Noel Clarasó

Noel Clarasó vivió entre 1899 y 1985. Fue un escritor, dramaturgo y guionista de cine y televisión español. Además, tradujo algunas obras del francés.

Noel Clarasó fue más conocido por sus relatos humorísticos, policíacos y cuentos macabros. No obstante, Noel Clarasó fue un escritor muy versátil, puesto que escribió desde libros de jardinería hasta novelas y libros de autoayuda.

Frases célebres de Noel Clarasó

Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.

En cada amanecer hay un vivo poema de esperanza, y, al acostarnos, pensemos que amanecerá

El que no lleva la belleza dentro del alma no la encontrará en ninguna parte

Cita siempre los errores propios antes de referirte a los ajenos. Así nunca parecerá que presumes

Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo; son los que no han lanzado primero el corazón

El hombre se dedica a desear en voz alta aquello que jamás se esfuerza en alcanzar


Ningún tonto se queja de serlo: no les debe ir tan mal.

El amor es ciego, pero los vecinos no.

Viajar sólo sirve para amar más nuestro rincón natal.

Odiar es un despilfarro del corazón, y el corazón es nuestro mayor tesoro.

La medicina es el arte de disputar los hombres a la muerte de hoy, para cedérselos en mejor estado, un poco más tarde.

El cuerpo, si se le trata bien, puede durar toda la vida.

El reparto más equitativo que existe es el de la inteligencia: todo el mundo cree tener suficiente.

Frases célebres de Noel Clarasó

Cada uno tiene su carácter, que no lo ejerza.

Nadie puede cambiar su pasado; pero todo el mundo puede cortarlo al revés.

Hay dos clases de virtudes: Las que hacen ganar el cielo y las que hacen ganar la tierra.

El doctor en humorismo es el hombre que sabe referirse al prójimo burlándose de sí mismo.

El hombre que hace la felicidad de una mujer es un hombre ejemplar; y el que hace la felicidad de tres mujeres a la vez, un caso perdido.

Tratarse mal sin enfadarse es una de las mayores delicadezas de la verdadera amistad. Qué puede ser superada por otra delicadeza: La de tratarse siempre bien.

Si el objeto de tu vida es tu propia felicidad, cásate con una mujer que no piense igual.

Basta un poco de espíritu aventurero para estar siempre satisfechos, pues en esta vida, gracias a Dios, nada sucede como deseábamos, como suponíamos, ni como teníamos previsto.

Hacer compañía consiste en añadir algo a las vidas de los demás, y en hacer que ellos se sientan cómodos en nuestra compañía.

El sol, el agua y el ejercicio conservan perfectamente la salud a las personas que gozan de una salud perfecta.

La vuelta a la normalidad es el esfuerzo realizado después de una guerra, para volver a las mismas condiciones que llevaron a ella.

Todo el mundo cuenta como ganó sus primeras 100 pesetas; nadie cuenta como ganó el último millón.

La política es el arte de obtener dinero de los ricos y votos de los pobres, con el fin de proteger a unos de los otros.

Empieza por no tratarte con tus vecinos. Siempre es tiempo de hacer una excepción.

La amistad supone sacrificios, y solo el que está dispuesto a hacerlos sin molestia comprende la amistad.

Frases célebres de Noel Clarasó

Una de las leyes fundamentales de la cortesía es la resistencia al primer impulso.

Todos los niños son menos inteligentes de lo que creen sus padres, y más inteligentes de lo que creen los vecinos.

Entre el dinero y la felicidad hay la misma relación que entre las plumas y las gallinas; una gallina sin plumas sí que siendo una gallina, pero no acaba de convencer a nadie.

El éxito del matrimonio depende muchas veces del acierto que ha tenido el otro cónyuge en la elección.

A veces el amor une a dos seres que no saben nadar y viven en dos islas distintas.

La misión del escritor no consiste en decir lo que piensa, sino en decir lo que los otros creen que han pensado alguna vez.

A veces más vale callar y pasar por tonto, que abrir la boca y demostrarlo.

Embellece tu vida con pensamientos y con palabras. Trata tú mismo de descubrir cuáles han de ser los pensamientos que te embellezcan la vista y que, al convertirse en palabras, ofrezcan esta belleza a otros.

El mejor modo de resolver una dificultad es no tratar de soslayarla.

Todos los hombres tienen una mujer en el pensamiento; los casados, además, tienen otra en casa.

La vida es un naufragio en el que, a última hora, sólo se salva el barco.

Morir por la patria es una gloria; pero son más útiles los que saben hacer morir por la patria a los soldados enemigos.

De muchas ideas nuestras no nos habríamos enterado jamás, si no hubiésemos sostenido largas conversaciones con los otros.

El amor tiene dos momentos deliciosos, el primero y el último; lo malo es el tiempo que transcurre entre ellos.

El único matrimonio que siempre hace feliz al hombre es el de sus hijos.

Saber amar solo consiste, a la larga, en saber soportar con grandeza de ánimo las molestias que nos causa la presencia diaria del ser amado.

Lo único que hace falta para que los hombres descubran el amor es tener demasiado cerca a una mujer; y lo único que hace falta para que esté amor se disipe es seguir teniéndola demasiado cerca.

Los libros nunca son demasiado cortos, por qué hay la solución de leer los dos veces: Pero cuando son demasiado largos, no hay ninguna solución.

Entre el lenguaje hablado y el escrito solo hay una diferencia; qué lenguaje hablado no se escribe y el escrito no se habla.

Admirar a los clásicos es un gran acierto, y escribir como ellos, un gran error.

El amor es el único deporte que no se suspende por falta de luz.

Sólo un buen amigo es capaz de comprender que su presencia puede llegar a molestarnos.

Cuando se habla de estar enamorado como un loco se exagera; en general, se está enamorado como un tonto.

El hombre necesita a la mujer; y la máxima sabiduría consiste en contentarse con una sola.

Indudablemente, la época más feliz del matrimonio es la luna de miel; lo malo es que, para repetirla, han de suceder cosas muy desagradables.

El hombre sólo puede hacer dos cosas duraderas con la mujer con la mujer: O discutir o casarse con ella. Este es un gran argumento a favor de la discusión.

Una mujer perfecta es aquella que ayuda con abnegación a su marido a soportar las calamidades que no habría conocido jamás de quedarse soltero.


Licenciado en Psicología por la Universidad de Jaén (2010). Máster en Análisis Funcional en Contextos Clínicos y de la Salud por la UAL (2011) y Máster en Psicología Jurídica y Forense por el COPAO, Granada (2012). Doctorando en Ciencias Humanas y Sociales por la Universidad Pontificia de Salamanca. Ha publicado 8 artículos científicos y es autor de los siguientes libros: «Psicopatología General», «Neurociencias: etiología del daño cerebral» y «Evaluación Psicológica». Además, es coautor del libro «Modelo ROA: Integración de la Teoría de Relaciones Objetales y la Teoría del Apego». Desde 2010 ha ejercido profesionalmente como psicólogo clínico y forense, escritor, formador, profesor universitario, conferenciante internacional y colaborador con diversos medios de comunicación. Sus principales líneas de investigación son la psicología, mitología, simbología y la hermenéutica antropológica.

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