Esa polilla de la voluntad que llamamos lástima.

La experiencia es una llama que no alumbra sino quemando.

Asusta pensar que acaso las admiraciones más sinceras que tenemos son las de las personas que no nos han comprendido.

El dinero lo ganan todos aquellos que con paciencia y fina observación van detrás de los que lo pierden.

Se ha declamado mucho contra el positivismo de las ciudades, plaga que entre las galas y el esplendor de la cultura corroe los cimientos morales de la sociedad; pero hay una plaga más terrible, y es el positivismo de las aldeas, que petrifica millones de seres, matando en ellos toda ambición noble y encerrándoles en el círculo de una existencia mecánica, brutal y tenebrosa.

Soy tan feliz, que a veces paréceme que vivo suspendida en el aire, que mis pies no tocan la tierra, que huelo la eternidad y respiro el airecillo que sopla más allá del sol. No duermo. ¡Ni qué falta me hace dormir!

Se ha declamado mucho contra el positivismo de las ciudades, plaga que entre las galas y el esplendor de la cultura corroe los cimientos morales de la sociedad; pero hay una plaga más terrible, y es el positivismo de las aldeas, que petrifica millones de seres, matando en ellos toda ambición noble y encerrándoles en el círculo de una existencia mecánica, brutal y tenebrosa.

Los dos partidos que se han concordado para turnar pacíficamente en el poder, son dos manadas de hombres que no aspiran más que a pastar en el presupuesto. Carecen de ideales, ningún fin elevado les mueve, no mejorarán en lo más mínimo las condiciones de vida de esta infeliz raza pobrísima y analfabeta. Pasarán unos tras otros dejando todo como hoy se halla, y llevarán a España a un estado de consunción que de fijo ha de acabar en muerte. No acometerán ni el problema religioso, ni el económico, ni el educativo; no harán más que burocracia pura, caciquismo, estéril trabajo de recomendaciones, favores a los amigotes, legislar sin ninguna eficacia práctica, y adelante con los farolitos…

35 frases de Benito Pérez Galdós
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